Axel Kicillof y Sergio Massa, la fórmula de la cuadratura del kirchnerismo.
En 2011, el kirchnerismo inventó las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), pero no ha sido consecuente, en los hechos, con su discurso de reivindicación de esa herramienta como método para la definición de la oferta electoral. Hay indicios de que, pese a su resistencia a la intención del Gobierno de eliminarlas, eso no cambiará en 2027.
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La ley que estableció las PASO a instancias de la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner saltó a la cancha en las elecciones de 2011. Desde entonces, el peronismo kirchnerista –desde hace dos décadas, la versión mayoritaria del movimiento de Perón- nunca usó en serio ese instrumento para definir sus fórmulas presidenciales, que nacieron de golpes del dedo poderoso de La Jefa o, en el mejor de los casos, de roscas cocinadas en la intimidad de la interna, siempre con CFK como gran electora. A saber:
En 2011, Cristina fue la única precandidata presidencial del Frente para la Victoria, la marca K de ese momento.
En 2015, CFK cedió a la presión de los gobernadores, según diría después; bendijo la postulación de Daniel Scioli y bañó de humildad a Florencio Randazzo, a quien invitó a ir por la gobernación bonaerense. El de Chivilcoy no aceptó el convite y pidió competir. La todavía presidenta no lo dejó. (Para las legislativas de 2017, CFK inventaría Unidad Ciudadanay se negaría a competir con su exministro de Interior, que terminaría presentándose por afuera de ese armado, con el sello del PJ).
En 2019, en una jugada que pateó el tablero presentada en un video sorpresa publicado en Youtube un sábado a la mañana, Cristina convirtió a Alberto Fernández, hasta entonces aspirante a embajador en España, en candidato a presidente, con ella en el segundo término de la boleta. Sergio Massa volvería con su Frente Renovador al útero K rebautizado Frente de Todos: es una página inolvidable de alta política la teatralización de ese acuerdo en la pantalla de C5N, cuando AF invitó al hincha de Tigre a “tomar un café” para discutir las condiciones del regreso.
En 2023, con el FdT convertido en Unión por la Patria, el duelo que se venía entre el cristinismo, representado fugazmente por Wado de Pedro, y una disidencia que plantaba pelea con Scioli como frontman fue desactivado con un pacto de unidad dolorosa sellado en las oficinas de la vicepresidencia del Senado que alumbró la candidatura de… ¡Sergio Massa!, que se ponía la 10 manchada con el barro de la inflación que, según Milei, para entonces ya “viajaba a 15.000 por ciento anual”. Juan Grabois sería la falla de la matrix, acaso alentada por la propia CFK para contener al kirchnerismo de estómago frágil, pero no puede decirse que esa interna haya alcanzado la categoría de mano a mano.
La caída del imperio bonaerense
Tampoco el kirchnerismo le sacó lustre a las PASO en la provincia de Buenos Aires, su fuerte electoral más preciado.
-En 2011 hubo un simulacro de competencia cuando Mario Ishii, el boy sout del poncho, se le paró de manos a Scioli.
-En 2015, CFK aplicó un masivo baño de humildad que dejó en el camino a varios aspirantes y habilitó el ring para que se midieran Aníbal Fernández y Julián Domínguez. Perdió el de Chacabuco en las PASO y después perdió el de Quilmes en las generales con María Eugenia Vidal, una catástrofe que desplazó al peronismo del Palacio de Gobierno de La Plata después de 28 años.
-En 2019, Cristina bendijo la precandidatura única de Axel Kicillof.
-En 2023, el Pacto del Senado terminó con la carrera de Victoria Tolosa Paz, que pretendía disputarle la reelección a Kicillof desde adentro como crédito bonaerense de Scioli.
Las fuentes que cita Gabriela en su última edición de Letra Pepe dan por "descartada" por "suicida" la posibilidad, que cierta dirigencia imaginaba, de replicar el escenario de 2003: dos o incluso más candidaturas peronistas compitiendo por espacios diferentes, como ocurrió en la primera vuelta de aquel año con Carlos Menem, Néstor Kirchner y Adolfo Rodríguez Saá.
No solo eso: en el peronismo kichnerista asoma una fórmula que podría clausurar, también, la competencia interna a través de las PASO. "Los intendentes llevan como mantra la idea de que el próximo gobernador de la provincia de Buenos Aires tiene que ser uno de ellos, un bonaerense de pura cepa. Gritan basta de Ruckaufs, Sciolis y Kicillofs, implantados desde la conducción central sin recorrido en el territorio. La novedad de las últimas semanas es que la lista de posibles candidatos incluye a Massa", escribió Pepe y citó declaraciones del diputado provincial bonaerense Alexis Guerrera a 221Radio, en las que sostuvo que ve al exministro con "una vocación inclaudicable de ser el presidente de nuestro país", pero aclaró que no es quién para descartar que termine postulándose a la gobernación.
La cuadratura del kirchnerismo
La fórmula Kicillof presidente, Massa gobernador es, todavía, un garabato en alguna servilleta, pero, si se la mira bien, tiene la potencialdad de transformarse en una ecuación en la que todos ganaran algo.
- No por nada Massa ha demorado dos años y medio su vuelta al ruedo y ha sepultado el libro ya escrito sobre su gestión al frente del Ministerio de Economía: sabe que la pesada herencia que nos legó –excusa para el Gran Ajuste que viene aplicando Javier Milei- es una mochila que sigue siendo pesadísima de cargar en una campaña por la Casa Rosada.
- Kicillof tendría el camino despejado para erigirse como el candidato único del kirchnerismo a la presidencia, aunque se jugaría la patriada más difícil -la disputa con Milei- con el riesgo de quedarse sin el pan y sin la torta.
- CFK, debilitada como gran electora por su reclusión, que la inhabilita como la candidata potencial permanente que fue desde que dejó Balcarce 50, se aseguraría, en caso de éxito, el control, a través de su socio, del único territorio en el que su liderazgo mantiene vigencia, aunque acechado por la rebeldía del gobernador.
En definitiva, lo que comienza a tomar cuerpo es cierto consenso de las distintas tribus del peronismo kirchnerista sobre la necesidad de juntar los jirones que han ido dejando en casi tres años de interna feroz y encontrarle el agujero al mate de una unidad que les duele como nunca antes.