21|11|2021

El Sr. Sputnik, con fe y esperanza

12 de marzo de 2021

12 de marzo de 2021

Su laboratorio, Richmond, anunció que comenzó a producir la vacuna en Argentina. En esta nota del 12 de marzo, retrato del dandy filoperonista que gana siempre.

Encontró el remedio para crecer sin que la grieta se lo llevara puesto. Con amigos poderosos a los dos lados de la polarización, Marcelo Figueiras acaba de dar un nuevo salto. Apenas una semanas después de que The Lancet publicara los estudios de fase 3 de la Sputnik V, el presidente de laboratorios Richmond difundió el acuerdo preliminar para producir la vacuna rusa en Argentina. Junto a sus socios indios de Hetero, selló un entendimiento con el Fondo Soberano de Inversión Rusa y el Instituto Gamaleya. Poco después, las acciones de la empresa, que cotiza en Bolsa, se dispararon más de un 30%.

 

Todo fue parte de un movimiento sincronizado. Figueiras, que había recibido la visita de Alberto Fernández en su planta de Pilar apenas unos días antes, anunció desde Moscú una inversión de entre 60 y 100 millones de dólares para fabricar 22 millones de dosis de la vacuna contra el COVID-19 en un plazo estimado en un año. El objetivo es cubrir parte de la demanda local y exportar.

 

Según el dueño de Richmond le dijo a Letra P, por lo menos un tercio de ese monto será financiado con capital propio y el resto, con capitales privados a partir de una Obligación Negociable. “La idea surgió después de varias charlas que tuvimos con Gamaleya y Hetero, que es nuestro socio desde hace 25 años y nos da mucha transferencia de tecnologia para hacer los productos de HIV acá. Nos contaron que estaban produciendo la vacuna, habían recibido la transferencia de tecnología y a su vez el Fondo Soberano Ruso, por la gran cantidad de demanda que tenía, necesitaba más producción a nivel global. Por eso, nos contactaron a través de Hetero y asi hicimos este acuerdo”, aseguró. Hoy en Buenos Aires, el empresario volverá a la capital rusa en las próximas semanas para seguir con las tratativas, mientras se terminan de diseñar las plantas y se afinan los procedimientos científico-técnicos. Como parte de un proceso a tres bandas entre Rusia, India y Argentina, se prevé que la fermentación será en San Petersburgo y el llenado en Buenos Aires. 

 

A los 57 años, Figueiras es parte de un sector estratégico que aparece desde hace tiempo entre los ganadores permanentes y provoca la queja de los prestadores que denuncian aumentos récord en los medicamentos. En los últimos dos años, sin embargo, los laboratorios parecen haber ganado un poder mayúsculo. Primero, con la llegada de Fernández a la presidencia y después, como consecuencia de la peor pandemia del último siglo. Buen amigo de la industria farmacéutica, la salida fulminante de Ginés González García del Ministerio de Salud, no alteró la relación del Presidente con el sector.

 

La vida le sonríe  

Con 85 años de historia y en pleno proceso de expansión regional, Richmond comercializa sus productos en 25 países de América Latina, África, Asia y Medio Oriente. Su fuerte son los medicamentos oncológicos, cardiovasculares y de VIH. Según informa en su página web, lo hace a través de subsidiarias o socios estratégicos.

 

Contador y egresado de la UBA, Figueiras se define como  “apartidario”, sostiene que el “peor error” que se repite en la Argentina es la falta de consensos y plantea que es necesario “salir del péndulo” para aprovechar el contexto global y volver a crecer. Casado con la exsenadora peronista María Laura Leguizamón, ingresó como accionista de Richmond en 1995, hizo una incursión fugaz y fallida en el negocio de los medios de la mano de Jorge Lanata en 2008 y en 2011 inauguró su planta de Pilar con la presencia de Cristina Fernández de Kirchner. Es la misma fábrica que visitó el Presidente en febrero pasado, cuando Figueiras anunció un plan de inversión de U$S 80 millones para los próximos cinco años, una cifra más que considerable, que va por un carril diferente al de los millones que demandará producir la Sputnik V.

 

Familia (política) peronista. Figuerias y su esposa, la exsenadora María Laura Leguizamón.

De la aventura de Lanata en el diario Crítica de la Argentina, que duró apenas dos años y cerró en 2010, Figueiras se llevó al abogado Patricio Carballés, el exsocio del estudio de Gabriel Cavallo y Roberto Jacoby que hoy es apoderado y jefe de asuntos jurídicos de Richmond. Carballés tiene clientes también en distintas alas de la política y, según publicó el diario Perfil en 2020, ejerció la defensa de Alex Campbell en la causa de espionaje que se tramitaba en los juzgados de Lomas de Zamora.

