Pelotazo en contra: la Scaloneta pone en aprietos a Javier Milei
La Selección expuso la posición errática del Presidente sobre Malvinas y volteó la extranjerización de tierras. Choque con Messi. Chiqui Tapia, blindado.
“Esa ley es mufa”, decían en los pasillos de la cámara alta sobre el proyecto que empujan el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y también Bullrich. El borrador del texto iba por su versión número quince en las negociaciones y todavía no terminaba de convencer a los aliados ni a algunos de los propios, que pusieron reparos puertas adentro del bloque libertario sobre la extranjerización de las tierras rurales.
En el peronismo quedó un sabor agridulce. El jueves estaba la convicción de que, si la ley hubiera llegado al recinto, habrían contado con los votos para rechazarla y dar la discusión por finalizada. Ahora, el interbloque que preside José Mayans tiene que volver a asegurarse las voluntades, mientras el Gobierno ganó otras tres semanas para negociar con los gobernadores, que en la previa de la sesión habían asegurado su apoyo.
El miércoles, la Casa Rosada decía que el número de votos estaba justo. Horas después, el augurio se había esfumado. “No daba el contexto”, entendieron los operadores del oficialismo que palparon la euforia mundialista en los pasillos del Senado. La sesión se inició al mediodía, mientras el reclamo argentino contra la usurpación inglesa en pleno Mundial daba la vuelta al mundo.
Lo que pasó en la cancha fue suficiente para correr el velo del proyecto hasta ahora conocido por la supuesta defensa de la propiedad privada. Gracias al fracaso de la sesión, desde el jueves, se sabe de manera más extendida que se trata, en realidad, de una ley que promoverá la extranjerización de tierras.
La pelea Patricia Bullrich- Victoria Villarruel
Como si faltara poco, a los cuestionamientos de los senadores se sumó un nuevo escándalo del oficialismo, también ligado al Mundial, esta vez protagonizado por Bullrich y Victoria Villarruel. El miércoles, en la previa de la sesión, se filtró a los medios un chat explosivo en el que la vicepresidenta mostraba su resistencia a avanzar con el tratamiento de la ley.
“¿Cómo vamos a tener sesión después de haber casi ganado el Mundial? ¿Para vender el país? Nadie quiere festejar en el Senado. Que cada senador festeje en su provincia, con su familia, no votando una ley que es indignante”, reclamaba Villarruel.
La conversación se produjo horas después de que la vicepresidenta contradijera a la Casa Rosada en su lectura lavada del partido contra Inglaterra. Otra vez, la Selección generaba ruido interno en el oficialismo. “Mañana jugamos contra los piratas usurpadores. No es un partido más. Es Malvinas, es el Diego, es la última de Leo y es pararles el carro a los invasores”, escribió en sus redes sociales.
¡Las Malvinas son Argentinas! Prohibieron llevarlas a la cancha y se olvidaron que las llevamos en la sangre y el corazón. pic.twitter.com/qB455HeqVX
— Victoria Villarruel (@VickyVillarruel) July 15, 2026
Una vez echado el exjefe de Gabinete, Milei se encargó de volver a poner a la presidenta de bloque en el Senado bajo su ala. Ahora, Villarruel la señala por “sobreactuar” de nuevo su lealtad. Bullrich dio un paso más el jueves y se animó a pedirle la renuncia. “El que llegó con este proyecto y no está dispuesto a defenderlo debería dar un paso al costado”, escribió.
Villarruel mantiene la calma pública, pero se desmarca del Gobierno cada vez que puede. En los festejos por el 9 de julio le preguntaron por una eventual candidatura presidencial. “Hoy por hoy no lo pienso. Pienso en cumplir con mi deber en un momento histórico importante”, respondió. ¿No lo piensa? Quienes siguen de cerca sus pasos en el Senado lo ponen en duda. “Si no es candidata, desaparece de la escena. La política es así”, razona una voz de la oposición que dialoga con la vice.
