LA QUINTA PATA

El día después del Mundial: se viene Argentina 2027

Se va la Copa del Mundo y vuelve la política. Javier Milei encara su reelección. ¿Qué hace el peronismo? El dilema de Toto Caputo, el martillo y el clavo.

Este lunes, cuando el Mundial ya sea el recuerdo de un tiempo permitido de cierta inocencia, la Argentina se sumergirá de lleno en la próxima estación de su destino: la campaña para las elecciones de octubre del año próximo y la decisión ciudadana sobre la reelección de Javier Milei.

Ese veredicto tendrá consecuencias de gran profundidad: la ratificación o la reversión de su modelo de ajuste perpetuo; la relación entre el Estado y un mercado con ganas de sacudirse todas las ataduras; el modo en que el país lidiará con el fantasma de una inflación a la que todavía llevará un tiempo abatir; el uso que se le dará a la nueva esperanza de desarrollo que constituye Vaca Muerta; la administración patrimonial del territorio nacional y la distribución del ingreso que se plasmará o no según sea el futuro de un esquema de desgravación amplia de los más grandes negocios que encuentra su semilla en el abusivo RIGI.

En lo político-institucional, en tanto, se dirimirá algo del mismo porte. Lo que hoy es un predominio del mileísmo podría mutar en algo mucho más vasto en caso de triunfo: el control no sólo del Poder Ejecutivo, sino también del Legislativo –en base al crecimiento de La Libertad Avanza (LLA) en la nueva etapa de renovación– y hasta del Judicial gracias al proceso de colonización puesto en marcha por Juan Bautista Mahiques desde el Ministerio de Justicia.

Sería, de concretarse, el inicio de una era de hegemonía política de extrema derecha en toda la regla.

Javier Milei 1 - peronismo 0

En la carrera que está por comenzar, el Presidente logró sacarle una ventaja importante al peronismo, toda vez que su operativo reelección ya está plenamente en marcha.

Por su lado, la oposición realmente existente también encenderá los motores, si no para resolver, al menos para aclarar las condiciones en las que dirimirá la pelea por su liderazgo, por la definición de su programa y por su oferta electoral. ¿La disputa se saldará con votos en alguna forma de primaria o interna, en una mesa de café por ahora improbable o en la martingala de un cisma que podría resultar suicida si las derechas concretaran una unificación "antipopulista"?

El oficialismo de extrema derecha también lidiará con sus fantasmas, claro, desde un internismo jamás resuelto hasta escándalos de corrupción al más alto nivel que le han brotado como hongos y que espera contener en base a la mencionada colonización del Poder Judicial, una faena que no tuvo pausa durante el Mundial.

En el fondo, lo que viene se reduce a un gran interrogante: ¿le alcanzará al Gobierno para ganar con la reducción de la inflación –que probablemente no alcanzará para que en 15 meses se pueda hablar de victoria final– o necesitará algo más que la mileinomía por ahora no entrega?

La inflación y la economía de 2027

Milei y su estratega, Santiago Caputo, suelen decir que la guerra contra la inflación será el criterio excluyente que aplicará la ciudadanía para juzgar lo hecho. Sin embargo, el dogmatismo con el que el Gobierno aborda esa tarea, basado en el atraso del dólar y los ingresos populares, y en una amplia apertura importadora, hace que el remedio –encima insuficiente– genere perniciosos efectos secundarios.

Toto Caputo, por su parte, entiende que la desinflación es crucial, pero su análisis va más allá. Esto, más su necesidad de evitar en todo lo posible las zozobras cambiarias que se esperan para el proceso electoral, hizo que apelara al inflador anímico al prometer, allá por abril, la inminencia del mejor año y medio de nuestras vidas. Que días atrás haya tenido que recoger ese barrilete y fingir que, en realidad, se había referido a la mejor etapa de la actual administración resulta suficiente prueba de los mencionados efectos adversos de sus políticas.

Así, es crucial preguntarse por la economía de 2027.

Donald Trump y la caja de herramientas de Javier Milei

De acuerdo con las proyecciones privadas recogidas en el Relevamiento de expectativas de mercado (REM), el informe mensual que elabora el Banco Central, el IPC que mide –y subestima– el INDEC debería oscilar apenas por debajo del 2% hasta fin de año, lo que dejaría la inflación del año previo al electoral en torno a un 30%, muy similar a la de 2025.

La inflación parece haber retomado la tendencia a la baja, pero la tarea para eliminarla dista de estar concluida. ¿Una cuenta pendiente de Javier Milei?

La inflación parece haber retomado la tendencia a la baja, pero la tarea para eliminarla dista de estar concluida. ¿Una cuenta pendiente de Javier Milei?

Para que baje otro escalón, hasta el 20%, esos especialistas apuntan recién al final del año próximo.

En ese sentido, conviene ponerle un ojo al escenario internacional. Por un lado, a las bravatas de Donald Trump y a los efectos del recrudecimiento de la guerra en el golfo Pérsico sobre los precios de la energía y sobre el dólar, ese karma nacional. Además, al proceso electoral de octubre en Brasil, que el propio republicano busca condicionar en beneficio del clan de Jair Bolsonaro con la aplicación, otra vez, de un arancel punitivo del 25% a todas las exportaciones desde ese país a los Estados Unidos. Por último, con su propia suerte en las midterms del 3 de noviembre y el temor a que busque meter mano en comicios que legalmente son de resorte estadual.

