Schiaretti busca pasar el invierno político con su Plan Primavera nacional
El gobernador apura el mal trago de la gestión y busca cimentar su 2023 con obra pública y movida antigrieta en Buenos Aires. La ilusión de un año sin PASO.
El mandatario cordobés disimulará la crisis en el epílogo de su gestión con más gestión; con concesiones políticas al ala renovadora del peronismo que ya venía pidiendo pista por “Martín Llaryora, gobernador” y que la vieja guardia del PJ, con la venia de su máximo jefe, pisaba para retener el poder interno, en las mismas proporciones de este cuarto de siglo.
Con instrucciones expresas del intendente de Córdoba, su secretario de gobierno, Miguel Siciliano, inauguró el pasado jueves la misión denominada “alianzas estratégicas” para suscribir convenios con otras autoridades municipales en materia de economía circular, deporte y turismo. Las bajadas comenzaron por Alta Gracia, tierra capitaneada por quien fuera hasta hace unas horas ministro de Gobierno para pasar a ser responsable de Empleo, Facundo Torres; y la vecinalista aliada Carlos Paz. La letra chica de estos acuerdos dice “Llaryora 2023”.
La movida se complementará con más acciones en el interior profundo, comandadas por hombres y mujeres de confianza del candidato a gobernador de Hacemos por Córdoba (HxC) que tiene algunas certezas menos después del contundente triunfo de Juntos por el Cambio (JxC) en su “kilómetro cero” y los movimientos de piezas de un Schiaretti de perfil ultraconservador en sus equipos. La continuidad en Desarrollo Social de Carlos Massei, jefe de campaña en Marcos Juárez, debe leerse como un mensaje para la interna peronista.
En este contexto revolucionado, Schiaretti construirá los cimientos de su 2023 sin introducir grandes variantes en la hoja de ruta. “La primavera empezó este miércoles”, disparó un astuto colaborador schiarettista a Letra P, en referencia directa al plan nacional del mandatario peronista que, admiten, sigue intacto con muestras de su vigencia para quienes lo miran con escepticismo.
La versión surgida desde el corazón del Panal dispara varias preguntas. ¿Cómo lo hará? ¿Con quiénes ensayará Schiaretti un armado nacional que es tomado en chiste por la oposición, que ratifica que está obsesionado con traspasar el poder a Llaryora? A su vez, y a la luz de los acontecimientos recientes, la versión que tiene a Schiaretti como interesado en construir una alternativa que supere la grieta, se atasca en el filtro de quienes insisten con que siempre se trató –y ahora más que nunca– de una jugada para mantener su vigencia intacta, mientras se disputa el poder provincial.
Pese al patrón, los alfiles de Schiaretti anticipan que el “plan primavera” sigue vigente sin lanzamiento formal, pero con un aumento de las reuniones con sectores no peronistas. “Nunca dejó de estar en pie. Esa lectura de que Marcos Juárez era el trampolín y que dejó de serlo es lineal y tonta. ¿Cómo puede ser que nadie piense un poquito para decir que un plan nacional está atado a una ciudad de 20 mil habitantes?”, disparó una inobjetable espada schiarettista.
La senadora Alejandra Vigo y el presidente del bloque Córdoba Federal en Diputados, Carlos Gutiérrez, tienen una agenda de reuniones con figuras del ámbito político, sindical y empresarial en Buenos Aires. “Ambos son como Juan, el bautista. Cuando les preguntan ‘si son el Mesías’, ellos responden ‘no somos dignos de ser el escabel de sus pies’, como reza la historia bíblica. Gutiérrez y Vigo van abriendo camino a otro más grande que viene detrás”, sintetizan en forma de parábola el rol del par de adláteres del gobernador desde el Congreso.
En el epicentro del poder legislativo anticipan que Schiaretti volverá a codearse con figuras encumbradas del Círculo Rojo en poco tiempo. “Todo es muy dinámico, pero es altamente probable que el gobernador mantenga reuniones políticas en Buenos Aires la semana que viene”, deslizan.
Introducen además una variable de análisis que también se escucha en las canteras del macrismo. Un escenario electoral sin PASO –improbable aún–complicaría la vida de interna de JxC, aunque abriría el juego a nuevos ensayos o actores. No es casual que Vigo y Schiaretti hayan recordado su postura en contra de estas internas, pese a que en la reforma de la Constitución provincial fueron incorporadas a instancias del peronismo.
Como sea, la realidad provincial se interpone. JxC tiene los mismos problemas de siempre y pedalea la definición de los liderazgos para 2023, pero probó la potencia de la marca. Mientras, Schiaretti se rearma a fuerza de cemento, priorizando el bastión de su delfín, la Capital.