X

"Los millonarios tienen que dejar de presionar a la UCR, el PRO y la Corte"

El jefe del interbloque clave en Diputados denuncia lobby de las familias más ricas a la alianza opositora y apunta al radicalismo: "Dedicó sus últimas leyes a beneficiar a esos grandes grupos".

Por 05/05/2020 14:26

El presidente del bloque Unidad y Equidad Federal, José Luis Ramón, forma parte del conglomerado de pequeños bloques de diputados que, junto al lavagnismo, han aportado su apoyo crítico a proyectos presentados por el oficialismo. En vísperas de las primeras sesiones mixtas de la Cámara de Diputados, el legislador mendocino del partido Fuerza Protectora le anticipa a Letra P su acuerdo a la creación de un impuesto extraordinario a las grandes fortunas

Le adjudica a la UCR y al PRO la demora para que el Congreso vuelva a sesionar en medio de la pandemia, porque asegura que son presionados por las familias más ricas del país para que esa idea naufrague. Sostiene que el Congreso tiene que recuperar las facultades que le ha delegado al Ejecutivo para planificar la deuda externa y le reclama al presidente, Alberto Fernández, que envíe un nuevo proyecto para regular a los bancos, que reemplace a la ley de entidades financieras vigente, heredada de la dictadura. 

 

BIO. Es mendocino por adopción. Llegó de adolescente a Palmira, una localidad del departamento de San Martín, ubicada en el noreste provincial, pero nació en la ciudad santafesina de Rufino, el 29 de abril de 1964. Es hijo de una familia de trabajadores ferroviarios, tiene 51 años y comenzó en la política en los noventa, desde una organización de defensa de los derechos del consumidor llamada "Protectora". Esa marca originó el nombre del partido con el que obtuvo una diputación nacional en las legislativas de 2017. El 29 de septiembre pasado fue candidato a gobernador por su partido, que cuenta con legisladores y concejales provinciales. Es abogado y se graduó en la Universidad de Mendoza.

 

-¿Está de acuerdo con la renegociación de la deuda?

-Sí, porque se va llevando con la responsabilidad de un Estado que está presente y que quiere honrar sus deudas. Esto es el resultado posterior a febrero, cuando vino el ministro (Martín) Guzmán y habló ante el Congreso. El primer paso para la renegociación era buscar una confirmación del respaldo político de todas las fuerzas. Fernández y Guzmán lograron ese respaldo del Congreso. El proceso de negociación es muy grave y muy pesado para el ministro. Es como si llevara un piano sobre los hombros. 

-¿Qué rol debe desempeñar el Congreso en la negociación?

-La Argentina tiene lamentablemente un proceso que sucede desde hace varias décadas: el Congreso va delegando facultades que son constitucionales, como planificar cómo será el endeudamiento soberano. Es lamentable y se debe revertir. Todas las fuerzas políticas son las culpables del tremendo endeudamiento. Hacen el juego de enemigo y amigo. 

-¿Cree que se puede revertir?

-Podemos, si terminamos con estas facultades delegadas al Ejecutivo que pertenecen al Congreso, como planificar el endeudamiento de la Nación, algo que está vinculado al presupuesto anual, porque se planifica de acuerdo a la deuda y sus vencimientos. Lamentablemente el Poder Legislativo ha perdido esa facultad. 

 

 

-¿Se refiere a los decretos de necesidad y urgencia?

-La última muestra es la cantidad de DNU que firmó el Presidente, pero es algo que también hizo cada administración que lo antecedió. Cada presidente tomó las decisiones que se le ocurrieron y dejó de lado el Congreso. Creo que es una de las causas por las cuales se acentuó la tremenda desigualdad entre el interior y la Capital. 

"Si se levanta (Raúl) Alfonsín de la tumba no lo podría creer. El radicalismo ha dedicado sus últimas 36 leyes para beneficiar a esos grandes grupos económicos."

-¿Apoya la idea de aplicar un impuesto extra a las grandes fortunas?

-Sí. Hay dos puntos clave que definen este escenario. Cada familia a lo largo de toda la Argentina aceptó el aislamiento, ha prescindido de la obligatoriedad y lo está haciendo de manera voluntaria y con el mayor grado de solidaridad. Aún en aquellas familias donde cuesta parar la olla hasta la depresión. Ese es el mayor acto de solidaridad. Cuando hace un tiempo atrás todas las fuerzas políticas le dijimos al Presidente que es el comandante de este barco, le dijimos que íbamos a apoyar sus decisiones. 

