27|1|2023

Un Gato suelto en Córdoba

27 de noviembre de 2022

27 de noviembre de 2022

Macri marcó el territorio. Vio a Llaryora, enojó a Juez y mensajeó a Larreta y Bullrich. El Círculo Rojo, expectante. Del fantasma de 2019 a los socios de 2023.

CÓRDOBA (Corresponsalía) Con su reunión “secreta” con Martín Llaryora, Mauricio Macri parece haber delimitado ese territorio que ya nombró como su "segunda casa” y sobre el que busca sostener su dominio. Se volvió a ubicar en el centro de la escena en la provincia y logró que todos hablen de él. Mientras en algunos casos intentan descubrir sus verdaderas intenciones, hay quienes buscan correrse de su estrategia y limpiar esa marca incómoda para que las ansias de protagonismo del expresidente no entorpezcan los planes locales y vuelvan a dejarle servida la gobernación al peronismo, como ya sucedió en 2019.

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Tres meses atrás, Letra P afirmaba que la sintonía fina entre Macri y Juan Schiaretti se mantenía intacta, y que cada uno desde su lugar movía las piezas en perfecta coincidencia con las conveniencias del otro. Con un adversario político en común y con un electorado históricamente compartido, ni siquiera hacía falta mirar hacia atrás y recordar los encuentros amistosos que tuvieron lugar durante todo el mandato del tandilense al frente del país. Por esa razón, nadie debería sorprenderse ahora por la cercanía entre el exmandatario y el intendente que quiere ser gobernador.

 

Sin embargo, mientras el Círculo Rojo mediterráneo valora los espacios de diálogo y esboza una mueca cuando observa la comunión entre las expresiones opositoras que mejor contienen sus expectativas a nivel nacional y provincial, hay ceños fruncidos previsibles.

 

“Cuál es el motivo para juntarte con el enemigo de Cambiemos en Córdoba”, se preguntó Luis Juez, el principal ofuscado por la noticia del encuentro que, a su vez, sirvió al senador para reflotar su distancia histórica con el fundador del PRO. Con su principal referente en la interna, Rodrigo de Loredo, sin sumarse a la ola de cuestionamientos, el radicalismo reaccionó con más de 24 horas de retraso y emitió un comunicado que sintonizó a la perfección con el enojo del líder del Frente Cívico.

 

“No tenemos nada que ver con ninguna de las versiones sea del gobierno de Juan Schiaretti o de Martín Llaryora. Somos muy diferentes a Hacemos Por Córdoba y por eso somos oposición”, arranca diciendo una carta abierta dirigida “a los ciudadanos de Córdoba”. “Los cordobeses están mal y no hay margen para la duda, queremos ser parte y profundizar un espacio político que marque con nitidez las profundas diferencias con el peronismo cordobés”, señalaron en una clara crítica a los gestos que en reiteradas oportunidades Macri tuvo hacia el PJ mediterráneo. El comunicado no nombra al expresidente ni contextualiza las razones de su publicación. Un juego de pinzas que busca preservar cuidadosamente las formas para evitar fugas y rupturas que atenten contra la unidad que consideran la base de sus posibilidades de pelear la gobernación el año próximo.

 

En el PRO el alboroto fue mayúsculo, como siempre siempre que algunas de sus partes se sale del libreto. Aunque esta vez procuró no propalar enojos ni impresiones apresuradas. De hecho, fue la propia presidenta del partido, Patricia Bullrich, quien salió a “poner la cara” para dejar en claro que el objetivo amarillo es "ganarle a Schiaretti”. "Nuestra decisión irrevocable es trabajar en Córdoba para que gane Juntos por el Cambio”, dijo en una entrevista en la que le bajó el precio al encuentro del pasado 17 de noviembre. Quienes se animan a hablar, sostienen esa tesitura. "Fue una reunión de dos dirigentes políticos a los que le preocupa el futuro del país". No más comentarios.

 

Más allá de las voces públicas, hay quienes desconfían de las buenas intenciones de las partes y advierten sobre la existencia de estrictas razones que se enmarcan en la carrera de posiciones hacia 2023. Uno de los empresarios agropecuarios que más conoce de los vaivenes políticos provinciales y nacionales reconoció una jugada en ese sentido al ser consultado por este medio. “Que la reunión se haya filtrado dice mucho. Podría haber quedado en una simple conversación a solas”, advirtió al intentar señalar un puñado de lecturas que van más allá del simple intercambio de impresiones con el que ambos tinglados quisieron teñir el cónclave que tuvo lugar horas después de que Llaryora hubiera tocado suelo argentino tras su gira por los Estados Unidos.

 

Un influyente hombre de negocios cordobés consideró el encuentro “parte de la madurez cívica que deben tener los dirigentes”. “Las conversaciones siempre son constructivas y positivas”, planteó, aunque se mostró comprensivo con que “algunos se preocupen” por las “suspicacias y expectativas” que pudo generar la reunión. “La gente está muy sensible hoy en día”, reflexionó en sintonia con la mayoría de los industriales mediterráneos que celebraron "el diálogo y la construcción conjunta, más allá de las diferencias". 

 

Hay quienes también señalan que la jugada de Macri trasciende el universo mediterráneo y le marca la cancha a sus socios en la arena nacional. Un virtual acercamiento del macrismo al peronismo provincial atenta contra las intenciones de Juez, pero también marca distancia con la construcción mediterránea de Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta. Tanto el perfil dialoguista del alcalde porteño como el discurso combativo e intransigente de la exministra encuentran en Juez un interlocutor válido que les permite un nivel de incidencia mayor al que pueden proyectar con la figura de De Loredo, apoyado sobre la estructura del radicalismo, aunque con el costado amarillo de su corazón latiendo a la par del expresidente. 

 

Otra mirada que empezó a cobrar fuerza en tierras mediterráneas ensalza el perfil estratégico que le atribuyen a dos hombres “que quieren gobernar y saben que van a tener que trabajar en conjunto”. “Si Macri quiere volver a ser Presidente, sabe que necesita sostener una buena relación con los gobernadores, más allá de su partido. Lo pudo hacer con Schiaretti, por lo que no parece extraño que quiera hacerlo con Llaryora”, advierte uno de los integrantes del Círculo Rojo agrario mediterráneo que celebró el encuentro y advirtió que “si Llaryora va a gobernar la provincia, no es extraño que se reúna con un potencial próximo presidente”.

 

Esa es la lectura que va más allá de Córdoba y se anima a jugar con la eventual candidatura que Macri parece estructurar a partir de la publicación de su libro Para qué, en el que trata de argumentar las razones por las que la ciudadanía debería brindarle una segunda oportunidad a su proyecto político. En un solapado operativo clamor de rosca puertas adentro, el expresidente parece estar escribiendo un nuevo tomo que podría llamarse, sin muchas vueltas, Con quiénes.