Lionel Messi, el botín que disputa Javier Milei en medio de la pulseada con la AFA
El Presidente apela a la teoría de los seis grados de separación para emparentar al astro con el gobierno libertario, a través de Donald Trump. Desplante en Miami.
Karina Milei y Javier Milei, con camisetas firmadas por Lionel Messi.
La teoría de los seis grados de separación fue esbozada por primera vez en 1929 en un cuento del escritor húngaro Frigyes Karinthy. En el mundo de aquel entonces, esgrimía, cualquier persona conoce a otra del planeta a través de cinco intermediarios, porque el número de conocidos de cada uno crece exponencialmente. Para acercarse a Lionel Messi, Javier Milei la redujo a uno solo: Donald Trump.
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La visita a la Casa Blanca del mejor jugador de fútbol de las últimas décadas encendió las redes sociales (una terminología nunca usada). El silencio de Messi mientras Trump hablaba de la guerra en Irán atravesó los corazones de fanáticos del crack y, a su vez, críticos del presidente norteamericano; generó comparaciones con Diego Maradona (una figura que trascendió las canchas para interpelar a la sociedad, con sus aciertos, sus bemoles y hasta con sus contradicciones, una experiencia muy distinta a la del rosarino), a pesar de que Trump lo confrontó con Pelé; pero, por sobre todo, generó un operativo de apropiación cultural libertario gracias al intermediario.
La ecuación pasó a ser: Messi —> Trump = Milei <—Messi. Hay una variable no tenida en cuenta en esta fórmula: la situación de Chiqui Tapia con la pulseada subterránea entre el Gobierno y la AFA, a menos de cien días del Mundial.
Mientras la tropa libertaria 2.0 salió a criticar al nuevo viejo enemigo designado desde el 1M ("los kukas") por cuestionar la foto de Messi con Trump, Milei aprovechó para recordar que él lo apoyaba en 2018 mientras el "periodismo (deportivo, no lo aclara) lo estropeaba". El jugador del Inter de Miami se convirtió hace tiempo en un botín de su batalla cultural.
Esto era lo que yo decía sobre Messi en 2018, mientras el periodismo lo estropeaba y algunos imprudentes le decían que tenía miedo a ganar. Primero los datos... Fin. https://t.co/pqYjjvslRM
Con parte del equilibrio del fallecido papa Francisco, con más cintura para gambetear que para la rosca política, la Selección de Messi evitó ir a la Casa Rosada con la Copa del Mundo durante el albertismo, pero años más tarde el capitán evitaría posar junto a Milei. No lo recuerda así el Presidente.
"Es un honor estar rodeado de figuras tan destacables como el presidente Trump, un amigo tanto personal como de la República Argentina. También me alegra compartir escenario con uno de nuestros más ilustres deportistas y orgullo de todos los argentinos: Lionel Messi”, celebró Milei en su discurso en el America Bussiness Forum, realizado en Miami, en noviembre. El mandatario remató con un chiste: "Es prueba de que a veces yo puedo felicitar a un zurdo". La ocurrencia permitió dejar pasar el hecho de que el jugador no estaba arriba del escenario en ese momento.
Fue un evento agridulce para Milei, que volvió al país sin conocer al Diez. Un año y medio antes había revelado: "Nunca tuve la posibilidad de hablar con él. Me gustaría; debe ser interesante. Ya voy a ir hablando con los argentinos más importantes del mundo. Hablé con el papa, con Máxima (Zorreguieta). Quizá tenga suerte y pueda hablar con Messi".
Pero, como ya es moneda corriente, a falta de foto bien vale la inteligencia artificial: desde las entrañas del ecosistema libertario se viralizó una foto de Milei junto a Messi, ambos con los pulgares arriba, marca registrada del anarcocapitalista.
Varios usuarios respondieron a esa fake con la foto real de Messi al lado de Cristina Fernández de Kirchner, cuando la Selección festejó el subcampeonato de 2014 en la Casa Rosada. El fútbol y su uso político es el cuento de la buena pipa, bajo la falacia que se desempolva cada cuatro años de que un éxito deportivo puede conectar a una sociedad con el oficialismo de turno (Raúl Alfonsín perdió las legislativas de 1987 -después del Mundial de México '86- y el peronismo las presidenciales de 2023 -tras el Mundial de Qatar 2022).
Por ahora, Milei sólo pudo contentarse con la camiseta. Recibió una casaca del Inter firmada por Messi en febrero de 2025, que le llevaron los hermanos Jorge y José Mas, dueños del club de Miami. Karina Milei también consiguió la suya. Ambas tenían el número 9 y no el que porta, precisamente, el Diez.
La AFA, en el medio
Messi se prestó para otra foto, esta vez una que no cayó para nada bien en la Casa Rosada. Fue la que compartió con Chiqui Tapia el mismo día (octubre de 2024) cuando se conoció un fallo de la Inspección General de Justicia (IGJ) para suspender las elecciones de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
Desde entonces, la pulseada fue en aumento, pero esta semana, con el recambio ministerial y la salida de Daniel Vítolo de la IGJ, ordenada por Juan Bautista Mahiques, abre una posible ventana de negociación. Igual, ante de irse, el exfuncionario firmó un segundo pedido para que el Ministerio de Justicia designe veedores que auditen otros negocios vinculados a la AFA.
"Nosotros no nos metemos en eso", se desentendían de los vaivenes judiciales de Tapia en un sector del Gobierno que observa las encuestas y sabe que, a poco del Mundial, emprender una guerra abierta contra la AFA puede resultar en un tiro en el pie. Contrariamente a su estilo, Milei tampoco fue a fondo en el debate por las SAD. Como contó Letra P, la guerra fría se extenderá al menos hasta que termine la Copa del Mundo.
Este sábado, el Presidente estará cerca del astro: aterrizará en Miami para compartir evento con Trump y Nayib Bukele, presidente de El Salvador. Sólo uno de los tres no tiene su foto con Messi.
Messi y Bukele
Lionel Messi con Nayib Bukele, cuando el Inter jugó con la selección de El Salvador, en 2024.