Ricardo Moreno, del menemismo al PJ de Córdoba: la larga marcha del armador que destapó el caso Agostina
El abogado penalista y operador sindical atravesó todas las estaciones del peronismo. El femicidio aceleró una caída que Daniel Passerini quería hace años.
La exposición de los vínculos del abogado penalista con el acusado Claudio Barrelier, impulsando su ingreso a la Municipalidad, en el proceso de reconstrucción de las 62 Organizaciones, o como defensor, bastó para echar luz a ese y otros aspectos poco revisados de su pasado. Lo reconoció de inmediato la oposición, que apuró un pedido de destitución.
Allegados a Moreno intentaron convencerlo sobre la necesidad de una salida. Confiando en la vigencia de apoyos de peso en la interna peronista, sobre los que aún hay registros, el aún concejal se aferró a su banca. Ensayó una defensa que terminó enlodando a todo el partido: apuntó a la incorporación de 500 becarios a la gestión que inició Martín Llaryora y continúa Passerini.
El intendente @PasseriniOk impulsó la extensión de los controles de antecedentes penales y narcotest a la totalidad del personal municipal, tal como ya ocurre con los funcionarios de la administración.
— Municipalidad de Córdoba (@MuniCba) June 2, 2026
El error limó las pocas chances de persistir en su banca. El intendente encontró la razón final para legitimar una decisión añeja: nunca quiso a Moreno en su proyecto para gobernar la ciudad.
Hace tres años intentó evitar su nombre en la lista con que competiría en las elecciones para intendente. Resignado al loteo demandado por los distintos sectores convergentes, logró ubicarlo en el 24° puesto de la nómina de concejales, lejos de los lugares codiciados.
Ricardo Moreno ha militado en política desde su juventud. Siempre en el peronismo. Más específicamente, en aquellos sectores que detentaban más fuerza en el control partidario. Nada extraño en un movimiento en permanente movimiento.
Tempranos registros públicos lo ubican en la estructura del menemismo en Córdoba de la mano de Leonor Alarcia, amiga del expresidente Carlos Menem y exdiputada nacional. Por aquellos años del PJ como oposición en Córdoba ocuparía una banca como diputado provincial, del que rápidamente empezó a mostrar juego autónomo con cinco legisladores más. Las fuentes de esa época recuerdan que el entonces gobernador Ramón Bautista Mestre no pudo avanzar con la reforma política provincial que se proponía, precisamente, porque no logró cerrar el trato con Moreno y su tropa.
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Ricardo Moreno dejará este jueves su banca en el Concejo Deliberante de Córdoba
Con el ocaso del proyecto del presidente riojano se acercaría a la gestión de José Manuel de la Sota, rival en internas una década antes. Ya llevaba como presentación atributos valiosos para el cambio de era política: militancia y territorialidad.
Sin lugar fijo en el andamiaje del cordobesismo, se acercaría al kirchnerismo en sus años de apogeo. Ya contaba también con sólidos vínculos con importantes gremios, a quienes representó legalmente, como el Sindicato de Recolectores de Residuos de Córdoba (Surrbac), actor clave en las dinámicas de gestión del municipio, y el Sindicato de Obreros y Empleados de Limpieza (Soelsac).
Como titular de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones en el primer gobierno de Cristina Fernández Kirchner sería otro de los que intentara tender puentes entre los modelos en pugna. La ruptura entre las administraciones nacional y provincial lo encontraría, aún con oscilaciones, de regreso a las costas cordobesistas.
La mutación del peronismo
Orbitando a creciente proximidad de Juan Schiaretti, pondría experiencia y contactos al servicio del proyecto que impulsaría a Llaryora y Passerini como administradores del gobierno municipal.
Entre otros aportes se sumaría a la reconstrucción de las 62 Organizaciones Peronistas, un proyecto adjudicado a Alejandra Vigo, del que también participaron dirigentes como el legislador Leonardo Limia; la secretaria de la Mujer del gobierno provincial, Claudia Martínez y el secretario General de Desarrollo Social, Paulo Cassinerio.
Sólo meses después del doble triunfo (Schiaretti en la provincia y Llaryora en la capital), Moreno sería reconocido con un cargo en el Ministerio de Coordinación a cargo de Silvina Rivero, dirigente de confianza del “Gringo”.
Manteniéndose en esa órbita atraería hacia la administración municipal a dirigentes y punteros, según confiesa en un audio que circuló.
La desconfianza de Daniel Passerini
En este proceso, epílogo de la pasada década, Moreno profundizaría su vínculo con Barrelier. A su padrinazgo se adjudica el ingreso de éste al área de Transporte, hoy Movilidad Urbana, de la Municipalidad.
Numerosos testimonios, algunos de ellos gráficos, persisten desde entonces. En gran parte, actos de las 62 Organizaciones; usualmente junto a otros dirigentes del PJ de Capital.
Ricardo Moreno junto a Claudio Barrelier, un vínculo que le valió la salida de la gestión de Daniel Passerini
Ricardo Moreno junto a Claudio Barrelier, un vínculo que le valió la salida de la gestión de Daniel Passerini
Allegados al abogado evocan que el hoy acusado por femicidio se acercó con un proyecto para crear un sindicato local para cadetes y repartidores. Otros aseguran que el también hincha de Instituto oficiaba de grupo de choque a disponibilidad del penalista.
Esos entornos del aún concejal (su salida se producirá el jueves, cuando Raúl La Cava retome oficialmente su banca) han sido siempre objeto de atención. Personas con antecedentes penales han girado por allí. Todos y cada una han sabido que contaban con su reconocido estudio jurídico en caso de necesidad.
Lo sabe Barrelier, que contó con defensa y avales de Moreno y su yerno, Jorge Sánchez del Bianco, en sus causas por graves hechos. Lo supieron Mauricio Saillen, titular de Surrbac, y Sergio Fittipaldi, del Soelsac, investigados en distintas causas penales.
Documento de las 62 Organizaciones de Córdoba
Tales derivas, políticas y penales, le granjearon desconfianzas de jugadores de peso en el tablero provincial. Opositores lo descalifican como un abogado “sacachoros”.
Un dirigente con mala imagen interna en PJ de Córdoba
Propios, como Passerini, nunca confiaron en su fidelidad. “Usa imágenes del Che, pero ama el poder y la ostentación”, musitan en el Palacio 6 de Julio. Exempleadas y exasociadas recuerdan otro atributo inoportuno para estos días. “Más que machista, misógino”, sintetiza una abogada.
En medio de la tormenta, viejos conocidos evocan comportamientos antiéticos y antiguos compañeros de ruta le cierran puertas. Desde el viguismo niegan actualizaciones de vínculos y suman voces al repudio que merece su proximidad con el presunto femicida.
Excompañeros de las 62 Organizaciones pasaron de negarle peso a acusarlo de usurpador del sello. El llaryorismo, hasta aquí renuente a desprenderse de funcionarios acusados, admite compartir la jugada con que fue enviado nuevamente al banco de suplentes.
Desde el mes pasado Moreno carece de lugar en el PJ Capital. Desde este jueves, tampoco no contará con la banca. Su lugar en ambos roles será ocupado por personas de estricta confianza del intendente al que no quiso escuchar hace pocas horas.