Martín Rappallini no alcanza a contener el frente interno
El malestar de algunos socios de la Unión Industrial Argentina (UIA) con su presidente, Martín Rappallini, se profundizó y parece incontenible. Un coro empresarial ya reclama una actitud más confrontativa con Javier Milei y advierten que en la gremial empresaria se está gestando un movimiento dispuesto a que se revise la estrategia frente al Gobierno.
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La señal más contundente llegó de la Unión Industrial de Santa Fe (UISF), que emitió un duro comunicado en el que expresó su “profunda preocupación” por el rumbo económico del gobierno nacional, al que acusó de “privilegiar el rendimiento financiero, mientras las naves industriales se están vaciando y el país hipoteca su futuro”.
El documento, rubricado por el presidente de la UISF, Cristian Fiereder, fue más allá del diagnóstico coyuntural y trazó una advertencia de fondo: “El ocaso del sistema productivo es el ocaso de la clase media. Un país no puede sostenerse sólo con sectores extractivos o financieros: necesita de su tejido industrial vivo”.
El mensaje buscó representar una inquietud que se extiende entre los industriales de las provincias del centro del país —Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires—, que encabezan los rankings de destrucción de empleo formal en 2024 y 2025. El texto también aclara que el modelo anterior, signado por alta inflación y escasez de insumos, tampoco resultó sostenible para el sector.
Javier Milei y los metalúrgicos en el horno
A ese clima se sumaron las declaraciones del presidente de una de las cámaras más influyentes de la UIA, la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra). Su titular, Elio del Ré, sostuvo que “el gobierno ignora la necesidad urgente de políticas industriales, las mismas que aplican otros países, para defender a la industria nacional frente a las importaciones”, que en el sector metalúrgico crecieron un 70%.
En declaraciones a Radio Con Vos, Del Ré también relativizó el impacto que podría tener la reforma laboral enviada por el Ejecutivo al Congreso, uno de los puntos respaldados públicamente por Rappallini, integrante del Consejo de Mayo.
“Modernizar normas laborales es necesario, pero ninguna reforma va a generar empleo si la economía no vuelve a producir, vender y consumir”, advirtió. Y agregó: “Tampoco estamos de acuerdo con algunos puntos, como la negociación paritaria por empresa”.
Elio del Re, presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), se mostró crítico con el proyecto de ley del Gobierno, aunque dijo que no está “en contra de la reforma” en sí misma. pic.twitter.com/QQcVinIkKd
Del Ré, que además ocupa la vicepresidencia PyMI de la UIA, expuso números críticos para el sector: en los últimos dos años se perdieron 17.000 empleos sobre un total de 300.000 puestos directos. La actividad cayó un 12% en 2024 y volvió a retroceder en 2025, con un uso de la capacidad instalada que ronda el 44% y continúa en descenso.
Martín Rappalllini y las exigencias internas
Puertas adentro de la UIA, el ruido es cada vez más difícil de disimular. “Hay que revisar la estrategia frente a un gobierno al que no le importa la industria. La crisis que se va a generar en el mediano plazo va a obligar a modificar el discurso de Rappallini”, confió a Letra P un dirigente industrial que integra el Comité Ejecutivo de la entidad fabril.
El dirigente reconoció que la estrategia del sector crítico “todavía es confusa” y carece de una hoja de ruta común. Sin embargo, otro empresario que participa en una unión industrial del conurbano bonaerense fue más directo: “Hay gente probándose el traje de Rappallini. No lo consideran un industrial y lo señalan por presidir una minera”.
En rigor, Rappallini es titular del Grupo Alberdi, con fuerte presencia en materiales para la construcción, y socio propietario del proyecto minero de cobre San Jorge, en Mendoza. Ese perfil mixto alimenta las suspicacias internas en un contexto de ajuste, apertura importadora y caída de la producción.
