12|5|2022

JxC anticipó un "resultado histórico" en Córdoba y puso el ojo en 2023

11 de noviembre de 2021

11 de noviembre de 2021

Juez y De Loredo ya hablan de la gobernación. Clima de euforia en el cierre de campaña. Schiaretti, en plan "unitarios vs federales". El FdT, por la grieta.

La discusión por la novena banca cordobesa en la Cámara de Diputados de la Nación parece haber quedado a un costado el pasado fin de semana, cuando el video de Alberto Fernández criticando al gobernador Juan Schiaretti y reconociendo a Córdoba como “territorio hostil” para el peronismo nacional reacomodó la agenda de la semana política previa a las elecciones. El Presidente “nos regaló el cierre de campaña”, dijo Luis Juez, candidato a senador por Juntos por el Cambio. “Es para vos, Alberto. El domingo te vamos a cagar a votos”, agregó, en un acto marcado por un clima de celebración que la alianza opositora aprovechó para empezar a hablar de 2023.

 

El cierre de campaña de Juntos por el Cambio en Córdoba puede haber pecado de poco orginal desde su estructura, pero es el que mejor le ha rendido en estas elecciones al especio en general y al sector interno que encabezaron Juez y Rodrigo De Loredo en particular. Militancia, gradas, escenario y discursos de las principales figuras de las listas de aspirantes al Congreso. En la oposición cordobesa, desde hace un tiempo, esa lista arranca con la sexta postulante a la Cámara baja: Gabriela Brouwer de Koning.

 

Clima de victoria abrochada desde temprano bajo el sol de la tarde cordobesa. La celebración de la unidad del espacio, los agradecimientos y las historias mínimas de la campaña que abren lugar a la complicidad, las risas y alguna que otra emoción fueron generando el ambiente propicio para que De Loredo arremetiera con un discurso en el que propuso “salir del chiquero de la política” y “superar la consigna del basta y el límite”. “Necesitamos construirle un relato nuevo a este país”, dijo, recurriendo previamente a Sartre, y le puso tres objetivos al espacio: ponerle un límite al kirchnerismo, ganar las elecciones en el 2023 y, “el más profundo de los desafíos”, cambiar la Argentina.

 

El actual concejal capitalino, a quien todos se imaginan buscando un espacio en la conducción del radicalismo a partir del próximo lunes, fue el que con mayor firmeza cuestionó al gobierno provincial al criticar la “actitud sobreactuada” del PJ local, a la que definió como un “antikirchnerismo tardío, absolutamente especulativo, pendular e incoherente con su pasado reciente”. “Ahora vienen a descubrir, después de 24 años, que los discriminan con subisidios que ellos mismos crearon con Fabián López”, dijo en referencia al actual ministro de Servicios Públicos de Córdoba, que fuera parte de la estructura del Ministerio de Obras Públicas que Julio De Vido comandó durante el kirchnerismo.

 

La entrada de Juez a escena estuvo coronada con la explicitación de otros de los objetivos que JxC se propone alcanzar el domingo a partir de un buen resultado electoral en todo el país: convertirse en la primera minoría en la Cámara alta. “El hombre que va a romper con un curso histórico que hace que un mismo partido político gobierne la Cámara de Senadores desde 1983”, lo presentó De Loredo.

 

El candidato a senador fue recibido con una lámina que emuló ser un pasaporte de ingreso a la “República de Córdoba”, en clara referencia a los dichos de Alberto Fernández que se robaron la atención en la discusión política de la última semana en tierras mediterráneas. “El domingo, Córdoba se declara independiente de la corrupción, de los bandidos, de los choros, de los populismos y de esa forma de mirar, de humillar, de maltratar a la gente”, arrancó Juez. “No tenemos ni bosta que ver con esa forma de tener de rodillas a la gente. Somos de Córdoba y no nos van a humillar", siguió y después dijo que iban a “cagar a votos” al Presidente.

 

Era un Juez auténtico y exultante; quizás dejando salir ese perfil que mantuvo “domado” durante una campaña en la que intentó moderar el lenguaje y evitar exabruptos que pudieran representar algún tipo de inconveniente para los objetivos del espacio.

 

Obviamente, le pegó a Schiaretti, agradeció a la militancia, a De Loredo y “a cada uno de los comités que me permitieron entrar a lugares en los que nunca había entrado un peronista”. El dato, que en tiempos de coaliciones parece simplemente una anécdota, aparece como fundamental de cara a los desafíos por venir. Juez fue el primero en hacer referencia a la interna de septiembre y, convocando a “la unidad y la integración”, propuso direccionar la mirada hacia 2023. “En esta campaña hemos despertado la esperanza de volver a ser, a soñar y a tener protagonismo. En estos 80 días hemos recuperado la esperanza de volver a gobernar la provincia, de volver a conducir el faro de la república, y eso es lo que vamos a tener que sostener a lo largo de estos 24 meses”, dijo, imaginando el mapa que empezará a trazarse el lunes a la mañana.“Nos va a ver campeonar dentro de 24 meses, nos van a ver levantar la copa y eso es por su esfuerzo”, se animó a decir en medio de la ovación final en la que volvió a agradecer “por la elección histórica” que auguró para el domingo.

 

Los peronismos, sobre sus ejes

En el acto de cierre de Hacemos por Córdoba, a puertas cerradas en una de las salas de Hotel Quorum de la capital, sólo hablaron el intendente Martín Llaryora, las candidatas Alejandra Vigo y Natalia De la Sota y el gobernador. Al igual que lo ha venido haciendo durante cada una de sus intervenciones, Schiaretti recorrió obras y enumeró políticas del gobierno de la provincia ejecutadas a lo largo de los últimas dos décadas, en las que el peronismo estuvo al mando del poder. También echó mano a referencias ancladas en la cultura popular (el fernet con coca, los chistes y el “tunga, tunga”), para terminar definiendo a Córdoba como un “pueblo federal que no se arrodilla ante ningún unitario”.

 

“Toda la vida hemos sido una provincia progresista y eso lo logramos porque en Córdoba se puede pensar distinto, pero se trabaja en conjunto”, dijo, una frase que repite desde hace años, pero que, en el contexto actual, le dio pie para volver a pegarle a Alberto Fernández. “A mí, como gobernador, jamás se me ocurriría que alguien no fuera cordobés porque pensara diferente a mí. Eso es una barbaridad”, aseguró el mandatario.

 

“Viva el que se pueda pensar distinto, viva la pluralidad de ideas, basta de grieta, enconos y descalificaciones”, arengó ante la ovación de la militancia reunida en la zona norte de la ciudad.

 

En el otro extremo, en el Club Unión San Vicente, la militancia del Frente de Todos capitalina cerró su campaña con la presencia de Gabriela Estévez, Olga Riutort, Pablo Carro e Ilda Bustos, entre otras figuras que integran las listas.

 

“Hoy tenemos el desafío de reconstruir una Patria para todos y todas. Somos la única fuerza con capacidad para hacerlo, como lo hemos demostrado a lo largo de la historia. Lo que está en juego este domingo es si continuamos el camino de la recuperación económica o volvemos al pasado de la mano de quienes nos endeudaron a 100 años”, dijo Estevéz en un discurso que estructuró la idea central del espacio, que se propuso profundizar el mano a mano con el macrismo y terminó cerrando la campaña con actos simultáneos. Al caer la noche, el candidato a diputado Martín Gill encabezaba un acto en Villa María y el senador Carlos Caserio hacía lo propio en Villa Carlos Paz.