Juan Zabaleta y Julio Zamora, el dúo que cruzó el Arroyo del Medio y se reunió con intendentes peronistas de Santa Fe.
En busca de un norte, un grupo de intendentes díscolos del PJ Santa Fe -alineado con Provincias Unidas- recibió a dirigentes de la provincia de Buenos Aires, entre ellos el exministro Juan Zabaleta y el intendente de Tigre,Julio Zamora. Sin tutoría política a la vista, los alcaldes compartieron experiencias para, de mínima, sostener sus territorios.
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El peronismo republicano de Santa Fe y Buenos Aires
Todos buscan rumbo en el peronismo, al menos el santafesino. En ese tren, el intendente de Funes Roly Santacroce armó un asado en su terruño para agasajar a Zabaleta, Zamora y Gustavo Aguilera, ladero del de Hurlingham, oriundo de San Fernando. Al funense lo secundaron Enrique Vallejos, de Reconquista; Adrián Maglia, de Granadero Baigorria; Carlos De Grandis, de Puerto General San Martín; Jorge Berti, de Villa Constitución; y Horacio Compagnucci, de Las Parejas. Se trata del grupo que se rebeló de la conducción del PJ y se acercó al fogón de Maximiliano Pullaro.
Zabaleta les compartió la experiencia de Somos, el armado que procuró, sin suerte, colarse entre los libertarios y Fuerza Patria en Buenos Aires. El extitular de Desarrollo Social durante el gobierno de Alberto Fernández salió airoso en su pago, pero la construcción de una tercera vía demostró tener un techo realmente difícil de vencer: Somos cosechó menos de siete puntos en las elecciones bonaerenses y quedó lejos de los dos tanques electorales, La Libertad Avanza y Fuerza Patria. Zamora, el otro comensal, fue candidato y sacó cuatro puntos en la Primera Sección Electoral.
Al grupo de intendentes peronistas anfitriones en la Bota les pasa algo similar. No quieren armar dentro de la estructura del PJ -aunque mantienen vínculos con la conducción partidaria- porque creen que fue cooptada por filas kirchneristas. Por ese motivo, como ya publicó Letra P, algunos de este grupo se jugaron a fuego por Provincias Unidas en las elecciones del año pasado. No fue un secreto: casi todos compartieron actividades con Gisela Scaglia y con el propio Pullaro. Como agradecimiento recibieron obras y recursos de parte de la Casa Gris para sus territorios.
Reconstruir desde abajo
Ese es el escenario en el que se dio el encuentro. Sin liderazgos a la vista, Santacroce, Vallejos, Maglia y el resto salieron a buscar un intercambio de miradas en busca de un horizonte y encontraron eco en el tigrense y el hurlinguense. No solo por la falta de un referente sino también por la unión que genera el espanto que ven en el kirchnerismo. “La épica de Cristina libre se terminó”, blanqueó uno de los santafesinos presentes en la cena.
Llaryora.intendentes
El gobernador Martín Llaryora con los intendentes peronistas de Santa Fe.
Mientras degustaban achuras y vacío, los alcaldes y sus agasajados coincidieron en que la reconstrucción del peronismo -al que ven “en terapia intensiva”- se puede dar “de abajo para arriba”. Por eso, Zabaleta y Zamora les aconsejaron “cuidar los municipios, eso es lo primero” y “no salir a jugar locuras”. Envalentonado con la idea, alguno tiró sobre la mesa la posibilidad de organizar un encuentro federal de intendentes peronistas para ganar protagonismo en el ecosistema justicialista.
El otro tema que se habló fue el de la proyección nacional de Axel Kicillof. Los comensales coincidieron en que, si bien la discusión por el PJ bonaerense “no le importa a nadie”, fue otro escenario donde se vió a La Cámpora “avanzando y tomando ámbitos legislativos como hizo siempre” para condicionar al gobernador. Aunque en esa disputa se paran del lado de Kicillof, no terminan de verle uña de guitarrero: creen que tiene que aprovechar la oportunidad y reformar su gabinete para dar un golpe en la mesa. En Mendoza, sostienen, se dio una lógica similar.
La malograda aventura Llaryora
La excusa que habían encontrado los alcaldes peronistas para aliarse a la aventura nacional de la tercera vía que significó Provincias Unidas fue erigirse como delfines de Martín Llaryora. De hecho, hubo asado y foto con el gobernador cordobés en el mismo quincho que alojó el encuentro con Zamora y Zabaleta. Desde ese lugar, los intendentes aspiraban construir el llaryorismo en Santa Fe, primero dentro del frente federal y luego, quizás, dentro de Unidos, la coalición provincial que lidera Pullaro. El ingreso a la coalición provincial, por ahora, se enfrió.
Los motivos de la negativa a cruzar la frontera son más de uno. Primero, porque el resultado de octubre frenó el crecimiento de Provincias Unidas: no solo que Scaglia terminó tercera en Santa Fe y consiguió dos bancas, sino también que el aporte de los intendentes no fue significativo en términos de votos. Después, porque el proyecto presidencial de Llaryora entró en una zona gris por la avanzada opositora que sufre el de San Francisco en su provincia, que incluyó fotos de todos sus opositores juntos -aunque luego se pelearon entre ellos-.