30|6|2022

Con Alberto, sí; con Schiaretti, también: cómo es el doble juego del Evita

20 de mayo de 2022

20 de mayo de 2022

La tropa callejera de Fernández tiene lugares clave en la gestión del peronista más anti-K. Tensiones, unidad y distancia de la proyección cordobesista.

CÓRDOBA (Corresponsalía) En medio de un debate interno que atraviesa a la organización a nivel nacional y que avanza con la creación de un partido propio para disputar la interna del Frente de Todos (FdT), la pata cordobesa del Movimiento Evita convive con una situación que suele descalibrar la brújula del análisis político. Parte fundamental del apoyo territorial al presidente Alberto Fernández, como lo demostró esta semana al desplegar un sonoro respaldo público al paso del ministro de Economía, Martín Guzmán, por el conurbano bonaerense, al mismo tiempo sostiene un lazo institucional y militante con Hacemos por Córdoba (HxC) que incluye su participación en la estructura del gobierno de Juan Schiaretti, ubicado en los últimos meses claramente en la vereda de enfrente de la Casa Rosada.

 

La militancia lo hace demasiado sencillo. “Sabemos que es preferible un gobierno peronista a cualquier otro y el desafío para el futuro es que la derecha no vuelva a gobernar el país”, aseguran respecto de un posicionamiento que, en la superficie, puede presentar contradicciones. Según entienden, son menores.

 

“Desde 2016 estamos convencidos de la necesidad de construir a la par de todas las organizaciones populares, más allá de las ligazones partidarias previas”, señala a Letra P Mariano Lorenzo, uno de los referentes cordobeses más importantes del espacio que a nivel nacional lidera Emilio Pérsico. “Así se construyó la CTEP y después la UTEP. Todo ese movimiento generó un espacio a través del cual creemos que se construyen las políticas que van a transformar las realidades que existen hace más de 40 años”, señala Lorenzo, que destaca el concepto de “unidad” como un factor determinante.

 

La relación entre el Evita y el schiarettismo llegó tras las elecciones provinciales de 2015. A comienzos de 2016, el legislador Ricardo Vissani se fue del bloque con el que había llegado a la Unicameral en un armado filokirchnerista encabezado por Eduardo Accastello. Allí comenzó una relación entre los movimientos sicales y el cordobesismo que se fue fortaleciendo con el paso de los años.

 

En 2019, ese lazo, que inicialmente fue facilitado por la actual senadora Alejandra Vigo, ubicó referentes provinciales del movimiento en espacios estratégicos. Hoy, a la banca en la Legislatura ocupada por Lorenzo, se suma la subsecretaria de Promoción de la Economía Familiar de la provincia, Rosalía Cáceres, y una vocalía en la Agencia Córdoba Joven, que ocupa Lucas Bruno.

 

Lorenzo y Bruno, dos referentes del Evita en la estructura del gobierno cordobés

Si uno sondea el imaginario colectivo que se construye en las bases del Evita mediterráneo se encontrarán los elementos que le permiten no definirse de ninguno de los lados de la grieta peronista cordobesa. “Ni albertistas ni schiarettistas” repiten, a la vez que proyectan “grados de autonomía” que les permitirían “salir a jugar” en un escenario que a nivel provincial tendrá cambio de nombres obligado.

 

El Evita sabe que el futuro los sentará con Martín Llaryora, el hombre elegido por Schiaretti para discutir su sucesión. En la actualidad, hay una buena relación, aunque no tan fluida como a nivel provincial. En la estructura de la Municipalidad, el Evita suma a Augusto Zárate, el director de Ferias que depende de la Secretaría de Políticas Sociales, Inclusión y Convivencia; y a Jorge Lorenzo, subdirector del CPC de Villa El Libertador.

 

Todos esos cargos se enlazan con los objetivos de construcción política del Evita, que en muchas casos llevan a cruces internos con HxC y con el FdT. El más recordado en el corto plazo ocurrió en la campaña de 2021, cuando el entonces senador Carlos Caserio acusó de “defección” y “traición” a la cúpula del Evita por “haber distribuido toneladas de alimentos de la Nación, pero a nombre de la provincia”.

 

“Eso no fue así, principalmente porque los recursos de las organizaciones populares son producto de los procesos de lucha que se fueron llevando adelante. No se los debemos a nadie. No puede haber contradicciones cuando esas herramientas se usan para mejorar las condiciones de vida de los sectores más golpeados de nuestro país”, explican en el Evita. Esa “tensión” todavía marca el pulso de los días que transcurren en el seno del peronismo cordobés.

 

“Un sector de la población quedó excluido cuando la última dictadura rompió el modelo de industrialización. El capitalismo no los va a incluir nunca más. Hay que discutir qué va a hacer el país con eso que llaman ‘pobreza estructural’. La salida está en la economía popular. Una forma de generar trabajo digno que, además, rompe con la dinámica del capitalismo que nos trajo hasta este lugar”, dice Lucas Bruno al ser consultado por este medio.

 

Fernández hizo referencia a esta cuestión en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, cuando destacó el rol de las organizaciones de la economía popular en la recuperación del país. Schiaretti está más alejado de esa mirada, pero el Evita reconoce acciones que apuntan en esa dirección.

 

“Córdoba fue la primera provincia en la que un gobernador empezó a generar programas para la economía social", afirma Lorenzo y cita los programas Vida Digna, Vivienda Semilla y "otras políticas de Estado en esa dirección que no dejan dudas respecto del lugar en el que tenemos que estar dentro de la discusión política cordobesa” para defender el vínculo con la administración provincial. En esa línea, destaca que “Córdoba es la provincia que mayor cantidad de proyectos de Integración Socio Urbana de Barrios Populares ha presentado a nivel nacional".

 

En lo que viene, el Evita cordobés asegura que apoyará “el candidato a Presidente que defina la conducción nacional”, casi despegándose de una discusión que hoy parece demasiado lejana. En el fondo, una parte de la militancia también juega con una carta que les permita continuar con la convivencia. Saben que Schiaretti maneja la idea de separar los comicios provinciales lo máximo posible de los nacionales. En ese marco, si no hay una patriada previa por parte del mandatario cordobés, la versión mediterránea de la tropa callejera del Presidente podrá seguir desplegando su estrategia territorial, que lo convierte en una rara avis dentro del escenario político provincial.