Aunque el takeover de Venezuela por parte de Donald Trump y las amenazas contra otros países buscan erradicar la influencia de China en América Latina, Pekín elige la cautela. Sin embargo, poco a poco alimenta una estrategia que, en teoría, le permitiría en el futuro aplicar represalias que constituirían un escenario de pesadilla para el mercado financiero internacional.
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China ha sido fundamental para Venezuela, y Hugo Chávez privilegió esa relación desde el comienzo de su era como contrapeso justamente de los Estados Unidos. Sin embargo, el achicamiento económico y petrolero del país sudamericano ha hecho que no sea en absoluto fundamental para la potencia asiática.
Por ejemplo, a nivel petrolero, Venezuela –sometida a severas sanciones estadounidenses– destinaba a China el 85% de su producción. Eso, con todo, representaba apenas el 5% del consumo de esa economía gigantesca.
Lo que China pierde en la nueva Venezuela tutelada es más una base de apoyo estratégica que otra cosa… y lo que estos episodios señalan como futuros posibles en otros países que podrían virar desde ahora a la órbita de Washington, como Cuba.
Donald Trump, dueño de América Latina, según una viñeta publicada en las redes sociales por su equipo paraoficial de comunicación.
China, ante Donald Trump: por ahora, cautela
El dinero enterrado por Pekín en inversiones no ha sido demasiado elevado, pero sí la asistencia crediticia que le prestó a una economía estragada por las sanciones, la mala praxis de sus autoridades y el poder destructivo de la crisis política permanente. Desde el inicio de la alianza entre ambas naciones, yuanes equivalentes a más de 100.000 millones de dólares fluyeron en forma de créditos pagaderos con crudo, cifra que hoy tiene pendiente de cobro apenas 10.000 a 20.000 millones.
El secuestro de Nicolás Maduro y el apoderamiento del país caribeño por parte de Estados Unidos merecieron hasta ahora condenas retóricas del gobierno chino.
| El Gobierno de #China ratifica su firme apoyo a #Venezuela, condena la intervención de EE.UU. y exige la liberación inmediata del presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores.
Las posturas más hostiles, en tanto, fueron expresadas a través de la prensa oficialista.
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La agencia de noticias china Xinhua publicó en las redes sociales caricaturas que presentan a los Estados Unidos de Donald Trump como un policía global "imperialista" y "un saqueador de petróleo".
Los observadores tratan de anticipar las posibles jugadas de Xi Jinping, quien debería permanecer en el poder mucho más allá que el agresivo republicano. En ese sentido, hay que recordar lo mucho que se habló entre abril y mayo del año pasado, cuando Trump les impuso enormes aranceles a prácticamente todos los países del mundo.
Una de las cartas mencionadas entonces, el cierre de las exportaciones de tierras raras, se concretó; la otra, la llamada "opción nuclear" contra los bonos del Tesoro norteamericano afortunadamente no.
Las cartas de China: tierras raras y "opción nuclear"
En el revoleo de aranceles, Trump le dedicó un 125% a China, según dijo para que cese el tráfico de fentanilo a Estados Unidos. El país asiático anunció medidas recíprocas, pero la "solución" –en verdad una tregua en una disputa que continúa por la hegemonía global– llegó cuando suspendió las exportaciones de tierras raras.
China no es el único país que posee ese recurso vital para las industrias de armas y tecnológica, pero sí detenta el virtual monopolio de su complejo procesamiento. Así, dado que Estados Unidos depende en un 90% de esos insumos chinos, debió ceder y las tarifas quedaron por debajo del 57%. Esa historia continuará…
En esos días calientes se especuló mucho con la posibilidad de una venta masiva por parte del Banco del Pueblo (central) de China (BPC). Eso era y es llamado "opción nuclear" por su poder devastador para las economías estadounidense y global.
La autoridad monetaria china es dueña de unos 750.000 millones de dólares en bonos del Tesoro estadounidense, y la venta brusca –sell-off– de menos de un 10% habría provocado un tsunami en los mercados, hecho de desplome de las cotizaciones de la deuda estadounidense, disparada de sus rendimientos, suba generalizada de tasas, desplome de las acciones, destrucción de riqueza, quiebre de la cadena de pagos, estallido inflacionario y recesión profunda. Nada menos.
El detalle es que eso habría provocado enormes pérdidas también en países que China no desearía dañar… y a sí misma. Es el llamado "efecto bumerán", que habría depreciado, con graves consecuencias, el propio balance del BPC.
La crisis de los aranceles se detuvo antes de ese escenario de guerra financiera de vida o muerte, pero no deja de estar en los temores de los analistas.
¿China se prepara para la "opción nuclear"?
La "opción nuclear" no puede descartarse a futuro, en especial en caso de que la pelea por la hegemonía –sobre todo monetaria– arrecie.
En los últimos años China ha reducido fuertemente su tenencia de Treasuries, que alcanzaban a 1,32 billones de dólares en 2013. Las actuales representan algo más de la mitad de aquella cifra, lo que deja al país ahora como tercer acreedor de Washington, por detrás de Japón y el Reino Unido.
Lo que Pekín presenta como una estrategia de diversificación de activos de su autoridad monetaria –que tiende a reemplazar parcialmente activos estadounidenses por oro, plata, materias primas diversas, contratos de energía y papeles denominados en otras monedas– también podría interpretarse como una desdolarización a largo plazo.
De hecho, esa demanda ha contribuido a disparar recientemente la cotización del oro y de la plata. El último lunes, por caso, el primero de esos metales alcanzó su máxima cotización histórica, de 4627 dólares por onza.
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La escalada de la cotización del oro en los últimos años ha sido impactante, entre otros factores por el incremento de la demanda de China. (Fuente: Yahoo Finance).
En términos especulativos y de trazado de escenarios de una potencia que aspira a ampliar su rol actual, de por sí protagónico, los observadores se preguntan cuál sería el umbral crítico de la llamada "salida gradual" que ensaya. Según estimaciones, tenencias de deuda norteamericana de entre 400.000 y 500.000 millones de dólares minimizaría el impacto propio de un eventual sell-off.
La "opción nuclear" no es opción en el corto plazo: usarla se parecería demasiado a un suicidio para China. Sin embargo, una escalada del enfrentamiento con la potencia declinante, que reacciona con creciente agresividad, podría llevar al cruce de líneas rojas como un desalojo radical de Pekín de sus negocios con América Latina, sanciones extremas contra sus bancos, un congelamiento de activos o, incluso, la promoción norteamericana de una vía independentista para Taiwán, territorio que China considera una provincia rebelde.
El futuro no está escrito en piedra, pero, con paciencia oriental, la gran potencia emergente se prepara para su llegada.