16|11|2021

Alerta verde: la interna de Todos le complica a Guzmán el frente cambiario

27 de octubre de 2021

27 de octubre de 2021

El dólar blue apunta al récord de $200 y le crea al Gobierno otro trauma para el 15-N. Brecha, expectativas y dinámica de riesgo. Estrategia para no devaluar.

El dólar ilegal, que cerró el martes a $196, subía un peso más en la apertura de este miércoles, alcanzaba un nuevo récord nominal histórico y quedaba a la orilla de la barrera psicológica de los $200, cuyo traspaso supondrá un revés para el Gobierno. Mientras el tipo de cambio oficial sigue firmemente amarrado en base a un cepo estricto y los paralelos legales –arbitrados en bolsa mediante la compra-venta de títulos públicos– evolucionan acotadamente debido a las regulaciones e intervención del Banco Central, el blue vuelve, más allá de sus limitaciones, a deteriorar las expectativas en un contexto político complejo, dado por la inminencia de las elecciones legislativas del 14 del mes que viene, la posible derrota del oficialismo y pases de facturas que no cesarán en el Frente de Todos.

 

Semejante cotización elevó la brecha con el tipo de cambio oficial a casi el 90%, lo que contribuye a generar una sensación de que, después de las elecciones, el segundo deberá experimentar alguna actualización moderada, probablemente en forma de una aceleración del crawling peg, es decir sus minidevaluaciones cotidianas.

 

El problema con las expectativas es que, si los operadores se convencieran, con razón o sin ella, de que una megadepreciación del oficial es inminente, los importadores acelerarían sus operaciones y los exportadores ralentizarían las suyas, lo que sí impactaría sobre reservas en moneda dura a todas luces escasas. Ese escenario hipotético, contra el que pelean el Banco Central y el Ministerio de Economía, sería una profecía autorrealizada.

 

Más allá de la especulación pura y dura y de las zancadillas políticamente motivadas siempre posibles en un mercado que mueve pocos millones por día, las causas de fondo de la escalada son variadas.

 

"La suba de los dólares financieros y de la tasa de inflación están relacionados con un conjunto de factores entre los que se destacan la relación entre oferta y demanda monetaria, expectativas sobre la evolución de la economía después de las elecciones y, como fondo, el ruido político”, le dijo a Letra P el economista Gustavo Reija.

 

Referentes del Frente de Todos alineados con Alberto Fernández y con Cristina Kirchner se empeñan cada día en dar señales contradictorias. Mientras Martín Guzmán busca acordar con el Fondo Monetario Internacional (FMI), mantiene contactos con fondos de inversión extranjeros para que modifiquen su perspectiva pesimista sobre el país y asegura que no habrá devaluación, el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, avanza unilateralmente con un control de precios resistido por el establishment.

 

El contexto económico tampoco ayuda, ya que los analistas se preguntan por la sustentabilidad de que el tipo de cambio oficial haya sido corregido en el año apenas algo más de 17% mientras la inflación acumula, hasta hoy, alrededor de 40% y los dólares paralelos legales han volado casi 30%.

 

Fuente: Rava Bursátil.

La inflación es motivo de especial preocupación. Aunque Guzmán la ponderó en un 33% en su proyecto de Presupuesto 2022, el mercado apunta a un 46%. Dada la velocidad a la que el Banco Central acumula deuda en pesos en base a las Letras de Liquidez (Leliq), algunos analistas apuestan a que el propio aumento de los precios permita licuar ese pasivo, por lo que ponen en duda que el Gobierno ponga en marcha una política consistente de control de ese fenómeno.

 

Además, creen, una inflación que corre a una velocidad del 50% anual le pondría un piso al crawling peg, sobre todo cuando el real, la moneda del principal socio comercial del país, no deja de depreciarse: más del 4% en lo que va del mes y 15% desde junio.

 

Más allá del vendaval de gasto público en clave preelectoral esperado, este crece, pero de modo algo más discreto. Eso hace que el déficit fiscal primario –antes del pago de deuda– del año difícilmente alcance el 4% del PBI que consta en el Presupuesto 2021, cuyo cumplimiento ha reclamado la vicepresidenta, y probablemente termine el año entre el 3 y el 3,5%.

 

Eso debería allanar en parte la negociación con el FMI con miras a un equilibrio presupuestario que se alcance de modo gradual, pero los controles de precios y el incremento de la brecha cambiaria la complican. En un hecho interesante, Mark Stanley, designado por Joe Biden como embajador de Estados Unidos en el país, dijo el martes, durante su audiencia de confirmación ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, que, "lamentablemente, Argentina está experimentando importantes desafíos económicos, incluida una enorme deuda con el FMI y una prolongada recesión. Si se confirma mi nominación, trabajaré para apoyar sus esfuerzos para abordar esos desafíos".

 

Sin embargo, dejó claro qué se reclama a cambio. "Es responsabilidad de las autoridades argentinas idear un plan macro para devolver eso y todavía tienen que hacerlo. Dicen que llegará uno (un plan económico) pronto", añadió. La agenda, con todo, no es solo económica. "Argentina aún no se ha sumado a Estados Unidos y a otros países para presionar con suficiente fuerza por la protección de los derechos humanos y reformas significativas en países como Venezuela, Cuba y Nicaragua", advirtió.

 

La realidad le ladra, pero Guzmán se aferra a su libreto. "¿Uno puede patear el tablero y decir ‘afuera el FMI’? Lo que hay que entender es que el rival también juega. Acá estamos hablando de la relación de un Estado nación con todos los Estados nación del mundo. Estamos hablando de la integración de la Argentina en el mundo", dijo el domingo durante un debate en el CCK con destinatarios inocultables en la interna.

 

También dejó un mensaje para afuera: “No, no va a haber devaluación".

 

De hecho, con las canillas cerradas en base a los múltiples controles, el Central lleva ya dos semanas sin pérdida de reservas y lleva acumuladas compras por 550 millones de dólares en lo que va del mes, un saldo positivo sin precedentes en diez años para un mes de bajo ingreso por exportaciones.

 

"Pasada la elección, el Gobierno deberá presentar un plan que incluya necesariamente el acuerdo con el Fondo y permita avizorar hacia dónde se encaminará la economía en los próximos años. El manejo de las expectativas es esencial para que la crisis sea superada y los niveles de pobreza dejen de crecer. Gobernar es administrar las expectativas para alinearlas en un sendero de crecimiento y desarrollo con justicia social", cerró Reija.