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NOVENA SECCIÓN

La FAM, trampolín presidencial de Axel Kicillof

Espinoza y Magario desembarcaron en Santa Fe en un acto cien por ciento axelista. La Cámpora, ausente, quiere arrebatarles la entidad. Milei, desfinanciarla.

Axel Kicillof no apareció por Pérez, Santa Fe, donde todos lo esperaban el pasado martes junto a Fernando Espinoza y la vicegobernadora Verónica Magario. El intendente matancero fue el artífice de la movida que tuvo como formato un encuentro de la FAM pero que terminó, en los hechos, siendo casi un encuentro de campaña Axel 2027.

El tándem que gobierna el distrito más poblado del país operó como anfitrión y conductor político de una jornada que reunió a más de 100 intendentes de todo el país en esa ciudad al oeste de Rosario. Espinoza, presidente de la Federación Argentina de Municipios, y Magario, se sumaron al staff de embajadores del gobernador bonaerense en la construcción federal que apunta a 2027.

Axel Kicillof 2027 en Santa Fe

El encuentro tuvo todos los ingredientes de una movida axelista. Estuvo Gabriel Katopodis, otro de los operadores en provincias del interior, el intendente de Florencio Varela Andrés Watson, Mariano Cascallares, hombre fuerte de Almirante Brown y diputado provincial. Roberto Feletti y Débora Giorgi, además de las referentas de la juventud axelista Aylén Katopodis y Macarena Kunkel. Asistieron más de cien intendentes del centro del país de distintas tribus del peronismo, además de concejales y dirigentes sin tierra. Ninguno referenciado con La Cámpora.

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El encuentro de Pérez tuvo ADN kicillofista de principio a fin: los discursos giraron alrededor de la figura del gobernador, su nombre apareció en cada mesa de trabajo y el apoyo a Axel Kicillof como candidato presidencial fue unánime. Además de intedentes, hubo delegaciones de jóvenes de varias provincias, cuatro rectores de la UTN y otros de las universidades nacionales de la provincia, además de dirigentes sindicales.

Santa Fe no es territorio fácil para el peronismo. El justicialismo santafesino lleva años de divisiones y por eso el desembarco del axelismo en Pérez tiene un peso adicional como eslabón de una cadena que el gobernador viene tejiendo desde hace meses. Héctor Daer, secretario de Interior de la CGT, llevó a Kicillof a Córdoba -el territorio más refractario a cualquier cosa que se parezca al kirchnerismo- y lo proclamó ante un auditorio de delegados de todo el país. Los exintendentes bonaerenses Julio Pereyra y Alberto Descalzo, miembros de la mesa chica del gobernador, viajaron a Corrientes para armar la base política en esa provincia.

La FAM y la agenda federal

La FAM es la nueva pieza de ese rompecabezas. La federación que preside Espinoza nuclea alrededor de 500 intendentes de todo el país y tiene presencia en cada provincia, incluso donde el peronismo no gobierna. Eso la convierte en una herramienta de construcción federal que ninguna otra estructura del kicillofismo puede replicar. La idea ahora es llevar el modelo del encuentro de Pérez a otras regiones: el norte del país, Chubut y Chaco aparecen como destinos en el horizonte inmediato.

Esa expansión, sin embargo, se da en un momento en que la FAM tiene sus propias tensiones internas. El kirchnerismo ya adelantó que va a poner sobre la mesa la discusión por el comando de la entidad. El intendente de Lanús y referente de La Cámpora, Julián Álvarez, fue el primero en decirlo en voz alta durante una visita a San Juan: "Antes de las internas y de analizar candidaturas presidenciales hay otras herramientas que se van a discutir, como por ejemplo, ahora en julio, la Federación Argentina de Municipios". El mandato de Espinoza vence ese mes.

Otra pulseada más

En el kicillofismo le bajan la espuma a esa intención. "No tendrían nunca los intendentes para lograr una mayoría", afirman cerca del gobernador. En una reunión en la residencia de gobernación, el MDF ratificó el apoyo a Espinoza y dejó en claro que, si hubiera un cambio, sería dentro del mismo espacio. El encuentro de Pérez, con su despliegue de fuerza territorial, fue también una respuesta anticipada a esa pulseada.

Sobre todo esto planea, además, la amenaza del gobierno nacional. El proyecto de ley "hojarasca" impulsado por el ministro Federico Sturzenegger propone eliminar el financiamiento que el Estado nacional destina a la FAM. Sin esos fondos -que representan el grueso del sustento de la entidad- la federación entraría en crisis. Y hay un riesgo adicional: el gobierno podría ir también por la sede de Cerrito 832, en la Ciudad de Buenos Aires, propiedad de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE). Ya ocurrió durante la gestión de Mauricio Macri.

Sobre esas dos tensiones, Espinoza acelera y trabaja en la próxima parada de la gira federal que sume masa crítica al proyecto Axel 2027.

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