15|1|2023

Stolbizer, celestina antigrieta para otra vuelta de mediocampismo

06 de diciembre de 2022

06 de diciembre de 2022

Moderó una charla entre Schiaretti y Morales y les pidió "ser parte de la solución". Renovados lazos y una nueva oportunidad para el nonato camino del medio.

CÓRDOBA (Corresponsalía) Gerardo Morales y Juan Schiaretti volvieron a coincidir este lunes en una actividad en la que ambos mostraron sus coincidencias respecto del futuro del país. Los únicos dos gobernadores que apuestan a encabezar una construcción nacional que los lleve a la Casa Rosada en 2023 –exceptuando de esa condición al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta– participaron vía Zoom del ciclo de conferencias organizado por la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES), en una conversación que contó con la sugestiva participación de Margarita Stolbizer como moderadora.

desPertar

Un análisis útil para enfrentar
una realidad desafiante

Recibilo todas las mañanas en tu mail

desPertar

Un análisis útil para enfrentar

una realidad desafiante

Recibilo todas las mañanas en tu mail

 

“Tenemos que salir de la grieta”, fue la frase que se les escuchó a ambos en el encuentro que llevaba el nombre de “Argentina, Estado, ética y sociedad. Diálogos para construir una visión de Nación”.

 

Los discursos de Morales y de Schiaretti parecen calcados desde hace tiempo. Ambos bregan por la construcción de “acuerdos básicos” y proponen una salida que deje a un costado las divisiones entre los extremos que hoy se disputan la Argentina. Ambos sostienen que el país debe dejar de construirse “desde el AMBA” y cuestionan el centralismo con el mismo énfasis que aseguran que las provincias que gobiernan deben ser tomadas como ejemplo para la construcción de un nuevo modelo de país. Aunque Morales, que preside el radicalismo, es parte fundamental de Juntos por el Cambio (JxC), los dos sostienen una relación tirante con Mauricio Macri y, sobre todo, identifican un adversario común: el kirchnerismo. En ese esquema, Stolbizer es una figura que entra “de cajón”. Tal es así que este lunes, antes de que  Schiaretti y Morales se esmeraran al máximo por poner el acento en sus coincidencias, la diputada pidió públicamente que ambos mandatarios sean “parte de la solución”.

 

Por su origen militante en el radicalismo, la diputada de JxC sostiene una vieja relación de encuentros y desencuentros con Morales. De hecho, pegó el portazo cuando el radicalismo decidió forjar la alianza que llevó a Roberto Lavagna como candidato a Presidente y al actual gobernador jujeño como vice. Ella creía conveniente encolumnarse detrás de una vieja correligionaria como Elisa Carrió y no sumarse a la aventura del hombre que había sido ministro de Economía de Eduardo Duhalde y de Néstor Kirchner. En ese 2007, nació el GEN (Generación para un Encuentro Nacional), el partido con el que empezó a tejer sus propias alianzas sin pedir permisos ni forzar discusiones con sectores mucho más armados para operar en contra de sus preferencias.

 

Desde su propio partido, Stolbizer tuvo la potestad de forjar nuevas coaliciones que con el paso de los años y las elecciones la fueron ubicaron a la par de dirigentes del más variado pelaje en la fauna política local, siempre del costado antikirchnerista de la grieta. En 2019, sumó su sello al armado que llevó a su viejo adversario, Lavagna, como candidato a la presidencia. En realidad, su coqueteo con el armado que terminó llamándose Consenso Federal había comenzado antes. Si bien el GEN venía de compartir el armado 1País con el Frente Renovador de Sergio Massa, el papel de Schiaretti resultó fundamental.

 

Cuando el cordobés decidió pasar a retiro la marca con que José Manuel De la Sota había llevado al peronismo al poder en 1999, Unión por Córdoba, para dar nacimiento a su marca registrada, Hacemos por Córdoba, uno de los partidos a los que había sumado a su equipo era precisamente el GEN. Los otros eran el socialismo y el provincial Acción para el Cambio (APEC). En 2019, la elección en la que el nuevo sello debutó electoralmente, el stolbizerismo logró colar una legisladora en el medio centenar de representantes con que hoy cuenta el oficialismo en la Unicameral: Doris Mansilla. La relación se fue fortaleciendo con el paso del tiempo y Schiaretti logró contener al partido en su armado a pesar de la llegada de su lideresa a JxC en la provincia de Buenos Aires en 2021.  

 

De hecho, con el diario en la mano, el jujeño lanzado a la carrera presidencial desde hace ya tiempo y concentrado actualmente en la difícil tarea de sostener la unidad de la UCR en medio de su disputa con Facundo Manes por la máxima aspiración del partido centenario, vale decir que el principal interesado en la charla del lunes fue el cordobés. Schiaretti busca volver a alistarse entre los factores gravitantes a nivel nacional y hace apenas un par de meses había llamado a construir un acuerdo entre "las fuerzas mayoritarias de tradición popular". En una charla que tuvo lugar en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, Schiaretti también había nombrado a "la gente que trabaja con Margarita Stolbizer" como parte de un eventual armado antigrieta para afrontar la elección del año próximo. 

 

En el GEN siempre advierten sobre la libertad de las conducciones locales para forjar los armados provinciales. Sin embargo, la relación con el peronismo cordobés no deja de ser una rareza. El máximo referente del stolbizerismo en la provincia se llama Miguel Ortiz Pellegrini, un histórico dirigente de origen radical, que llegó a ser constituyente en 1994, y tuvo un rol protagónico durante la primera estructura juecista que casi le gana a Schiaretti en 2007, cuando fue el apoderado del Frente Cívico y uno de los principales voceros del partido del ahora senador, que denunció fraude en la contienda que le permitió al gobernador de Córdoba ocupar ese cargo por primera vez. Actualmente es el abogado defensor de Oscar González, el expresidente provisorio de la Legislatura, imputado por homicidio culposo agravado tras protagonizar un accidente en el que murió una mujer y otras dos jóvenes quedaron gravemente heridas.  

 

Ortiz Pellegrini, de hecho, fue uno de los pocos no radicales que estuvo en primera fila cuando, en marzo de este año, Manes brindó una clase magistral en la Universidad Nacional de Córdoba minutos después de reunirse con Schiaretti y el mismísimo González en el despacho del gobernador cordobés. Aquella visita del neurocirujano fue la segunda de un puñado de encuentros que se sucedieron causando estragos entre la dirigencia del radicalismo cordobés. El primero en pisar el despacho del gobernador había sido, apenas un mes antes, Gerardo Morales.