Fernet con rosca

Javier Milei, la oposición, Córdoba y el espejismo de la bandera universitaria

La marcha federal estuvo marcada por el alto perfil de la política también en la provincia bastión de LLA. ¿Oportunidad opositora o error de diagnóstico?

Fue masiva la cuarta marcha federal en contra del desfinanciamiento de las universidades públicas en el que persiste Javier Milei. Córdoba, el terruño libertario, no fue la excepción. Es inobjetable que la sociedad argentina está dispuesta a mantener alta esa bandera de progreso y movilidad social que representa la educación superior libre y gratuita.

El sentido común indica que todo el arco dirigencial debería sentirse interpelado en un pilar de la idiosincrasia provincial. Entonces, ¿por qué la cuarta movilización fue la más politizada entonces? ¿Qué vio el gobernador Martín Llaryora para empujar a toda la plana mayor del peronismo a las calles? ¿Por qué los temerosos alfiles del Presidente, como Gabriel Bornoroni, sintieron la necesidad de desacreditarla aunque fuera en redes, con un poco esforzado tuit?

¿Hay una oportunidad para la política tradicional de reconciliarse con el electorado en un apotegma insoslayable como la educación con presupuesto y de calidad? ¿Es un espejismo que induce la oportunidad de aprovechar (y usufructuar) la caída del Presidente en las encuestas? ¿Es otra posibilidad para La Libertad Avanza de exponer a la oposición que calcula el ’27?

La potencia de las primeras marchas universitarias funcionó como llamado de atención para un gobierno obsesionado con el ajuste. Milei persistió en su actitud y, en esta nueva oportunidad, redobló la apuesta con un recorte que se leyó como una provocación política y como la confirmación de que vale todo para mantener al país dentro de los pocos países del G20 con superávit, según se vanaglorió el mandatario.

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Puede sucumbirse a la tentación de ver la gestación de un fenómeno más profundo y extrapolable por ser Córdoba un bastión que concentró el 74% de los votos de La Libertad Avanza en el ballotage 2023. Los resultados muestran que no hubo costo para su gobierno en la trinchera educativa.

La educación, necesidad de segundo orden

Las marchas cordobesas de 2024 y 2025, por seguir con el ejemplo local, fueron ampliamente convocantes. Sin embargo, no incidieron en el escenario electoral posterior que entronizaron en octubre pasado al ignoto Gonzalo Roca, que humilló a Juan Schiaretti, el exgobernador que se retiró del Panal con el 75% de aprobación popular según las encuestas de la época.

La obstinación de Milei, que se llevó más de $700 millones de las universidades cordobesas en un solo movimiento, puede funcionar como confirmación de este cruzamiento.

¿Por qué esa Córdoba que votó masivamente a Milei se volcó, también en volúmenes escalables, en la defensa del financiamiento universitario? El politólogo Andrés Malamud le dijo a Letra P que a su entender "la educación es un tema sensible y transversal, pero no prioritario. Los temas económicos siempre están arriba en la agenda. Si los electores tienen que optar de manera excluyente entre menos inflación y más educación, votan por el primer término".

"No es un espejismo, es una demanda social de segundo orden", añadió con crudeza. La definición es una invitación para la política tradicional a pensar su agenda de prioridades. En términos más directos, cómo organizará su oferta en aquellos distritos donde Milei es fuerte. Todavía lo es en Córdoba, aunque en los últimos meses se desplomó entre siete y diez puntos, independientemente del informe que se mire. La política con rodaje siempre lo supo: el bolsillo es el órgano más sensible.

Dónde está la educación en el ranking de preocupaciones

Sobre este punto, Lara Goyburu, directora ejecutiva de Management & Fit, suma datos al concepto de Malamud. “En nuestro último relevamiento de abril, la educación pública aparece como el principal problema del país para apenas el 3,9% de los argentinos, muy lejos de la inflación (28,3%) o la pobreza (15,9%)”, advirtió en diálogo con este medio.