Malvinas, la Selección y un roce inesperado con Lionel Messi
El despliegue de la bandera por Malvinas abrió un frente de conflicto inesperado del Gobierno con la Selección. En la previa del partido con Inglaterra, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, salió a anunciar que los enviados de su cartera a Estados Unidos habían convalidado la decisión de la FIFA de prohibir el ingreso al estadio con cualquier elemento que tuviera una alusión a las islas.
“Tuvimos una reunión y definimos que no se podrá entrar a la cancha con contenido provocativo. Banderas con las Malvinas es contenido político. No pueden ingresar banderas con contenido político”, remarcó la ministra. La imagen de los jugadores en la cancha con una sábana reclamando por la soberanía desbarató todo. En la Casa Rosada se lamentaron por las declaraciones de la ministra.
"No están permitidas las banderas que tengan el mapita de Malvinas"
Alejandra Monteoliva sostuvo que la medida preventiva de la FIFA para el partido entre Argentina e Inglaterra "es para ambos lados" y aseguró que "la mención a las Islas no está explícita". pic.twitter.com/v0pxXLIMOU
Descolocado, Milei hizo una primera declaración que sonó a reproche a la Scaloneta. “No hay que caer en eslogans populistas, nacionalistas, rancios. No hay que mezclar la hacienda, no mezclemos las cosas. Las Malvinas se recuperan con diplomacia, no con gestos de patrioterismo baratos y berretas”, dijo. Hablaba, supuestamente, de las declaraciones de Villarruel, pero, de rebote, le pegaba a la Selección.
Al día siguiente, el Presidente aclaró que “los jugadores no son parte de la diplomacia” y señaló que “en el peor de los casos, Argentina sufrirá una sanción económica, de 30 mil dólares”. Horas más tarde criticó en redes a “los que se dedican a hacer berrinches propios de un adolescente termo mononeuronal”, mientras el Gobierno negocia por la vía diplomática.
Pablo Quirno negó que se refiriera a los jugadores. Pero todo quedó enrarecido, más aún después de las declaraciones de Lionel Messi, sobre “la gente que la pasa mal, que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes o que la vive peleando”. “No podrán hacernos enfrentar con la Selección”, remarcó el canciller, tras la sucesión de torpezas.
El accionar del Gobierno iba a contramano del sentir social y de lo hecho por los jugadores. En las redes, la conversación digital marcaba la derrota del relato libertario. Según reveló la consultora AdHoc, en 48 horas, las menciones vinculadas a Milei y Malvinas sumaron un 66,7% de negatividad producto de sus declaraciones luego del triunfo y la posición del Gobierno sobre el tema.
Por otro lado, la conversación digital sobre el presidente sumó un indicador negativo: en las últimas 48hs las menciones vinculadas a Milei y Malvinas sumaron un 66,7% de negatividad producto de sus declaraciones luego del triunfo y la posición del gobierno sobre el tema. pic.twitter.com/yzpTCXCubu
Mientras Londres protestaba, el periódico británico The Guardian publicó una sorpresiva nota en la que instó al Reino Unido a reabrir las negociaciones con Argentina por la soberanía de las Malvinas. “Ninguno de los territorios de la época imperial británica tiene derecho eterno a permanecer como está”, dice la columna firmada por el periodista Simon Jenkins. Otra vez, la Scaloneta lo hizo.
Revealed: The White House backs the Argentina players right to protest about the Falklands at World Cup matches and rejects calls (led by the UK government) to punish them. Trump’s World Cup chief Andrew Giulani told me it’s about first amendment rights on freedom of expression
Pero lo más fuerte llegaría el viernes por la tarde, cuando el gobierno de Donald Trump anunció que respaldaba el derecho de los jugadores argentinos a protestar por las Malvinas y rechazaba las llamadas de Inglaterra a sancionarlos. Ni multa económica ni nada de lo que había pronosticado Milei. “Aquí, en Estados Unidos, creemos en los derechos que otorga nuestra Primera Enmienda”, dijo el director ejecutivo de la Casa Blanca para el Mundial, Andrew Giuliani. En paralelo se filtraba la foto de Claudio Chiqui Tapia junto a Trump en Nueva York. La AFA se anotaba las declaraciones de la Casa Blanca como otro gol propio.
