River Plate juega este domingo la final del Torneo Apertura contra Belgrano, en lo que podría transformarse en el primer título de la presidencia de Stefano di Carlo.
River Plate jugará la final del Torneo Apertura de fútbol frente a Belgrano de Córdoba mientras administra un complejo equilibrio interno edfcado por su titular, Stéfano Di Carlo: la convivencia entre dirigentes ligados al PRO, el peronismo, la UCR y sectores libertarios dentro de un club atravesado por la disputa entre Javier Milei y el poder de Claudio Tapia en la AFA.
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River Plate, un laboratorio político en tiempos de polarización
Mientras buena parte de la política argentina se organiza alrededor de identidades cada vez más excluyentes, River construyó un esquema distinto. La comisión directiva que Di Carlo puso en marcha el 3 de noviembre pasado funciona como una coalición transversal donde conviven empresarios, ejecutivos financieros y dirigentes con terminales en casi todo el arco político nacional.
En Núñez confluyeron sectores vinculados al macrismo, al radicalismo, al peronismo y también dirigentes con diálogo fluido con La Libertad Avanza, todos ellos integrados históricamente en la política interna del club.
La amplitud de esa construcción ayudó a explicar el margen de maniobra que logró desarrollar el presidente más joven de la historia riverplatense dentro de la política del fútbol argentino. Di Carlo, de 37 años, heredó una estructura estabilizada después de más de una década de hegemonía entre las gestiones de Rodolfo D’Onofrio y Jorge Brito, pero decidió ampliar más la base de sustentación interna para contener a gran parte del ecosistema político y empresario que orbita alrededor del club.
Quién es quién en River
En un repaso rápido aparecen el exhombre fuerte de la AGIP macrista, Andrés Ballotta, como tesorero del club y como su segundo, Federico Ferreyra, dirigente con trayectoria propia e hijo del titular de Electroingeniería. Las líneas de continuidad con el expresidente Jorge Brito, que podría volcarse a la política el próximo año, se mantienen a través del vicepresidente primero, Lautaro Mauro, que también fue secretario privado de Daniel Scioli.
El vínculo con el mundo del PRO corre vía Ignacio Villarroel, representante legal de River que supo ser un dirigente cercano a Mauricio Macri, pero también a través de Agustín Forchieri, de extensa genealogía riverplatense y referente político del sector de Diego Santilli, otro histórico del club de Núñez que está unido a Di Carlo por el linaje millonario: el papá del Colo, Hugo, presidió a River entre 1983 y 1989. Su vice 1° era Osvaldo Di Carlo, abuelo de Stéfano.
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Las corrientes peronistas tienen representación a través de Juan Gallo, uno de los abogados de mayor confianza de Víctor Santa María, el líder del gremio de encargados de edficios y empresario de medios. También mediante el vocal suplente Leandro Lurati, con ascendencia en La Cámpora, y de Diego Perrella, presidente del Concejo Deliberante de San Martín y cercano a Gabriel Katopodis.
Círculo Rojo y blanco
El Círculo Rojo empresario también tiene sus alfiles en la directiva riverplatense. Está representado por Mariano Taratuty, uno de los cinco hermanos herederos de London Supply, la cadena de free shops presente en aeropuertos de todo el país, y por Rodolfo “Fito” Cuiñas, histórico dirigente donofrista y propietario de la firma Rodó. Del sector energético se integró a la comisión directiva Gastón Malbos, gerente de Relaciones Institucionales de Pan American Energy, de Marcos Bulgheroni.
Esa compleja convivencia no está exenta de tensiones. La sombra libertaria atraviesa buena parte de la vida política del fútbol argentino y River no es la excepción. El vocal suplente Manuel Vidal, uno de los colaboradores más cercanos de Santiago Caputo, expresa el largo brazo de La Libertad Avanza.
Las SAD, Matías Patanian y la pelea interna en River
La discusión sobre las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) impulsada por Javier Milei también se filtró en el oficialismo riverplatense. Uno de los dirigentes que expresaba una mirada más receptiva hacia la apertura del modelo tradicional de los clubes era Matías Patanian, exvicepresidente primero de River y uno de los referentes más vinculados al mundo empresario y al oficialismo nacional. Cercano al exjefe de Gabinete Nicolás Posse y a sectores que promueven el debate sobre la privatización de los clubes, fue uno de los protagonistas de la puja sucesoria que terminó consagrando a Di Carlo como candidato de consenso del oficialismo para reemplazar a Brito.
Pese a ello, Patanian fue incorporado a la nueva gestión como cara visible del club a nivel internacional, lo que operó como una señal de tabula rasa. Eso no impidió que, si bien en River conviven dirigentes defensores del modelo que empuja Milei, en la cúpula del club consideraran inviable el modelo de sociedades anónimas para una institución que logró transformarse en una referencia continental bajo el esquema de asociación civil.
La tensión también aparece en la relación con Chiqui Tapia. River mantiene diferencias con la conducción de la AFA, lo que condujo a retirar a sus representantes del Comité Ejecutivo en marzo pasado en medio de las disputas por el manejo de la asociación y el creciente enojo de los hinchas.
En River no tienen dudas de que la AFA debe funcionar sí o sí con River y Boca adentro y activos, aunque también advierten que esa participación no puede darse a cualquier costo. En particular, ponen la atención en cuál es el mecanismo para la toma de decisiones dentro de la asociación, la elaboración del orden del día de las reuniones de Comité y, sobre todo, el desempeño de los cuerpos arbitrales.
Stéfano Di Carlo y el equilibrio entre Milei y Tapia
No obstante, en Núñez entienden que el club ocupa un lugar central dentro del sistema como para quedar absorbido por la lógica de la confrontación total. El Monumental aparece proyectado como sede del partido inaugural del Mundial 2030 y River conserva un peso específico determinante dentro de cualquier negociación vinculada con FIFA, Conmebol y la propia AFA.
La estrategia de Di Carlo terminó configurando un juego pendular. Riverevita alinearse completamente con Tapia, pero tampoco se sumó a la ofensiva libertaria contra la conducción de la AFA. La Copa del Mundo obtenida en Qatar sigue funcionando como un factor de legitimidad interna para el presidente de la entdad madre del fútbol local y tambén de respeto entre clubes que, pese a todo, mantienen cuestionamientos sobre el funcionamiento del sistema.
El Monumental, la gestión y la otra fortaleza de River
Paradójicamente, mientras el rendimiento futbolístico parece haber encontrado un oasis en el torneo local tras la transición compleja por la salida de Marcelo Gallardo y la llegada de Eduardo “Chacho” Coudet, la gestión institucional exhibe algunos de los proyectos más ambiciosos de la historia reciente del club. River consiguió acceder a un financiamiento internacional de hasta 100 millones de dólares articulado con organismos multilaterales como CAF y BID Invest para avanzar con la ampliación y el techado integral del Monumental.
La agenda de infraestructura incluía además el desarrollo del nuevo centro de alto rendimiento sobre la costa del Río de la Plata. En la conducción riverplatense entienden que esa capacidad de financiamiento, profesionalización e infraestructura también funciona como una respuesta implícita al argumento libertario sobre las SAD: River logró expandirse globalmente y consolidar músculo financiero sin abandonar el esquema de asociación civil.
La final de este domingo frente a Belgrano también expondrá otra dimensión del presente riverplatense: la de un laboratorio político donde conviven sectores que afuera se enfrentan con ferocidad, pero que dentro del club administran intereses comunes bajo una lógica pragmática de poder.