-Pero ¿cómo relaciona el acatamiento de la cuarentena con el debate sobre el impuesto?

-Cuando se habla de aplicar este impuesto a las fortunas mas grandes, ese porcentaje no mueve absolutamente la balanza de las condiciones de vida de esas personas. No se condice con la solidaridad y sacrificio de la población en general. Mi consejo es que esas diez mil familias afectadas y los millonarios tienen que dejar de presionar al radicalismo, al PRO y a la Corte Suprema. Qué dejen de hacerlo y se sometan a la democracia para que podamos discutir ese impuesto por única vez. 

 

 

-¿A qué presiones se refiere?

-Mire, me guío por la forma en que actúa el radicalismo que conduce (el exgobernador y diputado nacional Alfredo) Cornejo, asociado al PRO. Si (Raúl) Alfonsín se levantara de la tumba no lo podría creer. El radicalismo ha dedicado sus últimas 36 leyes para beneficiar a esos grandes grupos económicos.

 -¿Por qué los diputados han demorado tanto en resolver los mecanismos para sesionar?

-Volví en auto de Mendoza a la reunión presencial que tenía como objetivo que el Congreso sesione. Llevamos una propuesta muy clara de la manera que debe funcionar. En forma presencial y todos aquellos que están en situación de riesgo, desde sus residencias. 

-¿Cómo sería ese mecanismo?

-Una sesión mixta: asegurar para el grupo de riesgo que quiera y pueda hacerlo desde su lugar de manera online, como propone el presidente de la Cámara (Sergio Massa), pero los diputados de la Capital Federal y del gran Buenos Aires no pueden tener semejante ventaja, por la proximidad que tienen con el Congreso. Las decisiones sobre la operatividad de la emergencia deben ser tomadas en una reunión presencial de los jefes de bloque. Apoyo a la presidencia del cuerpo en la instrumentación del sistema de sesión a distancia de todos los legisladores que no puedan concurrir físicamente a la sesión presencial, pero el radicalismo no ha querido sesionar. 

-Pero ya hay un principio de acuerdo para la sesión mixta. ¿Por qué dice que no quieren sesionar?

-Porque me molesta mucho el doble discurso que ha tenido en estas semanas (el titular del Interbloque de Cambiemos y del bloque de la UCR Mario) Negri. Hace diez días primero avisó que no viajaba a la Capital, pero después nos dio una cátedra sobre por qué no debía ser online. Esto es una maniobra y después terminó aceptando. Esos giros tienen una explicación: el radicalismo dirigido por Cornejo está demorando todo, porque protege a los grandes intereses económicos, a contramano de los 40 millones de argentinos que hacemos tremendo esfuerzo. 

 

 

-¿Cómo debería ser el impuesto a las grandes fortunas?

-Que sea por única vez y que reúna los fondos que permitan que cada argentino pueda parar la olla. Se puede debatir muy pronto, pero también queremos que se debatan otros textos que presentan los demás bloques para afrontar la crisis. 

-¿Habló sobre los demás proyectos con el Presidente?

-Los jefes de bloque tuvimos dos reuniones con el Presidente. Le propusimos medidas de nuestro bloque que generaron los congelamientos por DNU de la electricidad, la conectividad y el gas. Fernández supo poner un Estado al frente de la emergencia. Es un concepto muy fuerte, porque en un momento donde el libre mercado ha demostrado una gran y profunda crisis. Acá los ciudadanos se han dado cuenta de que hace falta un Estado presente frente a esa situación. 

 

 

-¿Qué debería hacer el Gobierno con los bancos?

-Lo que nadie se animó aún: reformar por ley el sistema y el servicio de asistencia financiera del Estado. Hoy nos rige una ley de entidades financieras de la dictadura, que empoderó a los dueños de los bancos. 

-¿De qué modo se debe revertir esa situación?

-El Presidente debería enviar un proyecto que termine con la actual ley de entidades financieras y crear una ley de servicios financieros que permita que el Estado tenga el control sobre esas personas que se han apoderado del sistema financiero de la Argentina. El punto principal de la reforma tiene que definir a los bancos en base al sistema financiero y no en función de los prestamos que consiguen del Estado, porque a la vez después ganan prestándole al Estado.