ES LA ECONOMÍA

Entrevista con Jayati Ghosh: "Argentina será más vulnerable y no atraerá más inversiones bajando impuestos"

La economista india copreside junto a Joseph Stiglitz el Icrict, que impulsa cobrarles más impuestos a los ricos. Dice que Javier Milei va contra la evidencia.

La baja de impuestos al patrimonio y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) que impulsaron Javier Milei y Toto Caputo no atraerán grandes desembolsos y dejarán a Argentina más vulnerable, según la economista india Jayati Ghosh, referente internacional en temas de tributación, finanzas y organismos multilaterales.

Ghosh, formada en la Universidad de Delhi y doctorada en Cambridge, es copresidenta de la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional (Icrict, sus siglas en inglés), junto con el premio Nobel Joseph Stiglitz. Esa organización, que integra también el exministro de Economía Martín Guzmán y otros referentes de todo el mundo, promueve debates y políticas para coordinar políticas tributarias más progresivas focalizadas en que los ricos paguen más impuestos.

La especialista llegó a Buenos Aires horas antes del partido de la Selección contra Inglaterra y recorrió las calles porteñas durante los festejos. Observadora extraña, preguntó por qué toda la gente daba pequeños saltitos de manera coordinada y soltó una carcajada cuando se le explicó que “el que no salta, es un inglés”. Luego de una charla sobre “La política tributaria como campo de batalla” en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, habló con Letra P.

Demanda popular

-¿Qué observa a nivel global sobre las políticas de los países para gravar a las grandes fortunas?

- Los gobiernos vienen rezagados en materia de impuestos a los ricos, aunque algunos han introducido o aumentado impuestos a la riqueza.

Jayati Ghosh y Joseph Stiglitz.

Jayati Ghosh y Joseph Stiglitz.

En todo el mundo, todas las encuestas nos dicen que la gente está muy a favor de un impuesto a la riqueza sobre los extremadamente ricos. Debemos traducir esa demanda popular en presión para que los gobiernos puedan cumplir con esa demanda.

-¿En qué nota esa demanda del pueblo? Argentina va en la dirección contraria y otros países giran hacia la extrema derecha.

-Creo que el caso argentino es un poco más complicado que el de otros países. La experiencia argentina sugiere que lo que podría llamarse un mal manejo macroeconómico —una tasa de inflación altísima— llevó a una respuesta desesperada: una alternativa que prometía frenar la inflación. En otros países, el giro a la derecha se da porque la derecha parece reconocer los problemas de la gente, mientras que el centro o la centroizquierda siguen siendo neoliberal en su orientación y no parece reconocerlos.

-¿Qué hay de Donald Trump?

-Bueno, es es el punto. Cuando Donald Trump fue electo, hablaba de los problemas de los trabajadores. Antes de la elección no era explícitamente racista; hablaba, básicamente, de los problemas de los trabajadores blancos, y ellos sintieron una afinidad: "Este reconoce nuestros problemas".

Impuestos a los ricos

En 2024, el G-20, bajo la presidencia del Brasil de Lula Da Silva, impulsó discutir políticas para gravar altos patrimonios. Ese año, Milei lograba que el Congreso redujera Bienes Personales. Tal como contó Letra P, a instancias de esa decisión, el International Tax Observatory, bajo la coordinación del especialista francés Gabriel Zucman, postuló que los países de América Latina podrían recaudar hasta u$s 250.000 millones por año con un impuesto patrimonial de 2% a los megarricos, que sea un umbral mínimo que pueda descontarse del impuesto a las Ganancias. Zucman integra Icrict.

-¿Qué le pareció esa de Zucman y otros y qué viabilidad tiene?

-Me parece una propuesta excelente. La estimación se basa en los activos financieros declarados, y eso se puede calcular con los informes país por país y el intercambio automático de información bancaria. Y la idea no exige un gobierno global: no lo tenemos. Si se logra que los gobiernos lo impongan, cada gobierno individual va a obtener muchos más ingresos para los servicios públicos, para cumplir los derechos sociales y económicos, para proveer servicios básicos e infraestructura. La propuesta de Gabriel es absolutamente posible, y es muy importante para recuperar la confianza de la gente en que el Estado trabaja para ellos, en su beneficio.

-Una objeción habitual es que, si un país avanza en la tributación, estas fortunas se radican en otros lugares. ¿Cómo se puede resolver?

-José Antonio Ocampo, como ministro de Hacienda de Colombia, aplicó un impuesto a las grandes fortunas. Colombia es parte del sistema de la OCDE de acceso a la información, de modo que puede gravar a un contribuyente de Colombia por su riqueza en cualquier parte del mundo. Y lo interesante es que la gente no se fue: los ricos no van a dejar de decir 'yo vivo en Colombia'. Además hay herramientas: Estados Unidos tiene un impuesto a la salida; Noruega también.

