Javier Milei y Axel Kicillof, cabeza a cabeza: pisos y techos de la pelea 2027
El Presidente y el gobernador empatan en 31% de intención de voto. El rechazo a sus candidaturas limita sus posibilidades de crecimiento. Los datos de QSocial.
Javier Milei y Axel Kicillof, cabeza a cabeza: qué dicen los pisos y techos de la pelea por 2027
Según la últimaencuesta de QSocial, el presidente Javier Milei y el gobernador Axel Kicillof aparecen cabeza a cabeza en la carrera presidencial de 2027. Los dos reúnen el 31% de la intención de voto en un escenario polarizado, pero el empate esconde una dificultad compartida: ninguno consigue despegarse de su núcleo de apoyos y ambos enfrentan un alto nivel de rechazo entre las personas consultadas.
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El relevamiento, realizado entre el 5 y el 28 de septiembre sobre 1.650 casos en todo el país, muestra una fotografía de la disputa electoral rumbo a las elecciones de 2027. El líder de La Libertad Avanza (LLA) y el mandatario bonaerense peronista aparecen en igualdad de condiciones en el escenario de candidatos, con Myriam Bregman con el 7% y Juan Schiaretti con el 6%. El voto en blanco alcanza el 9%, mientras que el 16% no sabe a quién elegiría.
La paridad coincide con otras mediciones publicadas por Letra P que muestran el desgaste del Gobierno y las dificultades de la oposición para capitalizar el descontento social. En agosto, una encuesta de esta misma consultora registró que el 63% prefería que Milei no fuera reelecto, aunque el peronismo no conseguía sacar partido de ese rechazo para imponerse en la disputa.
Javier Milei y Axel Kicillof, con el mismo piso
El capítulo de pisos y techos electorales plantea una pregunta diferente de la intención de voto: si los dirigentes se presentaran como candidatos a presidente en 2027, ¿la gente los votaría, podría llegar a votarlos o nunca los votaría?
En ese indicador, Milei y Kicillof comparten un piso del 25% de votantes que aseguran que los elegirían. Sin embargo, el mandatario bonaerense cuenta con un margen potencial ligeramente superior: el 17% podría llegar a votarlo, frente al 16% que contempla esa posibilidad para el Presidente. Si se suman el voto seguro y el potencial, Kicillof alcanza un universo posible del 42%, mientras que Milei llega al 41%. Es decir, un virtual empate teniendo en cuenta el margen de error del sondeo.
La diferencia más relevante aparece en el rechazo. El 53% afirma que nunca votaría a Kicillof, mientras que el porcentaje sube al 56% en el caso de Milei. El dato refleja el camino cuesta arriba que tienen los dos para conquistar posibles votos ya que más de la mitad de las personas encuestadas declara una negativa explícita a sus candidaturas.
La competencia no depende solamente de cuántos votos reúne hoy cada dirigente, sino también de cuántos electores están dispuestos a acompañarlos y cuántos los descartan de manera definitiva. Para Milei, la dificultad pasa por retener el apoyo que sostiene su competitividad y recuperar capacidad de atracción entre quienes hoy lo rechazan. Para Kicillof, el desafío es convertir su posición de principal dirigente opositor en una candidatura capaz de sumar apoyos más allá de su propio electorado.
La ventaja del voto potencial no garantiza una mayoría
Que una persona evalúe la posibilidad de votar a un candidato no significa que vaya a hacerlo: esa disposición puede cambiar según la situación económica, la oferta electoral, las alianzas y la evolución de la campaña. Aunque los dos ya se mueven como candidatos, aún sin haber lanzado oficialmente la campaña, falta mucho por definir: ¿LLA sellará un acuerdo con el PRO?, ¿las distintas tribus del peronismo podrán dejar sus diferencias de lado para confluir en una alternativa unificada?, ¿cómo jugarán las espacios del centro?
Para Milei, la evolución de la economía será una variable central para saber si consigue recuperar terreno o si el desgaste termina afectando también a sus votantes más firmes. De hecho, este medio contó que dos de cada diez votantes libertarios quieren un cambio de gobierno en 2027. El dato no implica, por sí solo, una migración masiva hacia la oposición. Pero ese electorado violeta desencantado se convierte en un voto en disputa.
Por su parte, Kicillof tiene un punto de partida similar en la carrera presidencial, aunque con un rechazo menor. El problema que enfrenta para construir una alternativa competitiva es sumar a quienes hoy no se identifican plenamente con el peronismo y ordenar la interna peronista, que como contó Macarena Ramírez volverá a quedar expuesta el 17 de octubre, cuando cada tribu conmemore por separado el Día de la Lealtad.
En el escenario de candidatos, el 16% que no sabe a quién votar constituye otro dato relevante. Ese segmento, junto con quienes podrían cambiar de preferencia, deja abierta una porción de la competencia. Sin embargo, no todos esos electores son necesariamente captables por Milei o Kicillof.
La intención de voto por partido
La intención de voto por espacio partidario muestra una segunda lectura. Cuando la pregunta se formula en términos de partidos, LLA reúne el 26%, el peronismo alcanza el 23% y el kirchnerismo suma el 13%. Más atrás aparecen el PRO, con el 8%; la izquierda, con el 5%; la UCR, con el 2%; y otras fuerzas, con el 4%. El 4% elige el voto en blanco y el 15% no sabe.
Los números dan cuenta de que la elección dependerá de cómo se ordenen los espacios políticos. La suma de peronismo y kirchnerismo llega al 36%, pero ese porcentaje no puede trasladarse automáticamente a una candidatura única ya que la encuesta mide categorías partidarias separadas y no establece que todos esos votantes acompañarían al mismo postulante.
La encuesta no permite anticipar cómo se resolverán esas disputas ni qué alianzas terminarán configurándose, pero deja planteada un análisis clave: con un empate en la intención de voto y pisos idénticos, la diferencia dependerá menos de los apoyos ya consolidados que de la capacidad de cada candidato para reducir su rechazo y convencer a quienes todavía no definieron su voto.