“No sé si todos van a salir a reclamar otra actitud del presidente de la UIA, pero desde mi cámara vamos a hacerlo en febrero, porque las pymes lo están pidiendo”, adelantó a Letra P otro dirigente industrial del centro del país que también integra la conducción de la entidad. En su diagnóstico, “Milei no entiende el tema industrial y ataca sin saber”.
“Noto mucho silencio en la UIA, y es cierto que hay un ala más combativa que proviene de Santa Fe”, explicó a este medio el titular de una cámara sectorial que participa activamente en la gremial empresaria y que figura entre los más golpeados por el modelo aperturista libertario.
Paolo Rocca, "don Chatarrín"
El enojo con Rappallini también activó, de manera prematura, una danza de nombres de posibles sucesores, pese a que su mandato vence recién en abril de 2027. En ese listado informal aparecen Rodrigo Pérez Graziano, presidente de Peugeot Citroën Argentina (PSA) y de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA); el propio Del Ré, de Adimra; y David Uriburu, director de Ternium Argentina, empresa del grupo Techint que lidera Paolo Rocca.
El caso Rocca expuso con crudeza las tensiones. Rappallini y la UIA quedaron descolocados tras el destrato público de Milei al líder del grupo Techint, a quien calificó como “don Chatarrín, el de los tubitos caros”.
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Paolo Rocca quiere que le compren los tubos para los gasoductos de Vaca Muerta
El desconcierto se profundizó al conocerse que la empresa india Welspun, ganadora de la licitación para la provisión de tubos del gasoducto vinculado al proyecto de GNL que impulsan PAE, Pampa Energía e YPF, utilizará acero de China.
La decisión va a contramano de la doctrina “Buy American” que promueve Donald Trump —rebautizada en el mundo empresario como “doctrina Donroe”— y refuerza la percepción de desprotección para la industria local.
En off the record, voces de la UIA intentaron bajar el tono del conflicto: “Es un conflicto entre privados. La solución de las distorsiones de la industria argentina requiere coordinación, no agravios”, señalaron. También remarcaron que “Paolo Rocca es un empresario argentino de trayectoria global y prestigio internacional”. Sin embargo, fueron el propio Milei y el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quienes avanzaron con las críticas más duras contra el magnate ítalo-argentino.
La UIA de Rappallini también reclama
En medio del derrumbe industrial, que la UIA registra en sus propios informes, Rappallini intenta un equilibrio político. Apostó por la reforma laboral y desde allí acompaña al gobierno, por caso, festejó el acuerdo Estados Unidos, del que todavía no se conoce oficialmente el contenido.
Sus últimas declaraciones fueron que: "en 2024 y 2025 la actividad en muchos sectores cayó. La pérdida de empleo es una de las señales más sensibles del momento actual. Revertirla es una prioridad económica y social. La economía necesita volver a crecer con mayor homogeneidad, reactivar la producción en más sectores y recuperar inversión. Además la UIA denuncia "el contrabando, la subfacturación, el dumping de China".
Les comparto la entrevista para la revista Fortuna en la que dialogamos sobre la relación de nuestro país con los EE.UU., el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, el Nuevo Contrato Productivo y los desafíos de la industria argentina.
Por fuera de la UIA, otras entidades empresarias también endurecen su discurso. El presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, rechazó la posibilidad de importar tubos de acero para la construcción de un gasoducto que conectará Vaca Muerta con la costa de Río Negro para la exportación de Gas Natural Licuado (GNL).
“Sólo por una ecuación económica de cortísimo plazo no podemos destruir el trabajo de los argentinos”, advirtió. Según Rosato, esa decisión “generará el cierre de pymes industriales que forman parte de la cadena de valor local y provocará un fuerte aumento del desempleo”.
La olla a presión dentro de la UIA sigue sumando temperatura. La incógnita es cuánto tiempo más podrá Rappallini sostener el delicado equilibrio entre el acompañamiento al gobierno libertario y las crecientes demandas de una industria que se siente a la intemperie.