LA POSTA DEL CONGRESO

Javier Milei se juega la reelección en el segundo semestre

Las negociaciones parlamentarias marcarán el destino de las reformas y las aspiraciones electorales del Presidente. La autonomía de Bullrich suma tensión.

Javier Milei definirá buena parte de su futuro político con la agenda que negociará en el Congreso para el segundo semestre de 2026. El Presidente pondrá en juego la estabilidad de su plan macroeconómico y las reglas de las elecciones, en las que deberá acordar un marco de alianzas con los gobernadores para lograr otro mandato.

El Gobierno trazó la hoja de ruta con la comodidad de no confrontar con una oposición sólida, amalgamada y con figuras que hayan exhibido una musculatura capaz de desafiar su continuidad.

La ausencia de Cristina Fernández de Kirchner se nota. Casi ningún peronista se muestra interesado en exponer su capital político en una elección incierta. La excepción es el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, pero el fuego amigo que sufre de parte del diputado Máximo Kirchner complica su expansión.

El parlamento es siempre el espejo del escenario electoral y, en los años pares, expone el punto de partida de la carrera presidencial. En 2018, el peronismo juntó sus partes en ambos recintos para enfrentar a Mauricio Macri, quien invitaba a la población a agonizar con su fallido plan económico.

En 2022, con un gobierno en caída libre, la oposición más numerosa, Juntos por el Cambio, se hundía en internas, sin capacidad de revisar su propio fracaso. Milei inauguraba su banca y entró por el hueco que le dejaba el sistema. Recorrió el país y los canales de televisión con un mensaje que un año después le permitió llegar a la Casa Rosada.

El desafío de Javier Milei

En los próximos meses, el Congreso expondrá el bosquejo inicial de las próximas elecciones presidenciales. El retorno del receso invernal tendrá al oficialismo como protagonista, porque la oposición, aunque puede reunir una mayoría en ambos recintos, no tiene gestores para molestar al Presidente.

La interpelación a Manuel Adorni iba a ser el primer golpe legislativo de la oposición en el año, pero el exjefe de Gabinete libró del transe al oficialismo con su renuncia. Desde enero, el peronismo amenaza con derogar el DNU que amplió facultades de la SIDE, con atribuciones a los espías para detener personas. Nada de eso ocurrió.

Cristian Auguadra,  jefe de la SIDE.

Cristian Auguadra, jefe de la SIDE.

No sólo no hubo una sesión para borrar esa medida: ni siquiera formó parte de la reunión inaugural de la bicameral de fiscalización de organismos de inteligencia, que se realizó el último martes, presidida por Sebastián Pareja, emisario de Karina Milei. Sin jefes claros, el peronismo se mueve en diferentes tribus con múltiples agendas. "No hay línea", es la frase más repetida entre los intérpretes legislativos.

La secretaria general de la Presidencia tomó el control de los bloques oficialistas. Realiza reuniones periódicas en la Casa Rosada, anticipada con escasa antelación en grupos de WhatsApp. Los legisladores libertarios compiten para rendirle pleitesía. Se apuran en confirmar asistencia a las reuniones, aún cuando no tienen claro si llegarán.

Los encuentros son para que Milei exponga los pormenores de sus proyectos. El último fue el lunes. El.jefe de Estado explicó el detalle de la reforma del Banco Central, que se empezará a discutir en agosto en Diputados. Tendrá dos ejes: la obligación de proteger el valor de la moneda y la prohibición de financiar el Tesoro con Letras. Incluirá una reforma del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), pedida por Toto Caputo, que no tardará en destapar la polémica. Será la previa del debate del Presupuesto 2027, que empieza el 15 de septiembre.

La agenda final

Con sus mítines en la Casa Rosada, la hermana del Presidente evita además que los objetivos de los proyectos presidenciales puedan diluirse en negociaciones con aliados. Es lo que, entiende, ocurre en el Senado con Patricia Bullrich, quien dominará gran parte de la agenda legislativa del resto del año.

En la cámara alta están congelados proyectos troncales para la administración libertaria, como la derogación del régimen de zonas frías, clave para que prosperen las inversiones en Vaca Muerta. El gobernador Alfredo Cornejo (Mendoza), que avaló con sus votos en Diputados, no quiere su sanción en el invierno. Su rebelión contagió a sus colegas.

La reforma política entró en punto muerto, porque no hay acuerdo sobre un sistema alternativo a las PASO, que el Presidente exige quitar del calendario. La discusión sólo se resolverá con un marco de alianzas que Karina y Diego Santilli negocian con los gobernadores, también durante el segundo semestre, que es cuando se deben definir las fechas de los comicios locales.

El objetivo de la Casa Rosada es ensamblar la agenda de votación de la Nación con la de las provinciales. Es el mismo plan canje que se intentó en 2025: La Libertad Avanza resigna candidatos y listas en las provincias; y engrosa su tropa dura en el Congreso.

Los acuerdos de Milei

El texto final de la reforma política llegará recién después de un acuerdo entre el Gobierno y sus potenciales aliados locales. El peronismo mira esta película desde afuera, con un poder territorial exiguo, que no debería permitir peleas de egos. Sólo cuatro de los 24 gobernadores aún responden orgánicamente al PJ: Kicillof, Gildo Insfrán (Formosa), Ricardo Quintela (La Rioja) y Sergio Ziliotto (La Pampa).

