35° MARCHA DEL ORGULLO

Jorge Macri, el papa y la ciudad diversa

El intento de postergar la movilización por la visita de León XIV abrió un debate sobre espacio público y conquistas que no admite retrocesos. La reacción tiene su 7N.

Una ciudad es como un caleidoscopio. Las piezas que lo habitan se mueven, superponen. Y a pesar de la gravedad, de la luz, siguen ahí: no se escapan ni se anulan. Pienso así a menudo cuando transito por Buenos Aires. Unas diez millones de microsituaciones por hora, mezcladas y en simultáneo, que se me antoja mensurar solo de sumar a los que viven con los que entran y salen cada día.

Cada tanto, esa ciudad que no se detiene también se convierte en escenario de grandes manifestaciones. Algunas llevan décadas, se repiten año tras año y forman parte de esa convivencia urbana que, con sus tensiones y sus rituales, también define a Buenos Aires.

La Marcha desde adentro

Para quienes vivimos la Marcha del Orgullo desde adentro, no es simplemente un millón de personas que ocupan las calles durante unas horas: es una forma de pertenecer a ese movimiento incesante de la ciudad, haciéndonos visibles en el ámbito público con voz propia. Incluso ahí, en esa multitud, hay diversidad dentro de las diversidades, conviven singularidades, identidades y maneras de vivirlas. Lo que nos reúne no es la uniformidad, sino la aceptación de lo que uno siente y lo que hace, sin vergüenza ni miedo por no encajar en la horma del zapato establecido.

Marcha del Orgullo

Marcha del Orgullo

El intento del alcalde de la Ciudad de postergar la 35° Marcha del Orgullo puso al descubierto no solo el afán de Jorge Macri de ser más papista que el papa. Llamar a la Marcha “un evento, una diversión en el espacio público” -como reza la resolución publicada en el Boletín Oficial por el Gobierno porteño-, significa no entender que no es exactamente una fiesta, aunque se celebre. Revela también una concepción extraña de la ciudad: una en la que las expresiones públicas parecen competir por turnos, en lugar de convivir. Que ni siquiera son en simultáneo.

La Ciudad pide postergar y el colectivo responde

La discusión empezó cuando el Gobierno porteño pidió postergar la Marcha por la visita de León XIV. La movilización está prevista para el sábado 7 de noviembre, un día antes de la llegada del Papa. La respuesta del colectivo LGBTIQ+ fue no. Miles de personas compraron pasajes y reservaron alojamiento. Llegan delegaciones desde distintos puntos del país, que no se organizaron ayer. Como tampoco la logística, el escenario, los artistas, las postas sanitarias y una larga lista de recursos que ya tienen esa fecha incorporada a sus agendas.

Después, el pedido tomó forma de resolución: entre el 6 y el 13 de noviembre, la Ciudad no autorizará otros “eventos, diversiones o actos en el espacio público”, salvo las actividades vinculadas con la visita de León XIV. El argumento era el despliegue operativo y de seguridad que demandará la llegada del papa. La propuesta fue trasladar la Marcha al 21 de noviembre.

Más de 60 organizaciones sociales participan en la logística de la Marcha del Orgullo

Más de 60 organizaciones sociales participan en la logística de la Marcha del Orgullo

“Comprendemos la relevancia institucional de la visita de un jefe de Estado y máximo representante de la Iglesia Católica. Lo que no comprendemos es que esa circunstancia sea presentada como una razón suficiente para plantear la suspensión de uno de los acontecimientos públicos más importantes, históricos y multitudinarios de la ciudad, aún más teniendo en cuenta que el papa llega a nuestro país recién al día siguiente”, sostuvo la organización en un comunicado inicial.

La ratificación de la marcha para el 7 de noviembre contó con dos apoyos clave: ni el malvinizado Gobierno nacional ni el Vaticano pidieron cambiar la fecha. El canciller Pablo Quirno afirmó que la Marcha del Orgullo está contemplada en la planificación de seguridad y no afectará la llegada del papa León XIV. ¿Por qué Buenos Aires, una ciudad habituada a recibir acontecimientos políticos, culturales, deportivos, religiosos y sociales de enorme magnitud no podría prepararse para dos jornadas consecutivas?

Una disputa por el espacio público y las conquistas de la diversidad

Este viernes, 24 horas después de contar que habían acordado "continuar el diálogo" por la fecha con el jefe de Gobierno porteño, la comisión organizadora de la Marcha del Orgullo confirmó en sus cuentas de X e Instagram que finalmente la Marcha del Orgullo se realizará el 7 de noviembre. Tanto la primera publicación, como la de esta tarde, recibieron rápidamente una catarata de comentarios que advierten sobre algo que para muchos de quienes participamos es central: las conquistas construidas durante décadas no son materia de negociación.

La Marcha nació en 1992 y, desde entonces, se realiza tradicionalmente el primer sábado de noviembre en Buenos Aires. Precisamente una normativa de la Ciudad establece que la fecha de la convocatoria queda en manos de las organizaciones no gubernamentales dedicadas a la defensa de los derechos de la diversidad sexual. Hay una historia detrás de ese sábado de noviembre. Y una decisión colectiva que excede cualquier calendario oficial.

La discusión no es solamente por una fecha: también pone en juego qué entiende el gobierno porteño por espacio público y por convivencia urbana. Como si para que el papa pueda tener su lugar en Buenos Aires, miles de personas tuvieran que ceder el suyo. Como si una ciudad tan acostumbrada a la diversidad de sus calles no pudiera encontrar la manera de alojar ambas cosas. Al fin, así será.

León XIV viene y la Iglesia le propone a Javier Milei otra salida: el diálogo
Javier Milei y Karina Milei con el papa León XIV en el Vaticano

Las Más Leídas

También te puede interesar