19|11|2021

Llaryora juega fuerte y es el cuarto alfil del cordobesismo en la campaña

10 de agosto de 2021

10 de agosto de 2021

Sin ser candidato, el intendente capitalino se suma al gobernador Schiaretti en apoyo de Vigo y Natalia De la Sota. El espejo de Gill y la herencia de HxC.

Aunque su nombre no aparece en las listas, el intendente de la ciudad de Córdoba, Martín Llaryora, se convertirá en uno de los personajes centrales de las elecciones de este año. Con un lugar protagónico en la campaña de Hacemos por Córdoba (HxC), busca ganar terreno de cara a la discusión por la sucesión del gobernador Juan Schiaretti, que no podrá ser reelecto en 2023, culminando un ciclo de casi 25 años en el que se repartió el poder político cordobés con el fallecido José Manuel De la Sota.

 

Entre las cosas que se dejan ver durante las primeras semanas de la campaña, la discusión entre las expresiones del peronismo en Córdoba tienen a la gestión como eje transversal de los mensajes y las estrategias. Así, mientras el Frente de Todos busca poner en valor la presencia del Estado nacional a partir de la puesta en marcha de obras y la aplicación de programas en toda la provincia, el oficialismo cordobés plantea una especie de plebiscito de sus más de dos décadas al frente del Ejecutivo.

 

Mientras Schiaretti y su gabinete recorren, inauguran y proyectan obras en todo el interior con la compañía de las candidatas Alejandra Vigo y Natalia De la Sota, juntas o separadas, la figura de Llaryora se ensancha en territorio cordobés y se anota en el pelotón de referentes que ya piensa en 2023.

 

El peronismo que viene

Del mismo modo en que Martín Gill emerge como el actor del peronismo nacional con la capacidad de convertirse en el representante del diálogo que posibilite la unificación del PJ cordobés de cara a 2023, Llaryora se presenta como el hacedor de esa posibilidad hacia el futuro desde la actual versión del cordobesismo. 

 

Después de haber triunfado en las elecciones de 2019 y devuelto una conducción justicialista al Palacio 6 de Julio después de más de 40 años, Llaryora juega su capacidad de proyección a partir de su rol como el conductor político capaz de reunir a las diferentes expresiones del peronismo. Algo que, por lo pronto, viene forjando desde la administración municipal.

 

Durante las últimos tres procesos electorales, Vigo fue la encargada de amalgamar al justicialismo capitalino para afrontar esos comicios a partir de una estructura que hoy se calcula integrada aproximadamente por aproximadamente 6.000 militantes. Ese rol de conducción política se complicará a partir de su candidatura al Senado de la Nación.

 

“Alejandra va a tener que recorrer la provincia, con actos en el interior y una actividad muy fuerte que tiene que ver con su rol específico en la elección”, advierten en el armado del PJ. Con esa realidad en el horizonte, Llaryora tiene el desafío de demostrar su capacidad para ejercer liderazgo y conducir sin romper los lazos que el peronismo de Córdoba ha sabido construir.

 

“No hay tensiones, hay un proceso de renovación que en algún momento se tenía que dar. Los armados electorales siempre son un buen momento para analizar escenarios”, explican a Letra P voceros del peronismo cordobés, aunque aclaran que “nada es definitivo (porque) faltan dos años para 2023”.

 

En el mundillo político local, nadie duda a la hora de nombrar a Llaryora como el principal aspirante del oficialismo a suceder a Schiaretti. “Obvio que hay otros nombres, porque son muchos los que tienen aspiraciones, pero incluso la oposición se está preparando para competir con Martín”, aseguran en los tinglados peronistas de la capital, dejando abierto el escenario para futuros reacomodamientos. Nunca está de más señalar que Llaryora puede ser reelecto en la Capital. Por el peso electoral del territorio, que reúne casi el 40% del padrón provincial, ninguna posibilidad puede despejarse en pos de garantizar la continuidad de Hacemos por Córdoba en el poder político mediterráneo.

 

El desafío

Si bien el trabajo de articulación que Llaryora ha construido a lo largo de sus primeros años en la gestión capitalina es destacado por la mayoría de quienes analizan el devenir político en el centro del país, el desafío de proyectarse hacia la gobernación desde la Ciudad de Córdoba aparece como un desafío que casi no tiene antecedentes en la vida del hombre nacido hace 48 años en ciudad de San Francisco.

 

Tuvo su experiencia como militante de la Juventud Peronista en su estadía universitaria e incluso ejerció algunos roles de conducción, pero su crecimiento y proyección electoral siempre estuvo concentrada en el interior. Fue elegido como concejal sanfrancisqueño en 2003, cuando el radical Hugo Madonna fue reelecto como intendente en la ciudad cabecera del Departamento San Justo. Cuatro años más tarde se alzó con la intendencia y desde allí comenzó a hacer resonar su nombre en las órbitas más importantes de la política mediterránea. 

 

Tras ser reelecto en 2011, en 2013 se le plantó al entonces gobernador De la Sota y, decidido a construir “el peronismo que viene”, presentó una lista propia en las primarias en las que se enfrentó con la lista oficialista que encabezaba el propio Schiaretti. En diciembre de ese año fue convocado para hacerse cargo del Ministerio de Industria, Comercio, Minería y Desarrollo Científico Tecnológico. Dos años más tarde, fue elegido vicegobernador en la boleta que encabezó el actual mandatario cordobés.

 

En 2017, Llaryora fue electo diputado nacional tras encabezar la lista de Unión por Córdoba. En el Congreso fortaleció su vínculo con Sergio Massa y con dirigentes del Frente Renovador, que aún hoy lo mantienen entre sus referencias en el peronismo mediterráneo. 

 

Volvió a la política local para hacerse cargo de la intendencia y desde allí busca convertirse en la figura central de la renovación en el peronismo provincial. Sin ser candidato, juega muchas de sus cartas clave en este 2021. Su protagonismo en la campaña deberá entenderse desde ese plano de análisis. Más allá de los comicios legislativos, Llaryora expone buena parte de sus aspiraciones a futuro en las elecciones de noviembre. El peronismo de Córdoba también.