24|11|2022

Cómo fue la cumbre Macri-Llaryora que le pone los pelos de punta a Juez

24 de noviembre de 2022

24 de noviembre de 2022

El encuentro privado fue en Olivos. El candidato de Schiaretti a gobernador ratificó su intención de ampliar el cordobesismo a otros sectores. Alerta en JxC. 

CÓRDOBA (Corresponsalía) La reunión de la que habla todo el peronismo cordobés y los partidos aliados en Juntos por el Cambio (JxC) ocurrió el jueves pasado. Momentos antes de que el expresidente Mauricio Macri partiera rumbo a Qatar, abrió la puerta de su oficina en Olivos al intendente de la capital provincial y candidato a gobernador por el oficialismo, Martín Llaryora.

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Recién llegado de su gira por Estados Unidos, el precandidato de Hacemos por Córdoba (HxC) recibió la confirmación de la cita a través de un amigo que tiene en común con el fundador de Cambiemos. Los adalides de los protagonistas no quieren someter a sus jefes a la supuesta degradación política de ser sindicados como la parte interesada del conciliábulo. Eso debía ser, precisamente, un encuentro privado. Lo cierto es que algún extremo incumplió la cláusula de confidencialidad y Clarín filtró el contacto en la noche de este miércoles.

 

Fuentes de confianza del delfín del gobernador Juan Schiaretti contaron a Letra P que la conversación se extendió una hora y media. La definieron como “afable”. Punto. Quienes conocen a Macri advierten que hablar sin rodeos hubiera causado una mala impresión al hombre que pregunta “para qué” se quiere gobernar antes que el “quién” debe hacerlo. Llaryora lo sabe. Es por eso que ambos se trenzaron en un análisis del contexto internacional. Un tema cómodo para romper el hielo, porque el exjefe de Estado predica con la necesidad de insertar a la Argentina en el mundo y el peronista del interior, recién llegado de su visita a organismos de crédito internacionales, comentó las últimas impresiones de los hombres y mujeres de negocios de escala global.

 

Después, el análisis viró a la realidad nacional y provincial. “No hablaron de candidaturas”, desmienten los alfiles de Llaryora con estratégicas oficinas en el Palacio 6 de Julio. La aclaración es necesaria. No cesan los comentarios en los corrillos de la política mediterránea que sitúan entre las posibilidades una candidatura a la vicegobernación que contemple a una figura radical o del PRO para Llaryora. Incluso, hay valientes como el intendente de Bell Ville, Carlos Briner, que dijo que sería “un honor” que el PJ lo tuviera en cuenta para acompañar al sanfrancisqueño en la fórmula.

 

El llaryorismo reconoce que su candidato recordó a Macri las palabras que dijo en el lanzamiento accidentado de su candidatura, horas después de que el entonces presidente provisorio de la Legislatura, Oscar González, protagonizara un accidente fatal camino a las Altas Cumbres, y se destapara una olla de privilegios políticos.

 

Esa tarde, en el hotel que ofició de punto de encuentro de todo el peronismo local (menos el que se identifica con el Frente de Todos), Llaryora prometió ampliar HxC a nuevos sectores empresariales, de la economía popular y social y otras expresiones partidarias. Cumplió.

 

Empezó este lobby con el jefe del PRO, de estrechos vínculos con Schiaretti, pero al que el propio Llaryora no tenía llegada directa hasta ahora. Nota al pie: el gobernador estaba al tanto del diálogo entre “su amigo” y su aspirante a la sucesión.

 

¿Por qué Llaryora insistiría con esta vía de diálogo que ya exploró Schiaretti a inicios de este año, anterior a la etapa del supuesto juego nacional del gobernador? Como contó este medio, Macri le confesó al “Gringo” que sus márgenes eran acotados. Sobrevolaba la intención de repetir el juego de 2019, que terminó con una oposición dividida en dos fórmulas: una, encabezada por su entonces radical favorito, Mario Negri; otra, liderada por el autonomista radical, Ramón Mestre. Siempre se supo que el desvelo del contador es entregar la banda a uno de los suyos.

 

Cierto es que Macri quiere ser el director técnico del armado nacional y en las provincias de JxC. Esto explica, por ejemplo, su indisimulable militancia contra la candidatura provincial de Luis Juez, a quien no quiere como expresión de la marca que cofundó con Ernesto Sanz y Elisa Carrió en 2015. Sin embargo, cambió el contexto. Todo lo que autorice o desautorice será ahora dentro de los límites de la alianza, como sugirió su reciente padrinazgo al radical Rodrigo de Loredo, el retador del senador que lidera las encuestas. Se lo dijo a Schiaretti y hasta ahora no ha cambiado de parecer.

 

El soneto aliancista nacional no admitiría una reedición rupturista en un distrito estratégico. Es por eso que presidenciables como Patricia Bullrich, Horacio Rodríguez Larreta, Gerardo Morales o Miguel Ángel Pichetto, entre otros, hablan de unidad innegociable. Macri no tiene espalda para mantener el statu quo a cambio de gobernabilidad, como hiciera alguna vez.

 

Entonces, ¿convenía a Macri la filtración de este encuentro? Amarillos contactados por el tema fingen la misma sorpresa que el llaryorismo. Si bien está claro que Juez no cuenta con el apoyo del expresidente, contactos de este tipo no hacen más que revolucionar las aguas del aliancismo que apenas digiere que ya tienen dos candidatos, la necesidad de una interna para ordenar las aspiraciones y la ausencia total de certezas sobre la fecha de convocatoria provincial a las urnas.

 

Un encuentro de estas características no hace más que elevar el cortisol en el elenco de JxC, que observa en la línea macrista un factor problemático por la supuesta sintonía con el peronismo. Solo basta con revisar los archivos y no se encontrarán críticas al Panal de ningún referente local de este núcleo como el diputado Gustavo Santos –al que el peronismo unge como un “interlocutor válido” para las ampliaciones que busca Llaryora- y su par Soher El Sukaria.

 

¿Habrá sido el experto del turismo el amigo en común? ¿Qué cordobés fue el testigo de la salida de Llaryora del despacho de Macri? El presidente del PRO de Córdoba, Javier Pretto, estuvo por esas horas en la cumbre de titulares partidarios con el expresidente.

 

Los fantasmas de 2019 sobrevuelan a la oposición cordobesa, por enésima vez.