 

Hincha de River, siempre correcto y siempre sonriente, el empresario farmacéutico logra un equilibrio difícil que le permite recibir buen trato en mundos irreconciliables: las oficinas estratégicas del primer piso de la Casa Rosada, los empresarios de medios ligados al oficialismo y los animadores que militan en el anticristinismo rabioso.

 

Figueiras se casó en 2013 con la senadora Leguizamón, una dirigente del peronismo bonaerense criada en el duhaldismo que estuvo cerca de Gustavo Beliz y se acercó mucho a CFK en el Senado. Las crónicas de la época recuerdan que la fiesta fue en el Yacht Club de Puerto Madero y contó con la presencia del entonces vicepresidente Amado Boudou, el gobernador Daniel Scioli, el ministro Aníbal Fernández, el ministro de la Corte Juan Carlos Maqueda, el exjuez federal Rodolfo Canicoba Corral, los empresarios Daniel Hadad y Martín Cabrales, el periodista Eduardo Feinmann, la entonces diputada nacional Diana Conti y el por esos días ministro porteño Diego Santilli

 

Leguizamón no puede ser etiquetada como cristinista clásica: fue la titular del Consejo del Menor durante la experiencia traumática de Carlos Ruckauf en la provincia y aterrizó después en la Legislatura porteña de la mano de la alianza Cavallo-Beliz. Entre sus alumnas políticas está la exministra de Mauricio Macri Carolina Stanley, que conoció al jefe de Gabinete de María Eugenia Vidal, Federico Salvai, en el despacho de Leguizamón en la Legislatura a principios de los 2000. Dos décadas más tarde, todos siguen siendo amigos. De hecho, en 2016, cuando Vidal quería comerse la cancha madre de todas las batallas y tramaba con Eduardo Duhalde una alianza para barnizar Cambiemos con una mano de peronismo, pensó en Leguizamón para cubrir una vacante en la Corte bonaerense, como contó en su momento Letra P. 

 

Optimismo puro

Desde que los Fernández volvieron el poder, Figueiras asumió un protagonismo político mayor y comenzó a pronunciarse sobre temas que exceden a la industria farmacéutica. Se convirtió en el empresario más destacado del rubro después de Hugo Sigman, el magnate amigo del Presidente que es dueño del Grupo Insud y tiene un acuerdo con la Fundación Slim para producir la vacuna de Oxford-AstraZeneca en Argentina. 

 

En abril de 2020, firmó una solicitada en apoyo a la renegociación de la deuda que había iniciado el ministro de Economía, Martín Guzmán, junto con un grupo de empresarios de buen diálogo con el gobierno. Junto a Figueiras, se destacaban su amigo Cabrales, el ceo del Grupo Sancor Seguros, Alejandro Simón; el dueño de Celulosa ArgentinaJosé Urtubey, y el banquero Pablo Peralta, del Grupo BST/Orígenes, de estrecha relación con el director argentino ante el Fondo, Sergio Chodos. Sin grandes definiciones, la carta respaldaba la oferta argentina y era una rareza en un mapa de dueños que presionaba a favor de los intereses de los bonistas extranjeros y hacía lobby desde la Asociación Empresaria Argentina y el Foro de Convergencia para que la administración Fernández pagara pronto y cuanto antes. En julio, el grupo de Figueiras, Peralta y Urtubey emitió un segundo comunicado de apoyo y se reunió con Guzmán vía Zoom. Era un gesto codiciado por el Gobierno en el marco de una negociación que se dilataba, mientras los fondos de inversión presionaban por todos los medios y el ministro mejoraba la oferta sin lograr todavía resolver el conflicto.

 

Las coincidencias de Figueiras con el peronismo de gobierno no se terminaron con la deuda. En el marco del malestar general, con la inflación en alza y una corriente de consultores que hace pronósticos pesimistas, el dueño de Richmond está entre los empresarios que destacan el rebote de la economía y vislumbran un fuerte crecimiento en el corto plazo. Considera que el aumento de los commodities, las tasas bajas en Estados Unidos y la posibilidad de un arreglo con el Fondo, mejoran las perspectivas para 2021. “Una incipiente vuelta a los mercados nos va a permitir empezar a regularizar algunas variables de la economía y volver a crecer. Ya hoy hay una recuperación de la economía que se ve y que va a estar por arriba del 6% como mínimo para este año. En el sector nuestro, hay una fuerte corriente de inversiones”, le dijo Figueiras a Letra P. Parte de un sector que parece siempre a salvo de la crisis, el farmacéutico que quiere fabricar la Sputnik V exhibe un crecimiento vertiginoso en los últimos años y es dueño de una historia que le permite ser optimista.