GABRIELA LENA

La diputada que la UCR de Entre Ríos tachó por verde y por naranja

Iba a presidir el radicalismo provincial pero la vetaron por militar la IVE. Intendentes en pugna y tirria clerical. ¿Proyección 2023 de la mano de Benedetti?

Hace dos semanas, la UCR de Entre Ríos llegó a un acuerdo para evitar la interna en el proceso de renovación de autoridades. La diputada nacional Gabriela Lena, una de las principales figuras del espacio que conduce su par en el Congreso, Atilio Benedetti, sonó como candidata de la unidad para presidir el Comité Provincial. Una mujer que tomara las riendas del partido era una jugada acorde a los tiempos que corren en una provincia donde el debate y la sanción de la Ley de Paridad Integral marcó un hito a nivel nacional. La norma aprobada el año pasado, que establece un fifty-fifty para las listas en 2023 y en todos los ámbitos del Estado y organizaciones de la sociedad civil, puso a la mujer en otro lugar al momento de pensar una estructura de poder.

 

Lo cierto es que la posibilidad de presidir el partido, a poco de empezar a carretear, fue desistida en la mesa de las negociaciones para el armado de la lista única. Su nombre fue vetado por su condición de "pañuelo verde". Algunos dirigentes enrolados en el espacio Construir, que básicamente integran intendentes entrerrianos, argumentaron que sería contraproducente para la UCR tener en la presidencia a una militante que se expresó en favor de la legalización del aborto. En especial, para el interior de la provincia donde la Iglesia Católica tiene un fuerte predicamento.

 

Hubo también otras motivaciones, más vinculadas a la pelea política local de Chajarí, la ciudad natal de Lena y en la que ocupó una banca en el Concejo Deliberante hasta 2015. El intendente de ese municipio, Pedro Galimberti, también radical, se expresó en contra del tratamiento del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Más allá de ese disenso, si Lena se hubiera convertido en la primera mujer en presidir la UCR, su figura se hubiese potenciado a futuro. ¿La gobernación? ¿Integrar la fórmula de Juntos por el Cambio en 2023? Justo lo que no quiere Galimberti, una de las principales figuras de Construir que, como adelantó Letra P, pretende pelearlo a Rogelio Frigerio para ocupar el sillón de la Casa Gris de Paraná.

 

Laica y libre

A mediados de junio de 2019, en plena campaña electoral para llegar al Congreso, el entonces candidato Alberto Fernández ya había anunciado que impulsaría la legalización del aborto si llegaba a la Presidencia. Consultada por la prensa, Lena sorprendió entonces cuando dijo que en su cartera no llevaba el pañuelo verde, sino el naranja, el que simboliza el laicismo.

 

“El pañuelo naranja es el que nos identifica a los radicales. La UCR es un partido laico, nació como tal y eso no tiene discusión. La separación de la Iglesia del Estado viene desde la Constitución, en 1852. Es una lástima que sigamos discutiendo esto después de tantos años. El pañuelo naranja me identifica. Vengo de una familia laica, tengo formación laica, la de la escuela pública, la primaria, la secundaria y la universidad que es laica”, fue la contestación ante la consulta que había sido más cerrada: si era verde o celeste. La respuesta fue para correr el eje del debate sino para reafirmar una postura. Varios en Entre Ríos no se olvidaron.

 

Cuando el proyecto comenzó a tratarse en comisiones y la sesión histórica de fin de año que sancionaría la Ley 27.610 se iba acercando, Lena ya había anunciado su voto positivo y comenzó a sufrir presiones en Chajarí. Grupos católicos se instalaban en la puerta de su domicilio a rezar el rosario. El párroco de la ciudad la nombraba en los sermones de la misa del domingo. No fue lo más grave que le pasó. La dirigente no se victimiza, pero sus allegados cuentan que la pasó mal. 

 

De familia

Lena es abogada egresada de la Universidad Nacional del Litoral en Santa Fe y, como escribana, supo estar a cargo de un registro notarial en su ciudad. Incursionó en la sociología, en Salto, Uruguay, pero no revalidó su título. También tuvo un paso por la docencia, donde se ocupó de los Derechos Humanos en la cátedra de Derecho Internacional Público. Luego de haber integrado el bloque opositor durante cuatro años en la Legislatura provincial, tiene mandato como diputada nacional hasta 2023.

 

Dispuesta a dar los debates, no mezquina su voz en todos los episodios que la agenda política le propone. Hace un par de semanas participó de la comitiva radical que viajó a Formosa en el marco de la polémica por las medidas que aplicó el gobierno de Gildo Insfrán en el marco de la pandemia del coronavirus. En la última sesión de la Cámara baja, en la que se aprobaron cambios al impuesto a las Ganancias, pidió una cuestión de privilegio para plantear su malestar con el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa, por las dificultades que tiene para poner en marcha la Comisión de Comercio que preside.

 

Hija del exsenador provincial José Luis Lena, la diputada no es una outsider de la política. Se convirtió en militante radical a los 16 años. Integró el Frente de Estudiantes Secundarios y fue parte de Franja Morada en la Universidad. Fue autoridad partidaria en Juventud, en su departamento y a nivel provincial. No tiene una pertenencia histórica a algún espacio interno, pero hoy tributa en la Corriente Illia, fundada por Benedetti. En sus orígenes, se encolumnó con la histórica Línea Radical de Entre Ríos (Lirer) que lideró el dos veces gobernador Sergio Montiel, fallecido en 2011.

 

Lena aún no dice nada sobre su futuro. Reparte su semana entre la tarea legislativa y la política territorial. Recorre ciudades de la provincia cuando su agenda lo permite y aprovecha para dejar su posicionamiento en los ámbitos que la convocan. Su partido no tiene muchas mujeres en la primera plana, lo que alimenta expectativas en su alrededor. Más temprano que tarde, tal vez la Ley de Paridad entrerriana le tenga reservada una revancha contra la impugnación de sus correligionarios.

 

Guillermo Francos, logró destrabar la ley ómnibus. 
Donald Trump junto a Javier Milei en Estados Unidos.

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