Dialogan con el PJ Elías Suárez (Santiago del Estero) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego). Los pocos peronistas que completan el mapa nacional negocian algún modelo de acuerdo con La Libertad Avanza (LLA). El pacto será más posible si los mandatarios no encuentran un plan B.

El presidente Javier Milei con gobernadores

El presidente Javier Milei con gobernadores

Los peronistas más optimistas creen que los coletazos del modelo económico le darán una chance a cualquier candidato opositor. Sólo haría falta levantar la bandera de los excluidos del modelo, que serían los asalariados y Pymes, jaqueados por sus bajos ingresos. Milei niega esas situaciones y da la pelea. Si es necesario, para defenderse, está dispuesto a cruzar a Lionel Messi, quien dijo que hay gente que no llega a fin de mes.

El juego de Bullrich

Sin figuras opositoras que levanten la cabeza, los rivales del oficialismo están fuera de la política o en la interna que agita la gestión. Bullrich no es considerada una enemiga por Karina, aunque sí una figura a controlar. No es un tema menor.

La sesión del último jueves en el Senado fue una clara muestra de que la exministra de Seguridad seguirá su línea: cumplir con la agenda del Presidente, pero sin resignar juego propio.

A Bullrich la atacaron desde todos los frentes y abrió el recinto igual. Se lo tomó como un desafío personal. Así funciona. Un grupo de aliados no iba a estar en Buenos Aires. Otro sector no quería aprobar la reforma de la ley de tierras, incluida en el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada.

Victoria Villarruel llamó a la jefa del bloque de LLA después del triunfo de Argentina para pedirle suspender la sesión y tampoco la ablandó. Se agredieron y la conversación terminó publicada en los diarios, según la vice, por gestión de la senadora.

La exministra no se detuvo. Se reunió con los aliados el jueves a la mañana, abrió el recinto con lo justo, aprobó pliegos judiciales y no pudo con la iniciativa central del temario, pero se quedó contenta. “Me desafiaron y respondí: hubo cuórum y en el Senado mandamos los que estamos acá”, dijo Bullrich a los suyos, al salir de la sesión.

El proyecto sobre la inviolabilidad de la propiedad privada podría haber sido aprobado con 35 votos, si al menos una parte de la oposición que lo rechaza permanecía en sus bancas. La jefa de LLA en la cámara alta estaba dispuesta a hacer el intento, pero le tuvo miedo al autor de la iniciativa, Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado.

La pelea con El Coloso

La sesión no pudo continuar porque Sturzenegger no aceptó el último borrador, que contemplaba la posibilidad de que los gobernadores intervinieran en las compras de tierras por parte de extranjeros, que el proyecto busca flexibilizar. Hubo una fuerte discusión entre Bullrich y los funcionarios de la cartera que conduce el economista.

“Es inconstitucional que haya una ley de tierras por provincia. Contradice la legislación vigente”, intentaron explicarle a la senadora, que no salió de su lugar. Se escudaba en la praxis: “No tiene sentido perder una ley por intentar prohibir algo que los gobernadores, si quieren, harán de todos modos Con la ley actual, una compra de más de mil hectáreas se frena. Empecemos por cambiar eso”, respondía la senadora.

Su temor era que en las siete horas que iba a durar el debate, Sturzenegger pudiera convencer a Milei de que el texto que se iba a aprobar no servía y los aliados pusieran el grito en el cielo. Por eso pidió un cuatro intermedio hasta el 6 de agosto. La negociación no será fácil.

Con la mira en el poder real

La desconfianza entre Karina y Bullrich seguirá. Para Milei no es un problema grave, porque no cree que la senadora tenga mucho destino fuera de La Libertad Avanza. Tampoco la imagina con intenciones de disputar la jefatura de Gobierno.

Un dato que llamó la atención en el Congreso es que Martín Menem demoró el envío al Senado del proyecto de Súper-RIGI, clave para el plan económico. El riojano querría asegurarse de no tener gobernadores conversos, como ocurrió con zonas frías.

Lo que más preocupa en la Casa Rosada son los vínculos de Bullrich con el Círculo Rojo, al que, por primera vez, Milei cree poder dominar. Logró nombrar un centenar de jueces y prevé terminar el año con más de 300 magistrados nuevos. Todo un mensaje al poder real.

Bullrich sigue de cerca esa negociación tribunalicia, que tendrá un capítulo clave con la conformación de la cámara que define los casos de corrupción, con figuras cercanas al ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.

El funcionario logró salir por el medio de un conflicto que tenía el tercio de oficinas judiciales vacías. Propuso candidatos afines para juzgados claves, pero luego respetó viejos concursos realizados por el peronismo, que de esta manera está obligado a votar casi la mayoría de los pliegos. Estos acuerdos del Senado le dieron letra a la campaña presidencial de Myriam Bregman, la diputada de Izquierda que crece en las encuestas.

El peronismo quedó encerrado. Ocurre que si las vacantes judiciales no se cubren con los candidatos enviados por el Gobierno al Senado, ante casos urgentes deben asumir subrogantes.

En el kirchnerismo aseguran que esa elección siempre resultan favorecidos magistrados afines al Círculo Rojo, que, por esa razón, prefiere una justicia de oficinas vacías. Cerca de CFK necesitan evitar esa situación. Por eso votan la mayoría de los pliegos de Mahiques. No todos.

Traspié para Patricia Bullrich en el Senado.
Victoria Villarruel. 

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