Elecciones en la Universidad Nacional de Córdoba: por qué gano toda la política menos Javier Milei
El Presidente fue un blanco común. La UCR mantiene su reducto. El cordobesismo renueva alianzas. El kirchnerismo reencuentra su razón de ser en la provincia.
El rector de la Universidad Nacional de Córdoba, Jhon Boretto y el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, en un acto oficial
Imagen sólo congruente bajo el tamiz de la política cordobesa, la fría madrugada del viernes encontró con ánimo celebratorio a los integrantes de las dos listas que disputaron el control de los órganos de gobierno de la Universidad Nacional de Córdoba.
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No hubo empate. De acuerdo a los números hubo un claro ganador. Fue Jhon Boretto, quien se impuso por 14 puntos al frente de la alianza Somos y logró su reelección por cuatro años como rector de la UNC. Pero el perdedor del mismo recuento lejos estuvo de percibirse derrotado. Pedro Pérez concluyó la jornada con la convicción de que el espacio que lo tuvo como candidato salió fortalecido de una contienda en la que jugó todo el tiempo en desventaja.
Alrededor de ellos también celebraron todas las fuerzas políticas que participaron por distintas vías. La UCR, que pudo retener su terruño sagrado, mostrando vigencia y una unidad inverosímil por fuera del claustro. El cordobesismo, que apostó con seguridad por la continuidad de una sociedad de múltiples etapas. Las disidencias peronistas y el kirchnerismo, que incrementaron su cosecha cuando muchos les auguraban una caída acorde la pérdida de votos que han recogido sus referentes partidarios en los últimos turnos electorales. La izquierda, cuyas agrupaciones estudiantiles nunca moderan su fuego.
Una lectura común de vencedores y vencidos destaca la importancia institucional del acto eleccionario en la UNC. En momentos de pérdida de densidad democrática se valora especialmente una asistencia de 90 mil personas a las urnas, 11 mil más que hace dos años.
Pero, sin necesidad de vociferación, también observan con alivio la escasa participación de agrupaciones libertarias o filolibertarias. Pese a lo narrado, en algunas casas de estudio distintos grupos inspeccionaron la posibilidad de un vicariato de La Libertad Avanza.
Un puñado de estudiantes sondeó por los pasillos de Ciencias Económicas. Egresados buscaron voluntades en la disputa de la representatividad en Derecho, resonancia de discusiones difíciles de encauzar en pasillos palaciegos.
La columna del peronismo de Córdoba en la marcha univeristaria, sin Martin Llaryora
La columna del peronismo de Córdoba en la marcha univeristaria, sin Martin Llaryora
Los intentos no cuajaron, pero bastaron para encender alarmas. En la vida universitaria subsisten dinámicas participativas, constructivas y agonales, de la política tradicional. Su ausencia marcaría un retroceso impensable ante las falacias de la antipolítica.
Pese a ello no desaparece la preocupación por la aparición, desde las propias entrañas, de voces que van más allá del cuestionamiento de los postulados de educación pública, gratuita y de calidad. Directamente amplían discursos que legitiman el desfinanciamiento de las universidades. Hay que viajar al menos 30 años para encontrar antecedentes de semejante desafío.
Tregua para la UCR
La elevada participación llevó tranquilidad a un sistema político que ya no celebra la excentricidad del presidente.
Los modos de Boretto no son disonantes con los elegidos por la institucionalidad cordobesa para plantarse ante el gobierno nacional: el cuidado de las formas ofrece un contraste a la detonación de las vías dialógicas que, por infructuosidad o violencia, practican los portavoces digitales de la Casa Rosada.
llaryora torres boretto
En sus cuatro años como máxima autoridad, el exdecano de Ciencias Económicas no ha ejercido la vocería del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN). Tampoco ha elevado su tono en la eterna interna del radicalismo cordobés.
La UNC absorbe todas las discusiones boinablanca, difíciles de ocultar en años impares, pero las metaboliza de un modo más saludable que la disputa por cargos. La tregua puede durar menos de lo esperado.
Esa funcionalidad resulta esencial para la UCR, que sigue considerando a la UNC como su Meca. Retener el control se volvió una obsesión tras nueve años de gestiones kirchneristas en las que el crecimiento de la relevancia de las facultades “de Sociales” se correspondió con la proyección fuera de los claustros de las discusiones que hoy condena y apostrofa el presidente libertario. Lo dicen sin sonrojarse, el análisis de los discursos de época puede servir para cuestionar la producción de conocimiento que “financia el Estado”.
El peronismo y su otro yo
Los resultados llevaron tranquilidad a buena parte del sistema político cordobés. Boretto era el candidato predilecto para quienes ocupan los sitiales decisivos en los tres poderes del Estado en Córdoba.
El contador ha sido un continuador de las políticas expansionistas de su antecesor Hugo Juri, quien hace 10 años plantear la necesidad de renovar los vínculos con todos los actores de la sociedad civil. En particular, aquellos que fueron duramente cuestionados por “la vehemencia K”.
Convenios profesionales con las instituciones, apertura de universidades populares en el interior provincial y acuerdos estratégicos con la Provincia, los gremios y las cámaras empresariales han sido mojones de la década con trazo morado.
El cuidadoso vínculo con los colegios profesionales, la Justicia y el Ejecutivo provincial lubricó cada uno de los eslabones añadidos a una cadena de conveniencias mutuas.
La importancia de tales interacciones permite a los asociados al radicalismo diluir la importancia de Franja Morada como columna vertebral de Vamos. No le niegan relevancia en el claustro estudiantil, sí piden ubicarla en un mapa de terminales mucho más amplio.
La cantera política para 2027
Lo sugiere también el peronismo cordobesista, que no dudó en ofrecer apoyos cruzados al proyecto reeleccionario. En las calles, con presencia central en aquella marcha. En los claustros de Egresados, donde tallan voces de peso, se multiplicaron los mensajes pidiendo “el voto por Jhon”. En cada bar cercano a las dependencias estatales se compartió la inquietud por la continuidad de la gestión universitaria. Similar dinámica en intercambios de ámbitos formalizados.
Lo saben también aquellos sectores del PJ que cada vez digieren peor el modelo de alianzas que sustenta al cordobesismo. Muchos no vacilaron en encolumnarse rápidamente detrás de la propuesta de Vamos. Delasotismo, kirchnerismo, con sus históricos aliados progresistas, y el PJ capitalino que no responde a Alejandra Vigo y Martín Llaryora convocaron a votar por Pérez.
Mariela Marchisio y Jhon Boretto, autoridades de la Universidad Nacional de Córdoba
Mariela Marchisio y Jhon Boretto, autoridades de la Universidad Nacional de Córdoba
Declamaron hacerlo por convicción; denunciaron que los oficialismos del puerto cordobesista rechazan sólo aspectos formales de la avanzada mileísta.
Con los votos cosechados, también pueden añadir una proyección estratégica. El progresismo cordobés siente que, de profundizarse la caída en la imagen de Milei, desde ese espectro unido en la lid universitaria cuentan con las mejores credenciales para reclamar la representatividad de los sectores afectados por la motosierra.