PROYECCIÓN '23

Llaryora activó el modo candidato y se apresta para un mano a mano contra Juez

Cree que el senador será el candidato de JxC. Intensifica giras con Schiaretti de garante y busca calmar el alboroto interno del PJ. La hora de los medios.

CÓRDOBA (Corresponsalía) El intendente Martín Llaryora cumplió 50 años el jueves. El SUOEM se lo celebró con 46 cortes de calle en una ciudad que se volvió a ver jaqueada por la movilización de trabajadores y trabajadoras municipales que la semana que viene se sentarán a conversar con las autoridades del Palacio 6 de Julio para intentar encauzar el conflicto salarial que, por estas horas, aparece como la principal urgencia en la gestión de la capital cordobesa.

 

Luego de advertir que no pondría en jaque a las finanzas de la administración, el intendente que quiere ser gobernador se corrió del debate público y se dedicó a recorrer las diferentes obras que la Municipalidad tiene en desarrollo en diferentes puntos de la ciudad. En ese movimiento, su perfil de gestor se combina con el que, con el devenir de la campaña, se terminará imponiendo: el de candidato.

 

Desde hace un tiempo, el intendente capitalino empezó a acelerar el paso en la carrera por convertirse en el próximo inquilino de la sala que hoy ocupa Juan Schiaretti.  Lo hace con acciones concretas de instalación que incluyen recorridas y reuniones con la dirigencia política y empresaria en el interior provincial, y se fortalecen con actos públicos junto al gobernador, el verdadero dueño de la estrategia del PJ cordobés. Como ya contó Letra P, el activo más importante de Llaryora se asienta sobre la base de la continuidad como garantía de un modelo de gestión que, según los números que manejan en el oficialismo provincial, todavía sostiene altos niveles de aprobación por parte de la ciudadanía.

 

Apuntalando ese tono, el hombre al frente del municipio capitalino cerró el coloquio de la Unión Industrial cordobesa el miércoles, en donde buscó llevar tranquilidad a uno de los sectores más cercanos a Schiaretti, por no decir su aliado estratégico más importante en el conglomerado de poder que expresa el Círculo Rojo mediterráneo.

 

“En Córdoba la discusión industria versus campo no existe, y en Argentina no hay que darla más. Aquí la discusión debe ser producir más, haciéndolo en un país federal”, aseguró el intendente, que se calzó el traje de hombre de gobierno y ratificó “el acompañamiento y el apoyo a la industria cordobesa”, a la que definió como “un sector pujante, que nos define, que está en nuestro ADN desde hace mucho tiempo”. “Aquí lo público y lo privado trabajan en conjunto, en acuerdos productivos, en el diseño de las obras y potenciando el empleo”, afirmó en tono schiarettista.

 

Consustanciado con el modelo de gestión, Llaryora también comenzó a incursionar en el universo mediático nacional, cancha en la que sus principales adversarios políticos suelen desenvolverse con maestría y, sobre todo, con asiduidad. Lo hizo a partir de la discusión del Presupuesto 2023 y de la crisis generada por el conflicto del neumático y sus potenciales consecuencias para Córdoba. Allí, desplegó un rosario de críticas al gobierno nacional, sacó a relucir la prosa federalista que marca el pulso discursivo del cordobesismo y metió un par de temas a partir de los cuales combina gestión y campaña, con el reclamo por la distribución de los subsidios al transporte como principal bandera.

 

Esas presencias en medios masivos con sede en la Capital Federal se intensificarán con el advenimiento de la campaña y las discusiones nacionales por venir. Si Schiaretti continúa su casi nula exposición mediática, la figura de Llaryora a nivel nacional empezará a jugar un rol importante que podría redituar a tres campañas al mismo tiempo. La suya, la de su candidato a la intendencia y la que busca exportar el modelo de "gestión Córdoba" al resto del país.

 

Mientras tanto, el intendente también deberá lidiar con los conflictos internos que parecen haber brotado sorpresivamente en el peronismo cordobés durante el último mes. Los próximos pasos tratarán de contener a aquellos sectores que empiezan a renegar públicamente del schiarettismo y cuestionan una supuesta desperonización de la estrategia impulsada por el gobernador.

 

El acto que reunió a Natalia De la Sota y Alejandra Vigo con el intendente para un homenaje al fallecido padre de la diputada parece ser parte de ese proceso, que en las próximas semanas sumará gestos para otro de las figuras fuertes del PJ que no acata las órdenes del gobernador, el villamariense Martín Gill.

 

Contra Juez

En el entorno de Llaryora aseguran que las diferencias opositoras se disiparán. “El acuerdo entre Rodrigo De Loredo y Luis Juez se mantendrá más allá de las diferencias que puedan surgir a partir de los intereses de los partidos”, señalan, mientras advierten que el senador será el candidato de JxC a la gobernación.

 

Ese escenario potencial que manda a De Loredo a la Capital abre una puerta peligrosa para la unidad opositora, sobre todo si se toma en cuenta la existencia de un sector del radicalismo que viene reclamando que el partido centenario participe activamente de la contienda por la sucesión de Schiaretti. Como ya contó Letra P, son unos 40 jefes y jefas comunales que ya prevén la postulación de un nombre propio para la carrera hacia la gobernación provincial. Entre esos nombres, hay algunos de excelente relación con Schiaretti y con Llaryora. ¿Qué pasaría si un acuerdo entre los partidos que integran JxC deja a un costado las internas, que no son obligatorias en Córdoba?

 

Con el plan concentrado en la tropa propia, en el llaryorismo va ganando cada vez más fuerza la idea de una fórmula 100% peronista y, aunque miran atentos los movimientos de la vereda de enfrente, no quieren ni pensar en estrategias que hagan recordar al frustrado experimento de Marcos Juárez. “No podemos estar pensando en ‘robarnos’ un dirigente, está demostrado que eso no sirve. Ahora, si se trata de un conjunto de dirigentes que genere un colectivo político con ideas y propuestas definidas, ya empezamos a hablar de una apuesta de tipo coalicional, y eso es otra cosa”, aseguran, mientras se esfuerzan para que la mueca no se convierta en sonrisa y las mangas sigan resguardando a salvo las cartas que se jugarán en la próxima partida.

 

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