“La universidad moviliza, pero no ocupa el centro de la agenda de problemas. Y hay algo todavía más contraintuitivo en nuestra muestra: el 45,3% de quienes se identifican como estudiantes aprueban la gestión por encima del promedio general, que es de 37,2%. Eso dice algo sobre quiénes van a las marchas y quiénes no”, completó y recomendó no confundir entre el daño a la imagen y el daño electoral. “El ciclo pasado ya lo mostró con claridad: marchas masivas y Milei ganó igual”, recuerda.

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El peronismo de Córdoba marchó este martes

El peronismo de Córdoba marchó este martes

El votante que se moviliza es el que probablemente ya no vote a Milei. La interpelación de la oposición debería apuntalarse en la coherencia, por ejemplo, entre los discursos y el comportamiento en el Congreso. “El votante persuadible es el que registra la contradicciones con mayor rápidez”, concluyó Goyburu.

Las universidades como reemplazo del rol del sindicalismo

Con todo, el conflicto por el financiamiento universitario no se agota en una mirada pragmática, casi aplicada a la coyuntura electoral, ni en esta columna se pretende cuestionar la legitimidad de la lucha. El analista político y dirigente del peronismo Julio Bárbaro prefiere ver este debate como “la exposición de un desgaste colectivo” del gobierno de Milei. En contacto con Letra P, definió a la educación pública como “la única bandera” capaz de expresar el malestar social frente al ajuste.

“Si gobernar es pacificar y dar trabajo, Milei confronta y desarma trabajo”, sostuvo. En ese marco, vinculó la crisis universitaria con el deterioro de la clase media y advirtió sobre el impacto de la apertura económica sobre la industria y el comercio. “La destrucción de la industria implica en la Argentina la destrucción de la clase media. Nos quieren convertir en un país latinoamericano sin movilidad social”, afirmó.

Kicillof marcha universitaria
Axel Kicillof en la marcha universitaria contra el ajuste de Javier Milei

Axel Kicillof en la marcha universitaria contra el ajuste de Javier Milei

Sobre el sistema universitario, reconoció que existen debates pendientes y planteó la necesidad de discutir la orientación de las carreras y la sustentabilidad de algunas casas de estudio. “Tenemos que aceptar que hay temas de la educación que deben reformularse. ¿Cómo hacemos más ingenieros? ¿Cuál es el sentido de los médicos? También hubo universidades que no eran sostenibles ni desde lo económico ni desde el nivel docente”, señaló.

Sin embargo, sostuvo que el conflicto educativo logró ocupar un lugar que antes tenía el sindicalismo. “El sindicalismo ya no puede ser hoy la expresión de los trabajadores. La universidad sí puede serlo”, afirmó y agregó: “La educación es el único espacio digno donde la oposición encuentra una bandera para la expresión colectiva”.

Categorías viejas y la búsqueda de la oposición a Javier Milei

En el plano político y para explicar las contradicciones de un electorado cordobés que se queja mientras vota masivamente a Milei, Bárbaro consideró que buena parte de la sociedad “todavía sigue marcada por la huida del kirchnerismo”, aunque evaluó que la figura del gobernador bonaerense Axel Kicillof aparece en crecimiento.

“Si Kicillof logra despegarse de Cristina Fernández de Kirchner y de Sergio Massa puede convertirse en una opción distinta a la del pasado. Milei ya está en una situación de daño de la que no tiene posibilidad de salir”, concluyó.

El peronismo de Córdoba también lo cree y estará, como toda la oposición, en esos ámbitos donde el malestar empieza a sentirse. El desafío está en no caer en análisis sesgados (o deseados) de un fenómeno y aplicar categorías viejas para elaborar la respuesta política.

Javier Milei (imagen generada con inteligencia artificial).
Después de la marcha universitaria, Axel Kicillof motoriza una por la salud

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