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El Pacto de Olivos para la guerra de la deuda

El Presidente subió a la oposición al barco que timonea Guzmán para la renegociación de la deuda heredada. A Larreta, Fernández lo sumó a la foto final y le adelantó la propuesta días antes.

El Presidente subió a la oposición al barco que timonea Guzmán para la renegociación de la deuda heredada. A Larreta, Fernández lo sumó a la foto final y le adelantó la propuesta días antes.

Por y 16/04/2020 19:15

Algunos se enteraron al llegar, en la reunión previa, y otros cuando escucharon hablar al Presidente y a Martín Guzmán. Pero la foto de Alberto Fernández con el pleno de los gobernadores de la oposición y Horacio Rodríguez Larreta, manifestando que Argentina “hoy no puede pagar” la deuda con bonistas privados, logró lo hasta ahora inesperado: embarcar a todos los representantes territoriales de Cambiemos en la guerra con los tenedores de títulos, el perfil más hostil del endeudamiento. Una jugada que, a priori, muestra a los opositores validando una oferta que no es mercado friendly y que tiene fuertes quitas y postergación de plazos de pago. Y un dato saliente: el jefe de Gobierno porteño no solo fue el elegido para la foto con la que la Argentina le contó al mundo su propuesta; también fue uno de los pocos en tener los números que este jueves presentó el ministro de Economía días antes del anuncio.

Existe una alta probabilidad de que los mercados respondan negativamente el viernes a la propuesta que especificó Guzmán y que haya un rechazo de los privados, pero eso era casi una obviedad desde antes de la conferencia. El gesto político de acompañamiento de todas las fuerzas refleja una posición monolítica para lo que viene, un período de casi un mes de negociación fina y exhibición de detalles técnicos. Naturalmente, hay gobernadores más consustanciados con el tema: los de aquellas provincias que tienen problemas serios con sus deudas.

 

El pleno de los gobernadores, hoy, en Olivos.

 

El armado de la foto tuvo una arquitectura trabajada por varias manos, al igual que el mensaje general. Uno de los que lo conoció de primera mano fue el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, que almorzó el martes unas dos horas con Fernández. Otros dos de los personajes que estaban al tanto eran la vicepresidenta Cristina Fernández y el propio Larreta, el más cercano al poder federal en la foto en Olivos. Con la expresidenta habló casi toda la semana y se enteró de los detalles en su reciente visita a la Quinta de Olivos. Y con Larreta viene en un vínculo fluido en plena pandemia.

 

 

 

La puesta en escena es también fuerte si se observan las características del discurso del Presidente, quien avisó que Argentina está en un "default virtual". Si eso ocurriera, también habría aval opositor a una cesación de pagos o a una negociación mucho más compleja. Algunos de los opositores que adhirieron se dieron cuenta del belicismo de los bonistas cuando el Fondo Monetario (FMI) empezó a alertar que era necesaria una propuesta argentina con una fuerte quita. Fue Kristalina Georgieva la primera aliada política de peso de Fernández, la cabeza que alineó al resto de las voluntades. Y luego el Grupo de los 20, en el marco de las políticas que deben aplicarse en la emergencia por la expansión del coronavirus.

 

 

Gustavo Valdés, el gobernador radical de Corrientes, dijo a la salida que “acompañamos el proceso de negociación”. En la misma línea se expresó Gerardo Zamora, del Frente Cívico por Santiago, al decir que “es lo que el país puede hacer”. En diálogo con Letra P, el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, dijo que “la propuesta es muy buena y compatible con la capacidad de pago del país”.

En este contexto, en el Gobierno aseguran que la idea sigue siendo no entrar en cesación de pagos, pero guardan algunas balas de plata para la negociación. La más importante, que la crisis económica por el coronavirus, más las presiones políticas, hagan más amable la negociación en los días que quedan. “El juego está abierto, aunque haya un rechazo inicial”, concluyeron.

En principio, este nuevo pacto de Olivos hace que el gobierno de Fernández no tenga que pagar nada mientras dure su mandato.