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El rechazo a la oferta por la deuda manda la paritaria a tiempo de descuento

El plazo legal expira el viernes y las partes parecen lejos. ¿Alargue hasta el 22? Una ventana abierta y el margen de Guzmán para ponerle edulcorante a la propuesta. ¿Y si no hay fumata blanca?

Por 04/05/2020 12:12

Los tres grupos de tenedores de bonos de deuda en dólares emitida bajo ley extranjera rechazaron a través de un comunicado la oferta de canje presentada por la Argentina, algo que, en vez de concluir los contactos, inicia una etapa frenética que debería concluir el viernes. Sin embargo, ese plazo, establecido por el ministro de Economía, Martín Guzmán, en la formalización de la presentación ante la SEC, el ente regulador de la bolsa de Buena York, no es necesariamente el definitivo y las tratativas podrían continuar hasta el próximo 22.

Esto es así porque ese día vence el plazo legal de 30 días desde el impago de los últimos vencimientos, de 500 millones de dólares, anterior a la declaración de “evento de crédito” (default) por parte de las agencias calificadoras.

“El Grupo Ad Hoc de Tenedores de Bonos, el Comité de Acreedores de Argentina y el Grupo Ad Hoc de Tenedores de Bonos de Cambio de Argentina representan colectivamente un amplio y diverso espectro de tenedores de bonos soberanos de Argentina. Cada grupo ya ha rechazado públicamente los términos comerciales propuestos por Argentina para la reestructuración de su deuda externa”, indicó el comunicado. 

 

 

“Cada uno de los tres grupos de tenedores de bonos y las instituciones que representan, junto con varios otros inversores, desean reiterar y dejar en claro que no pueden respaldar la oferta de intercambio recientemente anunciada por la República y (que) no entregarán sus bonos en dicha oferta, porque, entre otras razones, los términos requieren que los tenedores de bonos argentinos sufran pérdidas desproporcionadas que no son justificadas ni necesarias”, siguió. Con todo, la puerta quedó entreabierta porque “cada uno de los tres grupos de tenedores de bonos está preparados para discutir constructivamente con Argentina cuando su gobierno esté listo para hacerlo, con el objetivo común de encontrar una solución viable a los desafíos financieros actuales de la República”. 

El mercado está plagado de versiones imposibles de confirmar. La más fuerte indica que el nivel de aceptación logrado hasta ahora por Guzmán en menor al oscila entre el 20 y el 40%, lejos de las mayorías calificadas establecidas en las cláusulas de acción colectiva de los títulos, 85% global más 66,6% de cada serie en los papeles que surgieron del canje de 2005 y 66,6% y 50%, respectivamente, en los emitidos durante el gobierno de Mauricio Macri. Esa sensación de lejanía entre las partes se traducía, apenas se conoció la reacción de los tenedores, en una suba del 2,2% del riesgo país hasta 3.644 puntos básicos.

 

Fuente: Rava Bursátil.

 

Federico Furiase, director de la consultora Eco Go y profesor en la Maestría de Finanzas de la UTDT, le dijo a Letra P que “el Gobierno probablemente estire la negociación una semana más y después otra hasta el 22, cuando expira el período de gracia de los bonos globales.”.

El analista financiero Christian Buteler coincidió e introdujo un dato útil para entender el peculiar juego de cartas que se está librando. “En primera instancia los acreedores rechazaron la oferta, pero el viernes hay un corte importante que va a permitir saber realmente cuántos aceptaron y cuántos no, más allá de las declaraciones. Eso va a volver a poner la pelota del lado del Gobierno, que debería volver a negociar y decidir si mejora la oferta o no”.


 

 

Por ahora, el resultado parece lejos un final feliz asegurado. Para el primero de esos analistas, “existe riesgo de block position en los bonos del canje; la propuesta de Guzman, tal cómo está, se queda corta en valor presente neto”, VPN, es decir el monto actual hipotético de un determinado flujo de dinero comprometido que surge del descuento del costo de oportunidad de recibir los pagos a lo largo del tiempo. Para Furiase, “el VPN dado, que vale en promedio 33,5 con una exit yield [el rendimiento de los bonos el día posterior al canje] del 12% de, se queda corto frente al target de 45% de los acreedores, siempre asumiendo una exit yield de 12%”.

Para este, en la propuesta nacional “hay un problema de liquidez dado que los fondos de real money no ven nada de efectivo en tres años y no se les capitaliza el cupón durante el período de gracia. El Gobierno tiene margen para acercar las puntas con los acreedores pagando el cupón corrido y capitalizando los intereses durante el período de gracia. Además, hasta podría mejorar en el margen el cupón de partida sin comprometer la sostenibilidad de la deuda si, al mismo tiempo, hay un programa fiscal y monetario consistente”.

En la misma línea, Buteler le dijo a Letra P que “hay muchas herramientas” para acercar las puntas. “Se podría arreglar un pago inicial a través de algún acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), algo que veo difícil. También se podría proponer capitalizar intereses” durante el período de gracia solicitado por el país.

¿Dará el Gobierno alguno de esos pasos? “Si bien el abanico de posibilidades para mejorar la oferta es amplio, es cierto que la situación económica actual por la pandemia, en el mundo en general y en la Argentina en particular, le permitiría argumentar que no hay mejora posible. En ese caso, las negociaciones no prosperarían, Argentina entraría en default y el partido cambiaría. Atravesado el 22 de mayo, se haría mucho más difícil llegar a un acuerdo”, añadió.

 

 

En la mirada del hombre de Eco Go, “por ahora el Gobierno no da señales de querer mejorar la oferta original”. ¿Vocación suicida o estrategia? “El marco legal de la propuesta apunta a negociar por segmentos de acreedores”, explicó.

El riesgo de no lograr un entendimiento es alto. “Un default duro de la deuda, en un contexto de fuerte emisión monetaria para financiar el agujero fiscal que deja la pandemia, podría llevar al riesgo de una mayor inestabilidad de las variables nominales”, advirtió.