16|10|2021

Macri goza de su tiempo de revancha y mira el futuro de reojo

04 de septiembre de 2021

04 de septiembre de 2021

El expresidente encontró su lugar en la campaña de JxC. Juega en equipo, con reglas propias. Dispara derechazos al fleje, para que algunos piquen afuera.

"Aunque te rajes a Singapur te van a hacer hablar; te van a ir a buscar y te van a hacer hablar." (Larsen a Bengoa en Tiempo de revancha, el clásico de Adolfo Aristarain)

 

El expresidente Mauricio Macri se siente reivindicado por los distintos pedidos que recibió para que se sumara a las campañas locales en todo el país. En su entorno dicen que tiene propuestas de 20 de las 24 provincias para respaldar a las listas de Juntos por el Cambio (JxC). Sin embargo, lo hará a su modo. Este viernes lo demostró en una entrevista radial. Dijo que piensa mudarse a Córdoba, donde alcanzó el 61% en las presidenciales que perdió a nivel nacional. Siente que volvió para demostrar que sin él no se puede, por más que con su figura no alcance.

 

El exmandatario empuñó un discurso dirigido a estrechar lazos con su base más dura y rozó el tono destituyente que tanto le adjudicó a la oposición durante su mandato. “Si nos encontramos con que la mayoría de los argentinos decimos basta, eso va a generar una recuperación de la esperanza. Va a haber un respirar, un aire nuevo el lunes diciendo, bueno: o cambien o se van a ir”, se cebó.

 

Las declaraciones que lanzó por la filial cordobesa de Radio Mitre no fueron espontáneas. El expresidente se metió de lleno en la campaña de esa provincia para repetir su respaldo a la lista que lideran el diputado nacional Mario Negri, que pelea por una banca en el Senado, y el exministro de Turismo Gustavo Santos, que pretende encabezar la boleta para Diputados. Ambos se miden en las mismas categorías con el diputado Luis Juez, que se siente traicionado por Macri, y el exfuncionario Rodrigo de Loredo.

 

Las lisonjas que lanzó al electorado cordobés son parte de la zona de confort del fundador del PRO. En esa provincia, cerró la caravana del Sí Se Puede, con la que buscó remontar los casi 20 puntos de desventaja que registró en las PASO de 2019. Su alusión al lunes posterior a las próximas primarias reflejó al Macri auténtico que proyectó la situación que vivió hace dos años, cuando el resultado de las PASO presidenciales lo desencajó y protagonizó una conferencia de prensa imborrable donde le echó la culpa al universo de votantes del Frente de Todos (FdT) de la estampida que había comenzado el dólar ante el anticipo de su derrota. 

 

"No fue una sobreactuación. Así es Mauricio. Va a apoyar en la campaña, pero va a decir lo que piensa", confió un exfuncionario que lo acompañó con fidelidad en la Casa Rosada pero que ya no trabaja para él. El expresidente logró que buena parte del FdT lo repudiara, pero, puertas adentro del PRO, advierten que también dejó en evidencia su método para evitar la fuga de votos por derecha: mantener la conversación con esa franja del electorado que "ahora puede elegir a Javier Milei o José Luis Espert". "En 2023 votaremos todos juntos contra el kirchnerismo", apuntan. 

 

La embestida que lanzó Macri no sumó el respaldo del resto de la dirigencia del PRO. Ni del alcalde Horacio Rodríguez Larreta ni de la primera precandidata a diputada nacional por la Ciudad, María Eugenia Vidal. Ambos buscan evitar la fuga de votos por derecha. Hace dos semanas, apenas concluyó su viaje por Europa, Macri se mostró con ella para auxiliarla, pero en el gobierno porteño negaron con virulencia que el rol del expresidente fuera un salvavidas en un mal momento de la exgobernadora. La imagen contrasta con la campaña que diseñaba Rodríguez Larreta, sin ningún rol importante para el expresidente. 

 

Siete días después, Vidal endureció su discurso. En su equipo consideran que la dirigente "encontró el tono" que no había logrado calibrar desde que lanzó su precandidatura. Sin embargo, el expresidente fue más allá este viernes y bordeó un límite que por ahora no cuenta con adhesiones, pero que el macrismo más duro reivindica, porque siente que podrá competir mejor con las voces de ultraderecha. 

 

Cerca de Macri eluden las preguntas sobre las cuatro filiales provinciales de JxC que no enviaron invitaciones elogiosas para recibirlo. En el PRO dan por descontado que no irá a algunos distritos gobernados por el peronismo, como Formosa y Santa Cruz. También hay una provincia gobernada por la UCR que podría eludir la gira recargada de Macri.

 

Hace tres semanas, el exgobernador mendocino, diputado, precandidato a senador y titular de la UCR, Alfredo Cornejo, lanzó a través de los medios un consejo que le cayó pésimo al ingeniero. “A mí me parece que Macri no debe estar en la campaña activo, porque va a ser funcional a ese discurso (del kirchnerismo sobre la gestión de Cambiemos). Me parece que tenemos que salir de esa etapa”, disparó el dirigente radical.

 

El expresidente se demoró en tomar el guante y salió con los tapones de punta cuando buscó equiparar el endeudamiento de su administración con la del presidente Alberto Fernández. Ahora redobló la apuesta y sembró dudas sobre la continuidad del Gobierno después de las PASO en caso de que el FdT fuera derrotado. La frase no cayó bien en el campamento larretista. Sin embargo, halcones por necesidad y urgencia, en la tarde del viernes, Vidal volvió a mostrarse con Macri al postear en sus redes sociales una foto junto a voluntarios y voluntarias de JxC en la Rural.

 

 

Por si fuera poco, esta semana Macri se encargó de mostrar que quiere jugar como gran elector. “Todos los curas que quieran ser papa tienen mi apoyo”, dijo en Rosario. Dentro del PRO insisten con que "Macri suma", pero semejante hiperactividad no tiene que ver con la nueva "vida orgánica" del expresidente. Creen que busca aumentar su acumulación política para marcar la cancha en 2023, cuando Rodríguez Larreta confirme su precandidatura presidencial para medirse con las figuras que juegue la UCR. También dijo que no quiere ser candidato, pero en el partido que fundó no le creen. Temen que después de estas elecciones retome la candidatura permanente que tanto extrañaba y que ahora pareciera revivir, aunque concentrado en absorber las posiciones de los emergentes ultraliberales que en el futuro podrían transformarse en obstáculo.