04|10|2021

Halcones por necesidad y urgencia

25 de agosto de 2021

25 de agosto de 2021

La precandidata a diputada se viste de Milei para zafar hoy y rescatar el plan 2023. La nueva-vieja apuesta a la grieta. El centro, eterna tentación para Todos.

Iratxe Gómez ya gritaba con desesperación la necesidad de recalcular desde el GPS de la campaña. Las encuestas no le devolvían lo esperado al ala "paloma" de Juntos por el Cambio, afincada en la Ciudad de Buenos Aires, en el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta y en la lista que encabeza María Eugenia Vidal. Un sector apreciable del electorado del viejo bastión, construido sobre un voto que presumía de radical pero que hace 14 años finalmente se admitió simplemente antiperonista, había comenzado a mirar con cariño la opción ultra, la libertaria. El triunfo final no parecía en discusión, pero sí la contundencia necesaria para alimentar las expectativas presidenciales de él y, tal vez, de ella en 2023. Sí, había que reenfocar y para eso no quedaba más remedio que salir a seducir a las bases enfurecidas, aunque eso requiriera que las aves de la paz mutaran en halcones por necesidad y urgencia.

 

Vidal acaba de poner en marcha ese ensayo, el que implica disparar a discreción a izquierda y derecha. Con lo primero, busca mellar al Frente de Todos y retomar el siempre rendidor recurso de la grieta, elemento galvanizador como pocos del voto macrista; con lo segundo, evitar fugas hacia la orilla libertaria.

 

La operación le asegura un primer efecto positivo: desde ambos lados le lloverán las réplicas, en buena medida subidas de tono, lo que le permitirá en el corto plazo pararse en el centro del ring y recobrar protagonismo en una campaña que había encarado demasiado livianamente, solo confiada en el poder de su carisma y sus mohínes. Además, si el sistema se ensancha tanto hacia la derecha como para hacerles lugar a propuestas que vinculan la libertad más con la propiedad que con la democracia, el resultado para Vidal, compelida a volver a rugir como una leona, es volver a ocupar el centro, aunque este ya no sea el relativamente moderado que supo ser y aparezca corrido a su diestra.

 

Si algo caracteriza a la acotada, pero molesta –para JxC– base de Javier Milei es su carácter militante y convencido, sobre todo entre muchos jóvenes. En tal sentido, comienza ahora para aquel el dilema que todos los manuales de campaña describen para las terceras fuerzas: ¿cómo hacer para que esa intención entusiasta resista el canto de sirena del voto útil?

 

El economista paleo lo sabe y, por eso, ataca tanto al kirchnerismo como al macrismo. Dentro del segundo marco, le ha destinado a Vidal –aún cuando era gobernadora de la provincia de Buenos Aires– insultos de todo tipo, desde los más clásicos hasta otros todavía más pesados en los códigos libertarios, como "colectivista" e incluso "chavista". ¿Shockeados?

 

No sorprende que Vidal haya salido, en su ofensiva, a exhibir una narrativa basada en las libertades supuestamente amenazadas por el populismo. ¿De qué va a hablar? ¿De economía?

 

Tanto es así, que el puntapié inicial de la nueva fase de su campaña fue una juntada con Mauricio Macri, un dirigente cuyo principal –¿único?– activo es ser todavía el eje más probado del antiperonismo.

 

Lo que se zurce de apuro inevitablemente muestra hilachas. Por empezar, unas simbólicas: la juntada del martes a la tarde con Horacio y Fernán (Quirós) se produjo en La Giralda, un bar notable de la ciudad que cerró en el gobierno de Macri y logró resucitar en la pandemia. Menuda paradoja.

 

El énfasis, entonces, está en la libertad, carajo. Sin embargo, también en ese punto el relato presenta problemas.

 

"Se metieron en nuestras casas, en nuestras vidas, con nuestras familias, con nuestros hijos. Decidieron si podíamos ir a trabajar, si podíamos ir a la escuela, si podíamos hacernos los chequeos médicos. Es momento de que digamos basta (…). Ya no nos van a llevar puestos", se envalentonó la precandidata.

 

Es difícil adivinar qué sentían dos que la escuchaban, Larreta y Patricia Bullrich. ¿Pudor el primero? ¿Revancha la segunda?

 

Objetivamente, el jefe de Gobierno fue parte de esas decisiones –supuestamente lesivas–, consensuadas durante un año largo con Alberto Fernández y con Axel Kicillof, hasta que la presencialidad escolar los enfrentó recién entre abril y mayo últimos. En tanto, la presidenta de PRO no dudó en tensar al máximo la alianza opositora con una actitud cerril contra las medidas sanitarias de prevención.

 

Asimismo, la propuesta vidalista de "educación para el progreso" chocará inevitablemente en algunos canales de noticias con su recordada diatriba contra las universidades creadas en el conurbano bonaerense, la que se plasmó –más en clave de analista política que de gobernadora de la mayor provincia de la Argentina– en la inolvidable frase de que "nadie que nace en la pobreza en la Argentina hoy llega a la universidad".

 

Definitivamente enfocada en pelear el voto con Milei, prometió también "aliviar a quienes generan empleo", en especial a través de una ley de reparación que apunte a "reducir los impuestos al trabajo a los sectores más golpeados (gastronómico, hotelero, turismo)". Cabría preguntarle por qué la ciudad en la que vuelve a militar tras su lapsus bonaerense no hizo más al respecto durante los meses más terribles de la cuarentena.

 

En su discurso de este miércoles, la exgobernadora castigó al Presidente en el que hoy es su flanco más obvio: su doble discurso y su violación del decreto que él mismo había firmado durante el festejo del cumpleaños número 39 de Fabiola Yáñez.

 

En ese sentido, para alivio de ella y de su referente Larreta, seguramente se topará con pocas preguntas en los programas periodísticos acerca de qué hacía el segundo en la –al parecer también ilegal– fiesta por el cumpleaños 64 de Elisa Carrió en Exaltación de la Cruz.

 

Aunque todavía habrá que comprobarlo, si la apuesta pasa por salvar la ropa este año, la estrategia filolibertaria podría resultar eficaz. En cambio, en lo que respecta a sentar las bases para la pelea grande de 2023, se acumulan problemas. Volar tanto a la derecha puede dejar indefenso el primer palo e invita al panperonismo a recrear el makeup moderado de 2019. ¿La proclama del ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Jorge Ferraresi, en torno a la idea de la reelección del Presidente fue acaso un globo de ensayo anticipatorio?

 

Sin embargo, primero lo primero. Ante la necesidad con cara de hereje de las palomas que hoy se travisten en halcones, Milei denuncia que JxC busca "caranchearle" votos y sale sin demora a dar la pelea. Volarán chispas en el ida y vuelta.

 

Así las cosas, ¿primará entre quienes amagan con votarlo el desencanto por la sucesión de ensayos políticos y económicos fallidos, en especial el que encarnó Macri desde el centroderecha? ¿O, al revés, la vieja grieta podrá más y el voto útil anti-K volverá a juntar los fragmentos de lo que fue la alianza social que se impuso en 2015 por sobre un peronismo dividido?

 

Mientras, a prudente distancia, la dueña del nido de los halcones, Patricia Bullrich, sonríe satisfecha y espera su momento para desplegar las alas.