JUNTOS EN EL BARRO

El intendentismo radical que le dice no a De Loredo busca candidatura propia

Son 40 jefes y jefas municipales. Maceran su postulante para la gobernación. Desconfían del diputado y no irán a su lanzamiento. Sospechas de cordobesismo.

CÓRDOBA (Corresponsalía) Desconfiando tanto del sinuoso recorrido de un Rodrigo de Loredo precandidato sin anclaje territorial definido, como de las ambigüedades que observan en una conducción partidaria que no sienten representativa, un grupo de intendentes radicales decidió plantar su propia bandera en la sempiterna interna de la UCR cordobesa. Se trata de unos 40 jefes y jefas comunales que han decidido acelerar un proceso de conformación como bloque, el cual derivará en la postulación de un nombre propio para la carrera hacia la gobernación provincial. Por ende, no asistirán al acto al que convoca el jefe del bloque Evolución en la Cámara baja para este sábado en el Comedor Universitario de la ciudad de Córdoba.

 

 

 

Ausentes de aquel cónclave y sin invitación formal para el sábado, el grupo intendentista más refractario a la organicidad que declama la jefatura partidaria decidió reforzar su propia jugada. Señala, como justificación, el contraste entre su voluntad de consagrar un candidato boinablanca y el zigzagueante trayecto de quien hoy aparece como mejor opción. 

 

“No creemos que De Loredo se lance como candidato este sábado. Si lo llegase a hacer, tengo la sensación de que al final se va a bajar para ser candidato a intendente. Por eso, vamos a seguir con el armado para presentar candidato desde nuestro espacio”, dice a Letra P, en estricto off the record, una de las voces representativas del grupo.

 

Sospechando que exista anuencia entre el joven dirigente y las autoridades partidarias, a quienes endilgan renovados impulsos en favor de Luis Juez en la interna cambiemista, este sector del poder territorial de la UCR afirma que no quiere candidaturas testimoniales. “Si De Loredo decide arriesgar por la provincia, decidiremos si aceptamos o competimos con un candidato radical propio. Solo esperamos que, en tal caso, nos dejen participar de esa compulsa primaria”, añade la fuente.

 

Otro representante de las autoridades municipales que reclaman un reconocimiento a quienes “gestionan diariamente en el territorio” también se diferencdia del diputado. “Estoy un poco alejado de tanto discurso sin sustento en hechos, por lo que apoyo a los intendentes radicales. Entiendo que la mística atrae, pero prefiero seguir mi agenda. Luego de tantas idas y vueltas, apoyaré a la persona que mejor posicione a la Unión Cívica Radical, seguramente en el concierto de una entente amplia”, señala.

 

Camino minado

El colectivo intendentista disconforme se mueve en un sendero donde también rezuman escepticismos. Mientras hay quienes consideran a este grupo como heraldos del radicalismo tierra adentro (en la histórica puja contra el centralismo capitalista), en otros casos lo miran como socio de Juan Schiaretti en su estrategia para retener la gobernación.

 

Entre sus principales referencias se ubican Myrian Prunotto, intendenta de Juárez Celman y de reconocido buen vínculo con las voces cordobesistas; Carlos Briner, de Bell Ville, excandidato a vicegobernador de Ramón Mestre en 2019; y Gustavo Benedetti, de Arroyito, quien en las últimas semanas ha oficiado como vocero de un purismo boinablanca que no digiere la candidatura de Juez. En los tres casos aducen compromisos previos para justificar su ausencia el próximo sábado. No obstante, sus nombres no forman parte, hasta hoy, de los oficialmente convocados.

 

El pasado fin de semana, Prunotto fue parte de la delegación cordobesa que viajó a Mendoza para un encuentro nacional de ciudades inclusivas y sustentables organizado por la Cemupro (Centro de Estudios Municipales y Provinciales). La comitiva estuvo encabezada por funcionarios municipales de línea directa con el intendente Martín Llaryora, e incluyó a referentes socialistas que se aliaron con Schiaretti en Hacemos por Córdoba.

 

En el colectivo de intendentes díscolos, que supo mostrarse haciendo migas con el precandidato presidencial radical Facundo Manes, enmarcan los vínculos con referentes cordobesistas en la “gestión”, el ubicuo término con que también el oficialismo local quiere proyectarse a nivel nacional. “Gestionamos para nuestros municipios. Es lo que corresponde hacer, por encima de cualquier filiación partidaria”, se justifican.

 

Rechazando cualquier trapicheo, el intendentismo radical disidente ratifica que, para los próximos cuatro años al menos, quieren boinas blancas tanto en la capital provincial como en el Panal. Una vacancia para la que aún no firman los avales deloredistas.

 

El bloque oficialista de Martín Llaryora, Hacemos Unidos por Córdoba, está dispuesto a consensuar modificaciones en la ley del juego online con la oposición.
Javier Milei con Victoria Villarruel. 

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