La batalla contra la vieja guardia cortesana continúa en la agenda de Maximiliano Pullaro. El gobernador de Santa Fe volverá sobre la renovación de la Corte Suprema provincial con la reforma constitucional cerrada y apenas pasen las elecciones de octubre.
El Ejecutivo insiste en que corren tiempos de refundación en todas las áreas de poder e incluyen en esa oxigenación a la conducción judicial. El límite de 75 años de edad para el ejercicio de la magistratura, tope superado por los supremos Rafael Gutiérrez, Mario Falistocco y Eduardo Spuler, se presenta como principal argumento para materializar el recambio de nombres. El miércoles próximo el tope de edad ya no tendrá sólo una ley provincial aprobada en noviembre pasado que marca el fin de los mandatos, sino que, además, un nuevo texto constitucional cerrará la discusión.
Los caminos para la renovación
En ese contexto, a la renovación le quedan sólo tres caminos posibles: la renuncia de los magistrados -como lo hicieron el año pasado María Angélica Gastaldi y Mario Netri-, un decreto del Ejecutivo provincial o un juicio político. “Lo mejor es cuidar el marco constitucional, pero hoy no hay negociación posible, porque no hay próximas renuncias sobre la mesa”, advierten en la Casa Gris. De todas maneras, les ponen fecha a los cambios: “Se materializa el año que viene, sí o sí”.
En el toma y daca, el sábado pasado Pullaro recibió en su despacho en Rosario a Falistocco, presidente del máximo tribunal. Le adelantó que esta semana enviará un paquete de más de 80 pliegos con postulantes para la cobertura de vacantes, algo que los cortesanos venían reclamando.
Los cambios en la Corte de Santa Fe
En marzo pasado, tras 17 años de una única composición y con la asunción de Jorge Baclini y Margarita Zabalza, se quebró por primera vez la mayoría reutemista del máximo tribunal de justicia santafesino. Baclini fue fiscal general y es el favorito de Pullaro. Zabalza, joven, con perfil técnico, llegó propuesta por el socialismo. Pocas semanas después se sumó también Rubén Weder, exfiscal de Estado durante la gestión de Omar Perotti, quien llegó con acuerdo del peronismo. A esta tanda se suma el cortesano Daniel Erbetta, quien ingresó en 2007 y tiene menos de 75 años.
La Casa Gris quiere rearmar el tribunal, ahora de siete integrantes. Buscan perfiles que se adapten a los nuevos tiempos, pero especialmente que estén dispuestos a mostrar indicadores de eficiencia en la gestión. La contraposición es grande respecto del recelo que practicó la corporación judicial en las últimas décadas a la hora de rendir cuentas fuera de los tribunales santafesinos. La onda expansiva de los cambios es tal que también está en la mira el poderoso secretario de Gobierno del tribunal, Eduardo Bordas.
En su discurso de asunción, Baclini habló de la necesidad de erradicar la burocracia y de la delegación innecesaria de funciones. Además, le exigió a los jueces evitar excesos que generan dilaciones en las audiencias y modificar prácticas de trabajo instaladas.
Con el traje puesto
El tema de la renovación vuelve a instalarse en una semana crítica para la Justicia local, debido a que la Convención reformadora avanzará con cambios refundacionales. El Ministerio Público de la Acusación y la Defensa quedará fuera de la órbita de la Justicia, que además deberá resignar poder tanto en la designación como en la remoción de jueces, fiscales y defensores.
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La diputada de Santa Fe y ex jueza, Alejandra Rodenas.
Mientras esas tensiones se dan dentro del recinto, en el hall y en los pasillos de la Legislatura toma temperatura otra discusión: la danza de nombres para ocupar los nuevos lugares. Un sector del peronismo empuja dos perfiles de mujeres fuertes en el Círculo Rojo: la exjueza y exvicegobernadora Alejandra Rodenas, quien representa al histórico bloque de senadores del peronismo, y la exdefensora general y esposa del supremo Gutiérrez, Jaquelina Balangione. Ambas contribuyeron con dos de los siete votos que le aportó Más para Santa Fe a la reelección de Pullaro.