El debate en la ONU y la OCDE

-Habrá una reunión en la ONU en las próximas semanas. ¿Qué espacio político ve para que haya avances concretos?

-En este momento, tenemos que reconocer que hay una división dentro de Naciones Unidas. Los gobiernos de los países ricos están del lado de las multinacionales y de los ricos de sus propios países.

La economista Jayati Ghosh vino a Argentina y habló con Letra P.

La economista Jayati Ghosh vino a Argentina y habló con Letra P.

Creo que es importante que la gente de los países ricos reconozca que esto no va en interés de ellos: es para beneficio de la élite global, no de la clase trabajadora.

-¿Por qué los países ricos estarían alineados con las multinacionales, que justamente arman estructuras tributarias offshore para pagar menos impuestos en esos lugares?

-La riqueza extrema trae un poder extremo. Los gobiernos son amenazados. Les dicen: ‘No van a tener empleos’. Eso no quita que los gobiernos, especialmente en los países ricos, estén demasiado influidos por las multinacionales. Para contrarrestar esto necesitamos la movilización popular, para que los gobiernos sientan presión. Por ahora, no la tenemos.

-¿Qué pasó con la iniciativa de la OCDE para coordinar una tasa mínima del 15% en el impuesto a las Ganancias?

-Nosotros veníamos abogando por un 25%. Originalmente, Janet Yellen (ex presidenta de la Reserva Federal y secretaria del Tesoro), en Estados Unidos, sugirió un 21%. El lobby de las multinacionales logró bajarlo al 15%. Luego, Estados Unidos, en el G-7, ejerció presión para que las empresas estadounidenses quedaran excluidas, y la OCDE estuvo de acuerdo. Es obsceno.

Los nuevos magnates tecnológicos

-¿Nota alguna particularidad en la manera en que los magnates tecnológicos como Peter Thiel y otros inciden en la política? ¿O es una continuidad respecto de las multinacionales tradicionales?

-La similitud es que ambos tipos de capitalistas dependen muchísimo del poder estatal: son capaces de hacer todo lo que hacen porque los Estados les dieron reglamentaciones, instituciones, leyes que los favorecen. La diferencia es que las nuevas multinacionales tecnológicas pretenden que no tienen esa dependencia. En realidad quieren crear, especialmente, áreas donde ellos van a ser el Estado, como Próspera, en Honduras. Pero todo eso depende del poder de Estados Unidos, en este caso. Así que la idea de que estos nuevos “señores” multinacionales están de algún modo más allá del Estado es falsa: dependen muchísimo del Estado, al que influyen, y cada vez acumulan más y más poder.

Javier Milei, el RIGI y las inversiones

-En Argentina, Milei sostiene que rebajar impuestos patrimoniales y el RIGI generarán inversiones y empleo. ¿Qué opina?

-Absolutamente no. No hay ninguna evidencia. Es más: la mayor parte de la evidencia es contraria. Hay muchos países que tienen impuestos más bajos —de los menores del mundo, como la India— y no lograron un aumento de la inversión. Tuvieron una baja de las inversiones.

Javier Milei y Peter Thiel, en la Casa Rosada.

Javier Milei y Peter Thiel, en la Casa Rosada.

Nosotros hicimos un estudio sobre los incentivos impositivos: los incentivos no contribuyeron a aumentar la inversión productiva, la acumulación de activos, ni el crecimiento de la producción y la productividad de la economía.

-¿Por qué?

-La razón es muy simple: si otras características —un mercado interno en crecimiento, una fuerza de trabajo educada, una infraestructura de calidad, construida a través de inversión pública— no están dadas, la inversión privada no responde. Incluso los organismos internacionales encontraron que los incentivos fiscales no son lo más importante para determinar la inversión extranjera directa. Países como China o Malasia no dieron incentivos impositivos y recibieron inversión igual. Los países que dieron incentivos fiscales, en su mayoría, no ganaron inversiones. Así que no creo que esta sea una buena estrategia para la Argentina, y está haciendo que la economía sea mucho más vulnerable, porque además las empresas nacionales quedan en desventaja frente a las multinacionales que no pagan impuestos y reciben beneficios que las internas no tienen.

-Pero las empresas, sobre todo multinacionales, dicen que priorizan inversiones en países de bajos impuestos, en condiciones relativamente similares.

-Todo el mundo quiere tener impuestos más bajos, pero la condición crítica es otra. En condiciones igualitarias, pesan otras características: un mercado interno dinámico, salud y educación, infraestructura. Y eso requiere recursos públicos para poder brindarlo. Si dan tantos incentivos fiscales que reducen su propia capacidad fiscal, van a reducir la capacidad de brindarles ese entorno.

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