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El gobierno nacional y el de la Ciudad revisan la demanda en plena psicosis. Aguardan moderación, basados en datos de Europa, y negocian acceso libre de carga y descarga y más producción.

Luego de los anuncios del Gobierno para que la economía morigere el impacto del coronavirus, la preocupación oficial, tanto en la cabeza de Alberto Fernández como en la del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, está centrada en que fluyan las mercancías y que el abastecimiento de productos básicos esté garantizado. Por eso, en el Ministerio de Desarrollo Productivo hay una especie de mesa de situación online con grandes supermercados y proveedores, en la que se sigue el minuto a minuto de los temas.

Hay algunos datos puntuales, a los que accedió Letra P, que reflejan que el peor momento de la psicosis compradora y acopiadora está pasando. Los supermercados vendieron en los últimos días de la semana pasada y los primeros de la actual casi el mismo volumen que comercializan en Navidad. Una rareza, dado que el desborde se generó además en productos que no tienen problemas de reposición, como papel higiénico, rollos de cocina y hasta productos perecederos con vencimiento corto.

 

 

En este contexto, los híper nucleados en la Asociación de Supermercados Unidos (ASU) observan que la curva se está aplacando por varias razones. La primera, el dinero: es mitad de mes y son pocos los que tienen para seguir acopiando cuando no hay señales de una necesidad de cerrar comercios; la segunda, hay locales que están dejando entrar una determinada cantidad de personas, como máximo 200. Dejan changos afuera y van renovando el público a medida que van saliendo los que ya compraron.

Un tercer elemento es importante para analizar el comportamiento de la demanda en Argentina. El gobierno y los supermercados compartieron un informe de cómo se movieron las compras en los primeros días de psicosis en Italia, el polo de mayor cantidad de casos en el mundo. En el gráfico se ve que, entre el 22 y el 25 de febrero, el consumo en supermercados italianos de todas las regiones subió 120% en relación a ese mismo lapso en 2019. En tanto, entre el 26 de febrero y el 3 de marzo la curva cayó bruscamente a una baja en el consumo de 2%. Luego, entre el 4 y el 8 de marzo, volvió a verse una recuperación más normal, de entre 10 y 20%. A este período los italianos le llamaron la semana de emergencia, que pareciera coincidir con lo que ocurrió a nivel local en los últimos días.

 

 

En paralelo a la evolución de los números, hay hechos concretos de la política para monitorear que todo funcione. Desde el martes, la secretaria de Comercio, Paula Español, cuenta con más gente para revisar la venta y que no haya especulación en supermercados, además de monitorear las fábricas. También allí se aplican seguimientos de la AFIP, la ANMAT y otros organismos. Por ahora, los precios máximos para 50 categorías de alimentos y bebidas básicas no están definidos, pero el Gobierno tiene el compromiso del sector de que no habrá nuevos aumentos.

La línea que ejecuta la Nación está calcada en el Gobierno de la Ciudad. El martes, Rodríguez Larreta se entrevistó con emisarios de ASU, entre ellos Walmart, DIA, Carrefour, COTO y Josimar. El encuentro fue en la sede del gobierno porteño de Parque Patricios, duró una hora y ambas partes fueron al grano, luego de tomar distancia entre las sillas que iban a utilizar.

Los supermercadistas hicieron un reporte de las medidas de prevención que pusieron en práctica, desde el horario determinado para mayores de 65 años hasta la provisión de alcohol en gel y la restricción de personas, tanto en las colas como en las góndolas, para evitar aglomeraciones y cumplir con el protocolo sanitario.

 

 

En tanto, Rodríguez Larreta abrió la puerta a sugerencias y consultó en qué podía colaborar el gobierno con el normal desarrollo de los comercios. Los súper reclamaron una regulación para que haya libre tránsito y estacionamiento en los alrededores de los locales comerciales. La Ciudad indagó sobre el abastecimiento de productos y los supermercados garantizaron la provisión de productos. En la reunión también estuvieron el vicejefe de Gobierno, Diego Santilli, y el ministro de Desarrollo Económico, José Luis Giusti.

Por estas horas, proliferan también las conversaciones entre el gobierno porteño y los supermercados chinos. En línea con las grandes cadenas, los superchinos garantizaron el cumplimiento del protocolo sanitario y, desde el lunes, abren de 8 a 9.30 únicamente para adultos mayores y embarazadas. Además, activaron ventas a domicilio a pagar en efectivo, con tarjetas de débito y crédito y la tarjeta Alimentar.