12|10|2021

La UIA celebró sin Fernández pero con Rocca bancando a Funes de Rioja

02 de septiembre de 2021

02 de septiembre de 2021

El acto de la entidad fabril reflejó la tensión con el Gobierno, que mandó la reserva. Finas chicanas mutuas. El ceo de Techint ligó los faltazos a la campaña.

La celebración del Día de la Industria que organizó la Unión Industrial Argentina (UIA) dejó de manifiesto las tensiones entre la dirigencia de la entidad fabril y el Gobierno con faltazos y asistencias. A las ausencias del gobernador Axel Kicillof y su gabinete, con acto paralelo organizado hace un mes y medio, se sumaron la del presidente Alberto Fernández y la de su ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, que viajaron a festejarlo en una fábrica de Chaco. Del otro lado, el titular de la UIA, Daniel Funes de Rioja, llegó a José C. Paz con el respaldo explícito de quienes aparecen como sus sostenes en la presidencia de la central empresaria: las grandes empresas alimenticias y el capitán de Techint, Paolo Rocca, en la primera fila.

 

Con Fernández y Kulfas de gira por el Noreste, la representación oficial quedó circunscripta al secretario de Industria, Ariel Schale, y la secretaria de Comercio, Paula Español. A Funes de Rioja lo respaldaron, además de Rocca y su ladero, Luis Betnaza, el hombre de Arcor en la entidad, Adrián Kaufman Brea; el vicepresidente de Cabrales, Martín Cabrales; el dueño de Richmond, Marcelo Figueiras; y los representantes del G6, Adelmo Gabbi (Bolsa de Comercio) y Nicolás Pino (Sociedad Rural).

 

En un discurso de casi una hora, Schale detalló cada medida que tomó el Gobierno desde diciembre de 2019 para recuperar la industria y sostener el pago de salarios durante lo peor de la pandemia. “Empezamos a recorrer un sendero firme de reactivación económica. Hoy la industria argentina está produciendo más que en 2019, llevamos 12 meses consecutivos de creación de empleo industrial. Hemos recuperado 33.000 puestos de trabajo en la industria, Daniel, de los 144.000 que perdimos” entre 2015 y 2019, destacó el funcionario dirigiéndose a Funes.

 

“La decisión política para desarrollar política industrial no es biribiri, son hechos concretos. Cuando asumimos, teníamos un presupuesto de 7000 millones de pesos. En 2020 y 2021, nuestro Ministerio alcanzó un presupuesto de más de $140.000 millones”, siguió.

 

“Teníamos mucha necesidad, como gobierno nacional, de estar frente a ustedes y dar cuenta de esto”, continuó Schale. Y luego picanteó: “Los industriales no asumieron el rol de ser protagonistas. No vamos a ser un país industrial si nuestros industriales no son actores relevantes en ese proceso. La dirigencia industrial tiene que ser funcional a un modelo de desarrollo, hay que jugarse”, pidió. Puso, en la vereda de enfrente, a “agrupaciones marginales, el ambientalismo trucho, que también ocupa la agenda de desarrollo”.

 

“Encuentran en nosotros los brazos abiertos para el diálogo definitivo que lleve a la Argentina a ese sendero que promocione y tenga en la industria nacional y el trabajo argentino su vector central”, finalizó el funcionario.

 

"Estamos convencidos del protagonismo de la industria”, replicó Funes de Rioja, con su corrección habitual. “Nos une que discutimos una política industrial y en este tango se necesitan tres: el Estado, los trabajadores y los empleadores”, dijo, ante la presencia de Antonio Caló (UOM) y Gerardo Martínez (Uocra), líderes sindicales en representación de la CGT. El abogado laboralista consignó que la producción “se encuentra 4,5% por encima de 2019”, pero que “es heterogénea y pretendemos que sea homogénea y para arriba”.

 

Luego aludió a su permanente reclamo de rebajas impositivas. “Para el desarrollo necesitamos más inversión y más empleo y eso también ocupa lo tributario, cómo no decirlo. Nuestra aspiración es que paguen todos, que paguemos todos razonablemente. En eso somos inclusivos”, afirmó Funes de Rioja. Dirigiéndose a los sindicalistas, reclamó “una adaptación, readecuación, aggiornamiento de las relaciones laborales a las necesidades productivas”.

 

Por último, miró a Schale: “Ariel, hablaste de certidumbre, de confianza, de previsibilidad. Para nosotros, es confianza, certidumbre y concertación. Esa vocación de diálogo la tenemos, no tiene banderas, las banderas son las de la industria”.

 

En la entidad industrial buscaron desdramatizar el faltazo de las primeras líneas del Gobierno a la fábrica de Cerámica Alberdi, en José C. Paz, el lugar que eligió la UIA la semana pasada, en reemplazo de la entrerriana Baggio, para estar más cerca de la Ciudad y de los funcionarios. Hasta aquí llegaron secretarios y subsecretarios y José De Mendiguren, el dirigente industrial que ocupa la presidencia del BICE y denunció un desplante de Funes de Rioja en la última elección de autoridades. Funes y compañía atribuyeron a la campaña electoral la ausencia de más referentes del Ejecutivo.

 

“Hay un proceso electoral”, dijo Rocca, en una ronda con Letra P y otros medios, al rechazar la tensión con el Gobierno como motivo de la sumatoria de faltazos a la planta de Martín Rapallini, el tesorero de la UIA de estrecha relación con Techint.

 

Rocca resaltó el muy buen desempeño de las distintas ramas de negocio de su emporio por la construcción, la maquinaria agrícola y el precio del petróleo. “La industria se está recuperando”, describió. Y agregó: “Para generar confianza y atraer inversiones privadas, es importante en los próximos meses llegar a un acuerdo con el FMI y una reducción de la brecha cambiaria”.