Chiqui Tapia, blindado por la Scaloneta
Al margen del logro deportivo, el desempeño de la Selección también blindó el poderío de Tapia en la AFA. Argentina avanzaba en cada fase del Mundial mientras, en Buenos Aires, se acomodaban algunas piezas judiciales en su favor. Esta semana, la Cámara Federal hizo lugar al recurso de queja planteado por los presuntos testaferros de la AFA en la compra de la mansión de Pilar.
En un giro inesperado, los jueces de la Cámara Federal de Casación Diego Barroetaveña y Mariano Borinsky decidieron que volverán a revisar la competencia de la causa, por ahora en manos del fuero en lo Penal Económico. Tras la audiencia en la que se definirá el tema, fijada para el 12 de agosto, el expediente podría volver a la órbita del juez federal de Campana, Adrián González Charvay, más cercano a los intereses de Tapia. Desde la llegada de Juan Bautista Mahiques al Ministerio de Justicia la suerte parece estar de su lado.
Al presidente de la AFA no solo le fue bien con las cuestiones judiciales. En el Mundial volvió a mostrar la cercanía con los emblemas de la Selección que lo blindaron frente a los varios intentos de desestabilización que hizo la Casa Rosada al comienzo de la gestión Milei. Por si quedaban dudas, el miércoles, Messi brindaba una entrevista después del triunfo ante Inglaterra cuando Tapia apareció desde atrás y le hizo una broma en cámara que dejó una señal inequívoca sobre la relación cercana que tiene con el capitán de la Selección.
“¡Leo! ¡Me secan la nuca!”, gritó el titular de la AFA, inclinado delante de Luciano Nakis, el presidente de Deportivo Armenio que se hizo conocido por pasar un paño por el cuello de Tapia durante la semifinal de la Copa América 2024. Messi se rió con gracia ante la recreación de la escena. Si durante tres años el establishment soñó con destronarlo, una nueva final del mundo volvió a fortalecerlo frente a cualquier embate político.
Por estas horas, cualquiera sea el resultado de la final, Tapia organiza un regreso triunfal, tal como sucedió tras la final de Qatar. Aquella vez, la Scaloneta esquivó las fotos políticas y rechazó el convite de Alberto Fernández a la Casa Rosada aunque, como Milei, el expresidente también ofreció vaciarla para los jugadores. No hubo caso. La Selección hizo una bandera de su independencia política y prefirió festejar en la calle con un pueblo desbordado de emoción.
Saludo Donald Trump - Chiqui Tapia ahora en Nueva York en la foto del presidente de FIFA con los titulares de todas las federaciones. pic.twitter.com/qBGkVt9zQF
La resolución se tomó en la mesa chica que encabeza Messi e integran a Rodrigo de Paul, Nicolás Otamendi y Leandro Paredes, con el cuerpo técnico de Lionel Scaloni y Tapia. El gobierno albertista también había tenido momentos de tensión con la AFA. Las negociaciones fracasaron. Es probable que la historia se repita si otra vez este domingo hubiera una coronación de gloria. Tapia selló una tregua con la Casa Rosada vía Juan Bautista Mahiques y tiene buen vínculo con el jefe de Gabinete, Diego Santilli, pero la decisión está otra vez en manos de Messi y de los jugadores que esta semana levantaron la bandera por Malvinas.
Lo demás, también suena parecido a 2022. En la Casa Rosada admiten que un eventual campeonato del mundo tampoco cambiará demasiado el humor social respecto del Gobierno, que no mejora en ninguna encuesta. El último sondeo de la Universidad de San Andrés sobre la marcha general del país muestra que la satisfacción se mantiene estable en el 30%, mientras que la insatisfacción se sitúa en un 68%. La alegría mundialista parece no extenderse a otros planos.