14|1|2023

Schiaretti vuelve a la carga: orden, campaña y proyección nacional

04 de diciembre de 2022

04 de diciembre de 2022

El gobernador cordobés insistirá con su armado antigrieta. Depende de la paz en la gestión y la suerte de su alfil en la provincia. Rosca, gestos y límites.

CÓRDOBA (Corresponsalía) Tras haber encaminado, al menos parcialmente, algunos de los conflictos internos que pusieron la lupa sobre algunas debilidades de la gestión provincial, Juan Schiaretti vuelve poner en el horizonte la construcción nacional por la que viene trabajando desde hace meses. “No va a abandonar”, aseguran en su entorno, en el que se aventuran a sostener una intensa actividad que conjuga la trabajosa exportación del cordobesismo con la campaña a la gobernación de su candidato, el intendente capitalino Martín Llaryora.

desPertar

Un análisis útil para enfrentar
una realidad desafiante

Recibilo todas las mañanas en tu mail

desPertar

Un análisis útil para enfrentar

una realidad desafiante

Recibilo todas las mañanas en tu mail

 

Tanto Schiaretti como el grueso de su equipo de trabajo sabe que las dos tareas tienen como tarea primordial la puesta en valor de lo desplegado durante los 24 años de gestión peronista en la provincia, aunque también tiene en claro que un esfuerzo de memoria a largo plazo no será posible si el presente apremia. En un escenario nacional que considera política, social y económicamente crítico, el proyecto schiarettista se obliga a dar certezas. Esa es su principal ambición, la construcción de un país “previsible”.

 

En las últimas semanas, el gobernador alistó las cosas en el Círculo Rojo, en cuyo seno se encuentran algunos de los actores a los que mayor entusiasmo les genera la proyección de Schiaretti. La provincia anunció la creación de la Agencia de Competitividad, un viejo proyecto trabajado codo a codo con la Unión Industrial de Córdoba y que, en palabras del gobernador, busca “darle a la pequeña y mediana empresa la posibilidad de ser más eficiente productivamente y de internacionalizarse, lo cual significa que pueda exportar y traer divisas, y en definitiva darle la posibilidad de crecimiento a las pymes de manera competitiva”. “En Córdoba trabajamos juntos, el Estado y el sector productivo”, aseguró Schiaretti. Ese es el perfil que pretende exportar de cara al futuro de la Argentina.

 

En esa dirección, la pata legislativa nacional del cordobesismo sostuvo la semana pasada una extensa reunión con las autoridades de la Sociedad Rural Argentina. Allí, el diputado Carlos Gutiérrez y el presidente del Interbloque Federal, Topo Rodríguez, se encontraron en un local del barrio porteño de Palermo con el presidente de la entidad rural, Nicolás Pino; los vicepresidentes Marcos Pereda y Raúl Etchebehere, el secretario Carlos Odriozola y su par Eloísa Frederking, la única mujer en la mesa.

 

A la salida de la reunión, que parecía haberse convocado para un repaso de los temas que involucran al sector en el ámbito legislativo, Gutiérrez advirtió que en el encuentro se conversó sobre “la vida institucional del país”. “Coincidimos en la necesidad de avanzar en la conformación de una agenda que nos lleve a un acuerdo nacional que incluya los temas principales para que Argentina tenga una salida consensuada, seria y con permanencia en el tiempo”, dijo el riocuartense, que funciona como uno de los nexos políticos más importantes de Schiaretti con la dirigencia nacional. También agregó que dicho trabajo debe realizarse “por encima de las pertenencias partidarias e institucionales”.

 

“Cuando habla Gutiérrez, habla Schiaretti”, supo decir un avezado dirigente del peronismo cordobés a Letra P hace ya tiempo. Del encuentro, que pareció suscitar una gran importancia por parte de la Sociedad Rural, también participó el tesorero de la institución, Fabián Papini.

 

Mientras el grueso de la ciudadanía mira hacia el futuro con la expectativa puesta en la suerte de la Selección dirigida por Lionel Scaloni, Schiaretti se arremangará, volverá a protagonizar extensas jornadas cargadas de anuncios y recorridas por obras e inauguraciones, y saldrá a recorrer la provincia para apuntalar la aletargada instalación de Llaryora como su candidato a la sucesión.

 

Luego del lanzamiento del pasado 31 de octubre, se sucedieron los viajes y los problemas en la gestión que imposibilitaron al mandatario y al intendente que quiere ser gobernador poner como prioridad los recorridos que sus equipos habían imaginado como el primer paso de la recta final hacia las elecciones de 2023. Ese cúmulo de complicaciones obligaron al cordobesismo a ceder en algunas posiciones iniciales y aceptar los pedidos que exigían el apartamiento de Oscar González de la Unicameral o armar una mesa de diálogo con trabajadores y trabajadoras de la Salud, pero no generó el mismo impacto en la casa matriz de Hacemos por Córdoba que en el interior provincial. Allí, ya empiezan a superponerse la gestión y la campaña. Schiaretti buscará aprovechar ese impulso local para posicionar a Llaryora.

 

Mientras intenta mantener el orden de una provincia que vuelve tener al gremio estatal exigiendo la reapertura paritaria, el mandamás del peronismo buscará ensanchar sus lazos nacionales para retomar su camino antigrieta. En las próximas semanas buscará concretar una reunión con la conducción de la CGT, que el peronismo cordobés viene gestionando desde hace tiempo y de la cual, se supone, solo participará la dirigencia más cercana a los cosecretarios generales Héctor Daer y Carlos Acuña. Si hay algo claro en la construcción nacional de Schiaretti son los límites y el otro triunviro cegetista, Pablo Moyano, parece estar del otro lado de la imaginaria línea divisoria.

 

“Scharetti tiene que mandarle un mensaje al Círculo Rojo, porque si su jugada nacional no funciona, tiene miedo de que los empresarios se vuelquen a votar en Córdoba lo que van a votar a nivel nacional, que es Juntos por el Cambio. Está pidiendo que lo voten a Llaryora”, explicó a este medio una dirigente peronista que se para en la vereda de enfrente a la del gobernador en la interna del PJ mediterráneo. La referencia apunta a la reunión que mantuvieron Mauricio Macri y Llaryora y que sacudió a la política provincial.

 

Allí hay otro punto a considerar en el aún ilusorio armado con el que el cordobesismo buscar proyectarse nacionalmente. Mientras avala el encuentro de Llaryora con el expresidente y pone distancia con Moyano, Schiaretti dilata el momento para explicar con quiénes encarará la difícil tarea de romper con la polarización en la Argentina, pero empieza a dejar algunas pistas.