OPINIÓN

El desafío de Axel Kicillof de ser autosuficiente

Es el dirigente mejor posicionado para enfrentar al oficialismo en 2027. La necesidad de diferenciarse de Cristina Kirchner y ordenar la interna peronista.

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se posiciona como el mejor candidato de la oposición para enfrentar a Javier Milei en las elecciones de 2027, pero para llegar a la presidencia debe superar la sombra política de Cristina Fernández de Kirchner.

El peronismo enfrenta en la actualidad un dilema similar al que tenía en 2019, cuando la expresidenta resolvió unilateralmente entronar a Alberto Fernández como candidato presidencial para ampliar la base electoral. La centralidad de Cristina garantizaba un piso alto de votos, especialmente en el conurbano bonaerense, pero al mismo tiempo tenía un techo bajo, producto del alto nivel de rechazo que generaba en las clases medias urbanas.

La candidatura de Fernández funcionó simbólicamente como “una corrección”, una especie de "autocrítica delegada". Su perfil moderado y su historial de distanciamiento previo permitieron al kirchnerismo recuperar el electorado desencantado y reducir el nivel de rechazo de los votantes moderados cansados de la polarización.

Axel Kicillof, el dirigente mejor evaluado

Casi todos los estudios de opinión pública coinciden hoy en señalar a Kicillof como uno de los dirigentes del país mejor evaluados, a pesar de que su imagen negativa supera su imagen positiva. Existe una alta correlación entre quienes apoyan al gobernador bonaerense y quienes apoyan a Cristina. Aunque públicamente mantienen distancia, son percibidos como pares ideológicos. Para el votante promedio, Kicillof es la continuidad de CFK.

El problema es que el contexto actual es distinto al de 2019. La mayoría de los argentinos expresó un claro deseo de cambio en 2023 y un rechazó hacia las coaliciones tradicionales. Muchos de esos votantes están decepcionados con el gobierno de Milei y las consecuencias del ajuste, pero no quieren volver al pasado.

Para ganar el apoyo de ese segmento, Kicillof necesita diferenciarse de Cristina, demostrando que tiene una visión superadora, sin que ello implique antagonizar directamente con la expresidenta. Indefectiblemente, eso requiere de un acuerdo político entre ambos.

Los activos de Axel Kicillof

El mandatario provincial tiene activos valiosos. En primer lugar, es percibido como un dirigente honesto. Nunca fue acusado de un hecho de corrupción, un capital invaluable teniendo en cuenta el alto nivel de desconfianza que se registra hacia la política. Segundo, su condición de economista y gobernador de la provincia más grande del país, lo posicionan como el adversario natural de Milei.

Sin embargo, esto también representa un problema ya que Milei intentará reducir su campaña a una simple ecuación: “Votar a Kicillof es votar a Cristina”. Para desarmar este argumento y evitar caer en la trampa argumentativa, Kicillof no puede limitarse a defender su gestión como ministro de Cristina, debe resignificar esa experiencia como aprendizaje.

Sobre Kicillof pesa la responsabilidad de liderar la renovación del peronismo, aportando ideas frescas para recuperar el valor de lo público e integrar la revolución tecnológica con la justicia social, dejando atrás la nostalgia industrial del siglo XX. Las tres banderas del peronismo- justicia social, independencia económica y soberanía política- siguen vigentes, pero demandan una actualización urgente.

Los desafíos del peronismo

Los avances de la inteligencia artificial están transformando el mundo en que vivimos, especialmente el del trabajo. Existen razones para creer que el trabajo perderá centralidad como eje ordenador de la vida social. En este contexto, muchos temen perder su empleo y ser excluidos del sistema por no estar capacitados para adaptarse al nuevo paradigma.

Si el peronismo quiere seguir siendo un partido de mayorías, tiene que asumir el desafío de diseñar un programa de transición hacia la nueva economía y ampliar su base de representación para incluir no sólo a los argentinos que tienen un trabajo formal sino también a quienes transitan formas más inestables, discontinuas y marginales de inserción laboral.

Pese a su juventud, Kicillof tiene más apoyo entre los adultos mayores que entre los jóvenes. Para persuadir a las nuevas generaciones tiene que dar cuenta que entiende los temores, las vacilaciones y las expectativas de los jóvenes que hoy habitan en el vasto y anárquico territorio digital.

En general, los votantes no esperan discursos épicos, sino una visión positiva que aporte previsibilidad y racionalidad a las decisiones que tendrá que tomar el próximo gobierno. Las internas de poder, la reivindicación del pasado, la crítica constante a los adversarios, las fotos junto a otros dirigentes políticos, difícilmente encuentren eco en una sociedad que desconfía de la política tradicional.

No basta con hacer el diagnóstico correcto y elaborar un slogan de campaña. Kicillof necesita demostrar que ha actualizado sus ideas.

¿Cómo podemos vivir mejor en cinco o diez años? ¿Qué lugar tiene Argentina en un mundo dominado por la inteligencia artificial? ¿Cómo planea liderar la transición hacia un mundo con menos trabajo? ¿Qué nuevas formas de protección social son posibles?

Axel Kicillof y la interna peronista

Aunque Kicillof es el candidato mejor posicionado, tiene desafíos importantes que superar antes de las próximas elecciones. Primero necesita resolver las diferencias internas para poder despegarse de Cristina y demostrar independencia de liderazgo. Recién entonces podrá avocarse a los otros desafíos importantes: resignificar la experiencia pasada como un proceso de aprendizaje; poner en valor la gestión de la provincia de Buenos Aires en tiempos de restricción y transmitir una visión prometedora del futuro en un mundo cada día más incierto e inestable.

El carácter moderado de Axel evita el rechazo frontal de las clases medias, pero no provoca el fervor movilizador del núcleo duro y por lo tanto no garantiza el mismo piso electoral que la ex presidenta. Por eso, el desafío de Kicillof es construir volumen político propio. Si no logra demostrar que él es el futuro, a Milei le alcanzará con demostrar que Kicillof es el pasado.

Sergio Berni y Axel Kicillof
Axel Kicillof y Hugo Moyano (h)

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