El consumo en la era Javier Milei: cómo es la fórmula que les permite a las empresas hacer un negoción
Aranceles a la baja. Dólar apreciado. Costos locales en alza. Importan más bienes finales del exterior. Márgenes extraordinarios en el mercado interno.
El consumo recibe el impacto de la apertura comercial de Javier Milei
La apertura comercial impulsada por Javier Milei redujo aranceles y eliminó licencias no automáticas y otras barreras. A la vez, producir en el país sigue siendo caro en dólares. Esto incrementó la presencia de bienes finales importados en detrimento del consumo. En este contexto, grandes empresas logran márgenes altos al vender en el mercado interno productos comprados baratos en el exterior.
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El Gobierno amplió un beneficio clave para las empresas, ya que ahora todas las industrias pueden importar insumos sin pagar impuestos al momento del ingreso. Según la normativa oficial, los tributos se abonan sólo si los productos se venden en el mercado interno; si se exportan, quedan exentos. Se trata de una modificación del Régimen de Aduana en Factoría (RAF), que permitirá a las compañías exportadoras comprar al exterior con mayor facilidad.
De acuerdo con fuentes oficiales, el esquema reemplaza a un sistema vigente durante dos décadas, al que se le adjudica haber limitado la producción y las exportaciones.
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Este cambio se inscribe en una estrategia más amplia que está mostrando señales en el entramado productivo y de consumo interno. Un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), elaborado por Gustavo García Zanotti y Martín Schorr, detalla que el Gobierno avanzó en “reducción de aranceles, eliminación de licencias no automáticas, simplificación de trámites y eliminación de barreras técnicas”, lo que facilita el ingreso de bienes del exterior.
Importaciones: menos volumen, más productos terminados
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) registró en marzo una suba interanual de exportaciones del 30,1% y de importaciones del 1,7%, con un superávit comercial de u$s 2523 millones.
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Más allá de la dinámica agregada, el cambio relevante está en la composición. El IPyPP advierte que creció el peso de los bienes finales importados: pasaron de representar el 14% del total en 2023 a cerca del 24% en 2025.
Además, los rubros vinculados al consumo explicaron el 50% del aumento de las importaciones en ese período.
De fabricar a importar: el giro de las grandes empresas
El informe del IPyPP sostiene que muchas compañías están reconfigurando su estrategia: dejan de producir localmente para importar productos terminados. “Se verifica un cambio significativo en la composición de las adquisiciones en la que se prioriza la compra de bienes terminados”, señala el documento.
En este esquema, las empresas pasan de ser industriales a comercializadoras, con menor exposición a costos productivos y mayor flexibilidad para operar en función de precios internacionales.
Negoción: costos bajos, precios altos
El informe detalla el mecanismo central: el precio de importación —valor CIF, que incluye costo, seguro y flete— se ubica muy por debajo del precio final al consumidor.
A ese costo se le suman tributos como derechos de importación y tasa de estadística, pero otros impuestos —como el Impuesto al Valor Agregado (IVA) o percepciones— funcionan como créditos fiscales y no como costo directo.
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“El costo económico relevante se compone del valor CIF, la logística y los derechos de importación. La diferencia con el precio final constituye el margen bruto de comercialización”, explica el documento del IPyPP.
Sobre esa base, el estudio concluye que los precios en el mercado interno resultan “considerablemente superiores a los costos de importación”, lo que permite sostener “elevadas rentabilidades brutas”.
Además, la estructura de comercialización —con presencia en tiendas propias, marketplaces y cadenas de distribución— amplía esos márgenes a lo largo de toda la cadena.
Poder de mercado y precios: la clave del negocio
El informe remarca que las empresas analizadas operan en mercados con características oligopólicas, lo que les otorga capacidad para fijar precios. Esto implica que la baja de costos por importación no necesariamente se traslada al consumidor final.
Las empresas utilizan su poder para fijar precios finales. Así, mientras el costo unitario de traer un producto de China o Brasil es bajo, el precio a quienes consumen en el país sigue siendo "proteccionista", al permitir a las firmas sostener rentabilidades incluso con menos ventas.
En paralelo, la apreciación cambiaria —tipo de cambio bajo en términos reales— actúa como incentivo adicional para importar, al abaratar los productos del exterior en moneda local.
Debate económico: apertura vs. protección
El economista Ramiro Castiñeira defendió la apertura comercial y cuestionó las políticas proteccionistas: “Cerrar la economía no cuida el empleo. Cuida el negociado de algún político”, afirmó al celebrar la noticia -que publicó La Derecha Diario- de que la marca de ropa japonesa Uniqlo desembarca en Argentina y planea abrir dos locales en el país este año.
En la misma línea, sostuvo que la llegada de productos a “precio normal” podría generar empleo en sectores como logística, marketing y comercio electrónico.
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El analista económico reconocido en Twitter como Juancito Nieve planteó que “Importar lo que es más barato es lógico si no tenemos ventajas competitivas”, aunque advirtió sobre la composición de las compras externas. “Ver bienes importados de consumo subiendo y de capital bajando me genera dudas sobre lo virtuoso de la dinámica”, señaló.
"La profundización de la desindustrialización tiende a afectar negativamente el desempeño en el mediano plazo a través de la reducción del empleo y de los ingresos, erosionando la propia demanda que sostiene los negocios", sostienen García Zanotti y Schorr en su estudio para el IPyPP.
En ese contexto, la estrategia de importar barato y vender caro permite sostener rentabilidad en el corto plazo, incluso con menor volumen de ventas.
Sin embargo, el propio informe advierte que esta dinámica tiene límites: la pérdida de empleo e ingresos “termina erosionando la demanda que sostiene sus negocios”.