Victoria Villarruel vs. Patricia Bullrich: evitaron hablar tras la pelea por chat y suman acusaciones
La vicepresidenta responsabiliza a la senadora de filtrar conversaciones y buscar protagonismo. La ex-PRO la define como opositora. En la sesión ni se miraron.
La relación de Victoria Villarruel y Patricia Bullrich no tiene retorno. Tras un feroz cruce por chats el miércoles, minutos después del partido Argentina-Inglaterra, la vicepresidenta y la presidenta del bloque de La Libertad Avanza en el Senado evitaron mirarse en la sesión del día siguiente. Intercambiaron acusaciones y su pelea podría complicar la actividad legislativa.
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Ambas hicieron piruetas este jueves para no mirarse a la cara. Villarruel entró cuando había cuórum para abrir la sesión. Bullrich nunca se acercó al estrado. "Me faltó el respeto. Si le hablo, será peor", le advirtió a su equipo. En los pasillos de la cámara alta la discusión que habían tenido por chats era repetida por asesores y legisladores.
El intercambio fue publicado en detalle por el diario La Nación, con las frases textuales que escribieron. En el equipo de la vicepresidenta acusaron rápidamente a Bullrich de filtrar ese diálogo en los medios, para culparla ante un eventual fracaso de la sesión.
El cuórum estaba en riesgo por la ausencia de algunos aliados y, sobre todo, porque a la mayoría no le atrae la reforma de la ley de tierras, que se incluye en el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada. De hecho, el tratamiento de ese proyecto finalmente fue aplazado al 6 de agosto.
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La pelea de Victoria Villarruel y Patricia Bullrich
Las protagonistas de la disputa se responsabilizan mutuamente de complicar al Gobierno. Bullrich estaba en llamas. "No puede ser que la vicepresidenta cuestione así al Gobierno. Tiene que irse", dicen sus voceros. Es que el chat que hizo público tiene frases de Villarruel contra los cambios a la ley de tierras y cuestiona la política económica de la Casa Rosada. "Cierran pymes todos los días y ustedes están en Narnia", se le adjudica decir a la vice.
La tropa de la vice explica que el problema surgió porque Bullrich busca controlar la agenda a gusto para desafiar a Karina Milei y presiona a la tropa del Senado. "El Gobierno no quiere que ella se lleve las leyes. Por eso está siempre al límite y fuerza situaciones innecesarias", cuentan. Ese habría sido el motivo de la discusión por WhatsApp. Varios senadores aliados no estaban en el país y querían postergar la reunión para agosto. Bullrich prefirió mostrar músculo político y buscar el cuórum hasta el final.
La tensión no da tregua. Por la noche del jueves, Villarruel usó Twitter para acusar a Bullrich por la difusión de ese diálogo. "Yo no filtro conversaciones privadas. Menos las pongo en grupos de chats o llamo a periodistas para hacer notas. Esos son métodos usuales de la casta", respondió a una usuaria.
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La pelea tiene otros ribetes y podría escalar. A Bullrich no le cayó bien que funcionarios del equipo de la vicepresidenta quisieran averiguar el origen de las filtraciones de los chats y tuvieran discusiones subidas de tono con su equipo. "Si me molestan, los voy a buscar con la Policía Federal", advirtió la senadora.
En la tropa de la vice ignoran esas amenazas y remarcan que difundir una conversación privada, de mínima, merece explicaciones. "Nosotros no sabíamos los detalles del diálogo y los leímos por los medios", se indignan. Por si le faltaba algo a la novela, se sumó Malvinas, una causa que Villarruel considera personal, porque su padre, Eduardo Villarruel, fue combatiente.
Por esa razón, la vicepresidenta usó sus redes sociales para festejar la bandera que los jugadores de la Selección desplegaron en el estadio, después de ganarle a Inglaterra, que reivindica la soberanía argentina en las Islas.
Esa puesta en escena de los futbolistas desafió a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, sucesora de Bullrich, quien por si acaso no tocó el tema. En su entorno anticiparon que no enfrentará a los futbolistas y recordará que otras selecciones mostraron consignas políticas durante el torneo. Por caso, recuerdan que el técnico egipcio Hossam Hassan se expresó en varias oportunidades a favor de Palestina.
Problemas operativos
La tensión entre Villarruel y Bullrich podría complicar la actividad legislativa o al menos enturbiar cuestiones operativas. Por caso, la titular del Senado debe citar a reuniones de labor parlamentarias para que los jefes de bloque definan un temario de sesión.
Las últimas veces que la senadora intentó apurar una fecha le fue mal. La vicepresidenta esperó a que los otros bloques la contactaran para definir día y hora. Tanta fue la demora, que Bullrich preparó un pedido de sesión especial para exigir que abriera el recinto.
Una guerra fría similar podría llegar en agosto, para cuando Bullrich tiene que agilizar la agenda del Gobierno y evaluar si, en su quinto intento, puede aprobar el régimen de inviolabilidad de propiedad privada.