30|11|2021

Precios Congelados, Gobierno al horno: otra mala noticia al pie de las urnas

19 de octubre de 2021

19 de octubre de 2021

El IPC de octubre se conocerá tres días antes de las legislativas. Una cosa que empieza con tres. Feletti acelera con su estrategia, pero crecen las dudas.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dará a conocer el dato de inflación de octubre el jueves 11 de noviembre, en vísperas de la elección legislativa del domingo 14. Según marcharon las cosas en la primera quincena del mes, la mayoría de las consultoras privadas pronostica que el mismo sería del 3% o algo superior, lo que supondría una mala noticia para un gobierno que, ante la temperatura que han levantado las papas, se ha lanzado a la aventura del control de precios hardcore.

 

El 3,5% de septiembre provocó pánico en el Frente de Todos, atizó la guerra interna posterior a la derrota en las PASO y precipitó el reemplazo de Paula Español por Roberto Feletti en la Secretaría de Comercio Interior. El exviceministro de Economía se dio, desde su debut, a la tarea de fijar los precios de una canasta amplia de artículos de primera necesidad, una que, en paralelo a la resistencia de las empresas productoras, no dejó de crecer y ahora apunta a 1.650 productos. La idea es que sus valores sean retroactivos al 1 de octubre, de modo de revertir subas detectadas de hasta el 25% en los últimos días y que rijan por 90 días.

 

La reunión del lunes derivó en un cuarto intermedio hasta este martes, cuando se esperan novedades.

 

Una ronda de consultas realizada por Letra P permite señalar que, de acuerdo con la tendencia de la primera quincena del mes, los analistas privados proyectan una inflación de al menos el 3% para el mes, sujeto, claro, a lo que ocurra con una eventual retracción de los precios y su congelamiento.

 

En línea con consultoras colegas, Claudio Caprarulo, director de Analytica, le dijo a este medio que, siempre con esas salvedades en mente, "para octubre proyectamos una inflación de 3,1%". El problema es que, aun cuando el plan Feletti resulte de cierta eficacia, al menos en el corto plazo, los tiempos que han mediado entre las PASO, la crisis del gabinete y las legislativas del 14-N han sido demasiado exiguos como para que cualquier estrategia rindiera frutos ante una inflación que corre cómodamente por encima del 50% interanual. El último 3,5% –con un 37% acumulado en el año y un 52,5% en los 12 meses previos– resultó verdaderamente preocupante.

 

Eso es así por haberse dado en un contexto de virtual congelamiento de tarifas de servicios públicos y de salarios que, salvo en los sectores sindicales con mayor poder de fuego, vuelven a perder con la inflación.

 

Asimismo, en uno de atraso intencional del tipo de cambio oficial, que en lo que va del año ha crecido 17%, diez puntos por debajo de los paralelos legales –arbitrados en bolsa– y 20 menos que la inflación acumulada en el período.

 

Fuente: Rava Bursátil.

Para peor, el rubro Alimentos y bebidas volvió a subir bien por encima del promedio –5,9%–, algo que impacta directamente en una pobreza que llegó al 40,6% y que debería escandalizar más de lo que ya lo hace.

 

Para el cristinismo, cada vez más influyente en la política económica oficial, la causa de la inflación radica en los abusos de los formadores de precios antes que en los desequilibrios económicos –fiscal y monetario–, por lo que la respuesta debe ser, antes que económica, política. De ahí la apuesta al control de precios. Para los empresarios, al revés, el problema son esos desbalances y la expectativa de una corrección –controlada y gradual– del dólar después de los comicios, lo que genera incertidumbre sobre sus costos de reposición de mercaderías, que a su vez impacta en los precios que fijan. Guzmán observa la disputa con la esperanza de permanecer en su puesto tras el 14-N y contar con tener margen para volver con su idea de equilibrar gradualmente la macro, algo que implicaría al menos suavizar notoriamente la impronta de Feletti.

 

De acuerdo con Caprarulo, "la visión de que los aumentos de los precios de los alimentos son responsabilidad únicamente de las empresas contradice el acertado diagnóstico que daba el propio Gobierno hasta hace poco sobre el impacto del salto de las commodities a nivel internacional. Si miramos a Brasil o a Chile, vemos que también están, aunque en otra escala, con problemas similares".

 

La decisión oficial de congelar precios "solo puede entenderse como una forma de mostrar reacción ante el salto de septiembre y en el marco de la campaña electoral", indicó el director de Analytica.

 

"Con la dilación en las negociaciones, las empresas tienen incentivos a aumentar sus precios ahora, dado que van a tener que congelarlos después. Además, todavía no se efectivizó, por lo cual recién podría tener impacto en la inflación de noviembre", añadió.

 

En el fondo, "el problema de la inflación es lo macro y las políticas micro que no cuenten con un plan que resuelva, por ejemplo, la brecha cambiaria pueden ser solo soluciones parciales y temporales con riesgos de acumular más desequilibrios", estimó.