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Subcomandante Máximo, del alerta violencia al clamor premium por CFK 2023

El hijo de la vicepresidenta fue la última pieza del efecto dominó. Centro de la escena, miedo a la espiral y la jefatura del FdT que ya no se discute.

Días atrás aparecieron las primeras pintadas en el conurbano bonaerense con un eslogan prematuro que se trasladó a las redes sociales, primero, y a los debates peronistas, enseguida. "Si el pueblo quiere, Cristina puede". Fue durante la semana en la que Cristina Fernández de Kirchner volvió a pararse, por factores exógenos, en la centralidad de un oficialismo que, hasta la mudanza de Sergio Massa al gabinete, batallaba a cielo abierto. Con la semilla que plantó la Justicia con el pedido de 12 prisión del fiscal Diego Luciani y las vallas de Horacio Rodríguez Larreta Máximo Kirchner se dedicó este jueves a regar un operativo clamor que se caía de maduro. "¿Alguien tiene dudas de que es la mejor?", preguntó, retóricamente, en El Destape Radio

 

El convite del diputado y líder de La Cámpora, de apariciones quirúrgicas en los medios, fue la coronación de una ráfaga de declaracionismo silvestre. Si antes había una rendija, el hijo de la vicepresidenta abrió del todo la puerta. El efecto dominó comenzó con el frentetodista Eduardo Valdés el viernes 26, un día antes de la batalla de la Recoleta: "Lo que está surgiendo genuinamente da para pensar en Cristina 2023". Este lunes agitó el sanjuanino José Luis Gioja: "No me opongo, sería muy bueno y la única verdad es la realidad". Estela de Carlotto, el martes: "Yo la designé candidata, ella me agarró la mano y la consagré Presidenta". Ante Letra P, el kicillofista Carlos Bianco insistió en que "es la mejor candidata del Frente de Todos para 2023". 

 

"Creo que la Argentina merece otro gobierno de la compañera”, la endulzó en la cara José Mayans en la cumbre legislativa del FdT. Ella hizo un gesto del "no" con el índice en medio de aplausos. No fue el primer clamor incómodo para ella. El 2 de julio,  en Ensenada, minutos antes de la renuncia de Martín Guzmán, el auditorio coreó "Presidenta, Cristina Presidenta" y la expresidenta también lo negó, esa vez con la cabeza. Como dice el nuevo eslogan, si el pueblo quiere...

 

Más que 2023, todavía lejano con un kirchnerismo que siempre jugó al misterio hasta último minuto, desde el pingüino o pingüina de 2007, el clamor hoy es porque asuma la jefatura del FdT. "No estaba en discusión que ella tenía la lapicera electoral", comentan en un municipio cristinista. Lo cierto es que, por gestión, estaba apartada y ahora está en control. "Estaba pagando con su capital político la gestión de un gobierno que no era 100% de ella. Ahora es a todo o nada y se prepara para hacer el año que viene lo que haya que hacer para ganar", completan. Como contó Letra P, el clima que se vive al interior del kirchnerismo es un revival del prólogo de las presidenciales de 2019

 

Desde esa óptica, con una macroeconomía aún frágil, el debate pendiente no son las próximas candidaturas, sino el modelo de distribución que propondrá la coalición para un segundo mandato. En el Instituto Patria siguen protestando contra el acuerdo que firmó Guzmán con el Fondo Monetario Internacional, cuyas oficinas visitará Massa la próxima semana. Como primer paso de la discusión que se viene, después de respaldar al último ocupante del Palacio de Hacienda, Kirchner insistió este jueves con un aumento de suma fija por decreto. La unidad política está, falta definir la sintonía fina de la economía frentetodista. 

 

Con la interna en el freezer, el peronismo ya no está en silencio. No hace mucho, Alberto Fernández intentó instalar su pretendida reelección desde Europa y en este lado del mundo tuvo muy poco rebote. El regreso a la pulseada mediática no es casual y trasciende un operativo clamor. En usinas de pensamiento K remarcan que están peleando con Juntos por el Cambio el control de una narrativa ante la espiral de violencia que, temen, podría volverse imparable. Así se explica la entrevista de Kirchner de este jueves, al denunciar en público lo que ya había expresado en privado ante un grupo de intendentes: "Están viendo quién mata al primer peronista, quién golpea al primer pibe o a la primera piba, quién saca chapa de cowboy”. 

 

La detención de un repartidor que se enfrentó, con una llave inglesa, con la custodia de la vicepresidenta fue el último alerta de que la política no está logrando frenar la escalada de crispación. En el Instituto Patria se muestran temerosos de la represión policial, que denunciaron con el maltrato que recibió el propio Kirchner, pero también por el enojo silvestre en las calles. Se diferencian de la oposición, igual: "Nosotros no incentivamos la violencia, no hablamos de 'ellos o nosotros'", es el reproche, citando un tuit de Ricardo López Murphy, pero con una queja que alcanza a Patricia Bullrich y a Horacio Rodríguez Larreta, todos en la misma bolsa. "Se pelean por quién está más a la derecha", cierran. 

 

La vicepresidenta hablará este sábado en Merlo, meca del FdT en distintos momentos de su existencia. Adelantó Letra P que en la Casa Rosada no anotan a Fernández como uno de los invitados al plenario del PJ bonaerense. Tampoco estará Massa, pero, como este miércoles en la sede partidaria de Matheu 130, habrá presencia del Frente Renovador. El foco de la política, por segundo fin de semana seguido, volverá a posarse sobre la figura de Cristina Kirchner. Hay muchos sábados por delante hasta las próximas elecciones.  

 

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