02|12|2022

Llaryora ajusta los tiempos y prepara el desfile final hacia la gobernación

08 de mayo de 2022

08 de mayo de 2022

Espera la señal de Schiaretti para dejar el look de gestor y vestirse de candidato. Puntos fuertes y retos de su plan para estirar la hegemonía cordobesista.

CÓRDOBA (Corresponsalía) Martín Llaryora sabe que su fuerte está en la gestión. El perfil que busca darle a la segunda etapa de su mandato al frente de la Municipalidad quedó claro hacia la militancia durante las celebraciones por el Día del Trabajador, y hacia el mundillo político mediterráneo en los días que se continuaron. Esta semana, el intendente de la capital cordobesa se mostró con el empresariado local, firmó un convenio con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y encabezó la audiencia del informe anual del Plan de Metas del municipio durante su gestión de Gobierno.

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“Estamos en el tiempo de remar y ubicarnos en la mejor posición posible para que cuando sea el momento de levantar la vela, el viento de Hacemos por Córdoba  (HxC) termine por empujarnos y nos permita sacar la mayor ventaja posible”. Así resumen en su entorno la estrategia con la que el intendente capitalino buscará convertirse en el sucesor de Juan Schiaretti.

 

Saben que los tiempos dependen del gobernador y que, en gran medida, estarán definidos a partir de la proyección nacional del actual mandatario cordobés. Mientras tanto, anticipan que vendrán meses en los que se auguran actividades relacionadas con el perfeccionamiento de una gestión local que también deberá definir continuidades. En ese sentido, ven con buenos ojos los trabajos de instalación de la senadora Alejandra Vigo, el viceintendente Daniel Passerini, el secretario de Gobierno Miguel Siciliano o del secretario de Transporte cordobés Marcelo Rodio, entre otros nombres que aspiran a gobernar la capital provincial y ya conforman pequeños núcleos de poder en pos de ocupar la silla principal en el Palacio 6 de Julio.

 

El llaryorismo sabe que es “fundamental” garantizar la continuidad de HxC en la Municipalidad que, aseguran, dejo de ser considerada “una silla eléctrica”, para convertirse en “una Ferrari”. Sobre ese transporte, con esa velocidad y esas prestaciones de primer nivel, el sanfrancisqueño quiere llegar al Centro Cívico.

 

Los números que se manejan en el círculo íntimo de Llaryora le dan el visto bueno a esa lectura. Hablan de niveles de aceptación que superan el 60%, muy parecidos a los del propio Schiaretti, que esperan convertir en intención de voto "cuando Juan dé la voz de aura”.

 

El rival a vencer es Luis Juez. Con él se miden y con él imaginan un mano a mano final en el momento en que las urnas provinciales convoquen a la ciudadanía. Con base en una administración que consideran exitosa, confían en sostener una ventaja importante en la Capital y mantener la buena imagen que Llaryora sostiene en los departamentos que lo tuvieron como referente a lo largo de sus años políticos, principalmente San Justo.

 

Mirando al norte y al sur, reconocen que las referencias y las militancias locales del peronismo cordobés terminarán jugando a favor, pero que también será necesario revertir un grado de desconocimiento en torno a la figura del intendente cordobés que puede terminar balanceándose de modo negativo en el tramo final de la carrera.

 

En ese sentido, el trabajo futuro buscará apalancarse en la red de intendentes que, sin diferenciar partidos políticos, intentará fortalecerse a partir del trabajo conjunto. Allí, la gestión aparece otra vez como central. La Ciudad de Córdoba firma convenios con diferentes localidades a partir de sus iniciativas más emblemáticas y comparte experiencias de gestión desde algunas plataformas colectivas, como la Red Iberoamericana de la Economía Circular, cuya segunda cumbre mundial tendrá lugar en el centro del país en junio. Cuando Schiaretti habilite las candidaturas, Llaryora comenzará a recorrer el territorio en modo campaña pero, mientras tanto, la gestión continuará siendo el eje.

 

El equipo del intendente cordobés lee los números que llegan a su mesa de trabajo y encuentra constantes que replican algunos análisis propios y ajenos sobre la discusión política provincial: a medida que la discusión nacional se aleja y los análisis se acercan más a la realidad cordobesa, las imágenes de Juez y de Rodrigo De Loredo, los principales nombres de Juntos por el Cambio, comienzan a diluirse. De todos modos, el llaryorismo no se autoconvence con esa lectura, sobre todo a partir de la situación crítica que el país experimenta en términos económicos y sociales.

 

“A ningún oficialismo le conviene que la situación económica no se revierta. En ese sentido, la oposición tiene la estrategia mucho más clara”, señalan en el entorno del intendente que sostiene un diálogo más fluido que Schiaretti con algunos sectores de lo que a su alrededor llaman “el kirchnerismo moderado”. Tienen claro que una profundización del malestar fortalecerá a las opciones de JxC en cualquiera de sus expresiones locales. En el contexto de una elección “muy pareja”, “todos los votos suman”, advierten. Señalan además que, según como decante la estrategia nacional, principalmente de Schiaretti, se podría llegar a solidificar el vínculo con “el albertismo”.

 

Lo que excede al llaryorismo es la voluntad que ese sector identificado con el Frente de Todos puede llegar a expresar a la hora de formar una especie de alianza con el aparato schiarettista que lo fustigó durante la mayor parte de la gestión que comenzó en diciembre de 2019.  

 

En el corto plazo, vendrán los tiempos para profundizar los argumentos que le permiten a Llaryora ser el “número puesto” en la batalla por la sucesión de Schiaretti. Con quienes aspiran al mismo destino, el intendente cordobés mantiene un buen diálogo y sabe que, al final del camino, todos estarán trabajando detrás del mismo objetivo.

 

El peronismo de Córdoba, por primera vez sin José Manuel de la Sota ni Schiaretti como candidatos, buscará mantenerse en el poder político provincial luego de un cuarto de siglo de gestión ininterrumpida. Por primera vez, en ese mismo lapso, lo hará mientras gobierna cinco de las seis ciudades más pobladas de su territorio. Llaryora, que comanda la más importante, se prepara para ir por el premio mayor.