Martín Llaryora emprende una nueva etapa en su relación con Javier Milei. Con la versión XS de la ley ómnibus en su despacho, tiene a un equipo trabajando en el análisis de la norma que el Presidente puso como condición el Pacto de Mayo. En el Panal ya lanzan un primer diagnóstico. “Está bastante bien”, dicen.
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Luego de haberse convertido en uno de los blancos predilectos de la ira libertaria, el gobernador de Córdoba está dispuesto a avanzar en los acuerdos para la aprobación del articulado. Como contrapartida, contempla un alivio fiscal a las provincias que, particularmente en el centro del país, podría servir para dejar a un costado las tensiones políticas que empiezan a meter la cola en la gestión.
En el equipo del gobernador asumen que el clima cambió desde el 1 de marzo. Esa sensación se fue instalando a partir de la reunión de los mandatarios provinciales con Nicolás Posse y Guillermo Francos; y con el envío del nuevo proyecto de la ley ómnibus que los jefes provinciales recibieron el jueves.
Llaryora, gobernador de Córdoba en la megamuestra de San Nicolás: "Lo de Mayo claramente vamos a participar, cuando uno lee los puntos la mayoría de las cosas Córdoba las está haciendo"
Llaryora, uno de los gobernadores más activos a la hora de discutir la inconveniencia de la suba original que impulsaba Toto Caputo, entiende que eso es un gesto que despeja el camino para lograr acuerdos.
Entre los puntos que se discutirán en el nuevo escenario abierto por la administración libertaria cobra una importancia superlativa el debate respecto a la vuelta de la cuarta categoría del Impuesto a las Ganancias.
A diferencia de Milei, que apoyó la eliminación que había propuesto Sergio Massa, el peronismo de Córdoba ya advertía que la desaparición del tributo generaría un problema para las finanzas provinciales, que recibían parte de lo recaudado por esa vía.
El panorama se modificó. Obsesionada por sostener el déficit cero, la administración libertaria quiere que el Congreso dé el ok para que los trabajadores vuelvan a pagar el impuesto a partir de los salarios que alcancen los $1,2 millones en bruto.
Afincado en su postura de no atentar contra el poder adquisitivo que sirve de base para la movilidad económica interna, Llaryora quiere subir la base para convertir el impuesto en un aporte que venga desde los sectores con grandes ingresos y pone un horizonte en los salarios que alcancen los dos millones.
Como contó Letra P, esa iniciativa es vista con buenos ojos por un nutrido grupo de gobernadores opositores.
Por esa razón, nadie debería alarmarse con la ausencia de Carlos Gutiérrez, Alejandra Torres e Ignacio García Aresca de la sesión que Hacemos Coalición Federal había solicitado para tratar una nueva fórmula previsional, tema que también se abre camino con la discusión del nuevo proyecto del oficialismo.
Sin embargo la luz de alerta aparece con la postura de Natalia de la Sota y Juan Brugge, los cordobeses sobre los que Llaryora parece tener una menor incidencia y que sí sostuvieron los acuerdos previos con el bloque que comanda Miguel Ángel Pichetto.
Daniel Passerini y Martín Llaryora en su mesa en la Noche de los Intendentes.jpeg
"Nosotros somos diputados que respondemos a estrategias a partir de las cuales, junto al gobernador, queremos poner en agenda las discusiones que hoy estamos planteando", explicó Gutierrez en una entrevista con C5N. Sobre esa lectura, el diputado también ubicó la posición de Vigo en el Senado, que se diferenció de sus compañeros de bloque y decidió abstenerse en la votación del jueves.
En el entorno de la senadora explican la abstención partiendo de esa base aunque aseguran que, aunque se cuidó de no adelantarse públicamente, Vigo siempre analizó el DNU desde la perspectiva que hizo pública en la sesión.
¿Hubiese cambiado el voto si la estrategia de Llaryora requería otro movimiento? Aunque resulte difícil saberlo, todas las señales del camino parecen direccionarse a una respuesta por la positiva.