Si para derrotar a la inflación falta y hasta es posible que el mundo le meta ruido a esa pelea, al plan económico le harían falta otros condimentos para convertirse en una carta electoralmente ganadora. Con todo, ¿tiene más que un basto martillo y un solitario clavo la caja de herramientas de Milei y Caputo?

Lo que le falta a Javier Milei

La recaudación sigue cayendo en consonancia con una economía doméstica lánguida, al punto de erosionar cada vez más claramente el dogma del superávit fiscal.

Así, no sorprende que la economía paleolibertaria siga destruyendo empresas: el saldo neto de unidades productivas se encogió en 1814 en abril, en 5654 en el primer cuatrimestre y en 28.262 en lo que va del actual gobierno. En paralelo, en el primer cuatrimestre se perdieron 43.680 empleos formales.

El Círculo Rojo elige creer, pero la realidad lo confunde: la noción schumpeteriana de "destrucción creativa" se expresa, en el capitalismo a la Milei, solamente en el primero de esos términos.

Lo que hace falta, entonces, es crecimiento.

Siempre según el REM, la expectativa sobre el producto bruto interno (PBI) resulta llamativamente plana de acá a 2028, esto es un crecimiento del orden de 3% anual que, dentro de la lógica del modelo, se basa en el tirón de los sectores primarios de exportación y financieros, y dificultades grandes para la industria y el comercio que proveen de bienes, servicios e ingresos a la mayor parte de la población.

La economía de Javier Milei luce razonablemente bien en los números grandes del crecimiento, pero muestra dos caras: expansión de los sectores primarios y exportadores, y penurias para el resto.

La economía de Javier Milei luce razonablemente bien en los números grandes del crecimiento, pero muestra dos caras: expansión de los sectores primarios y exportadores, y penurias para el resto.

Ante la consulta de Letra P, el economista Ricardo Delgado, presidente de la consultora Analytica, señaló que, "en función de los instrumentos de política elegidos, la configuración de tasa de interés, tipo de cambio, salarios y gasto público va a hacer que la economía llegue a las elecciones en condiciones, diría, no pujantes en términos de la temperatura del bolsillo medio".

Encuestas: el malestar en la economía

Las sondeos no dejan de reflejar la preocupación por condiciones de vida materiales que no se limitan al problema inflacionario. Es más, la pregunta de las encuestadoras sobre "la inflación" muchas veces es un resumen o un modo de designar algo más abarcativo: ¿alcanza la plata para vivir?

De acuerdo con el último estudio de la consultora Atlas Intel, el 62% de las personas consultadas señaló que la situación económica es mala y el 49% consideró que va a empeorar en los próximos seis meses.

En la misma línea, Giacobbe & Asociados, de resultados generalmente favorables al oficialismo, arrojó que la situación material está empeorando para el 54,7% de las personas relevadas y que está estancada para otro 8,7%.

En términos más políticos, según el último trabajo de la Universidad de San Andrés, Milei no logra recuperar la pérdida de imagen del primer cuatrimestre y hoy aparece con una aprobación del 34%.

Aun más relevante, integra el lote de dirigentes con niveles de ponderación negativa superiores al 60% junto a compañías que seguramente no son de su agrado, como las de Cristina Fernández de Kirchner, Sergio Massa y Mauricio Macri, entre otras.

Un rechazo del 60% puede resultar crítico: nadie que aspire al voto de menos del 40% de la ciudadanía podría ser reelecto, ni siquiera con las peculiaridades del sistema electoral argentino. Esa falta de garantías hace que la reforma electoral –la liberación de las donaciones privadas y el reino de los lobbies, así como la eliminación o suspensión de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO)– ranquee tan alto entre las prioridades de la Casa Rosada.

¿Peronismo? ¿Qué cosa?

El sondeo de la Universidad de San Andrés incluye algo todavía más interesante. Si se votara hoy, el 25% lo haría por el peronismo, mientras que 24% se volcaría por La Libertad Avanza (LLA).

Ese empate estadístico, expresión de una fractura que se recrearía, es sorprendente.

Más allá de que la polarización de una campaña real seguramente estire ambos números, la fidelidad de un cuarto del electorado parece escaso para un presidente en busca de reelección. Sería una suerte de núcleo duro achicado incluso respecto de su nivel de 2023.

Además, ¿cómo es posible –hoy, tan preliminarmente– que haya tantos argentinos dispuestos a votar al oficialismo como a la oposición peronista? ¿Cómo es posible eso cuando ni siquiera se sabe qué cosa es hoy el peronismo y ni siquiera si sus tirrias personales y políticas permitirán que se mantenga como un bloque más o menos unido cuando llegue el momento de votar?

Por momentos pareciera que la oposición realmente existente se empeñara en darle a Milei todo lo que sus resultados económicos le retacean.

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