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Policía para pícaros

La funcionaria aplica sintonía fina con los empresarios apuntados por el Presidente por los precios. Feminismo, cara de perro y controles para que no se quiebre el eslabón más sensible en la pandemia.

Por 17/03/2020 17:08

“Esta foto es nefasta, vayamos viendo cómo integramos a las mujeres y creamos más diversidad. Ustedes tienen que hacer lo mismo.” La voz de Paula Español, firme y con mueca de disconformidad, describió una postal impactante. En la firma del acuerdo de Precios Cuidados, de un lado de la mesa oblonga, los popes de los grandes supermercados nucleados en la Asociación de Supermercados Argentinos (ASU). Todos hombres. Enfrente, la secretaria de Comercio Interior y buena parte de su gabinete. Todas mujeres, incluida la encargada de Defensa del Consumidor, Laura Goldberg. La imagen fue aún más elocuente porque, por problemas de agenda, no se pudo sumar a la reunión el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas.

La anécdota grafica, además de la lucha por la paridad, el perfil de quien está a cargo de la tarea más compleja que tiene el gobierno de Alberto Fernández: domar los precios y a aplacar el corazón remarcador de los productores de alimentos y bebidas, y de los supermercadistas. Ahora, empoderada con nuevas herramientas de fiscalización que se anunciarán en las próximas horas. Todo en un universo donde reina la masculinidad como norma y que venía en carrera alcista, hasta obligando al propio Presidente a hablar públicamente de “los pícaros” que aumentan.

 

 

“Es una chica difícil, le gusta la discusión, el debate”, describen los empresarios que la tratan en la diaria. Pero del mismo modo admiten que ese tipo de vínculo, peleagudo pero razonable, contrasta con la relación que el sector tenía con las áreas del consumo en el gobierno de Mauricio Macri. Esa época de recepción, sonrisas, de dar la razón en los planteos y luego hacer lo contrario o, directamente, no hacer. “Esta gente, guste o no, es previsible. Ellos saben lo que hacemos nosotros y nosotros sabemos cuál es su idea”, se sinceró un integrante de la Coordinadora de Productores de Alimentos (Copal).

 

Con Costa y Kicillof. Se conocen desde los años de TNT.

 

Economista de la UBA y con un doctorado en la Ecole des Hautes Etudes de Sciences Sociales de París, Español fue designada en 2012 al frente de la Subsecretaría de Comercio Exterior, reemplazando al entonces fallecido Iván Heyn. De perfil netamente industrialista, venía ya trabajando en el Centro de Estudios para la Producción (CEP), que operaba bajo el área de Industria y Comercio. Al entonces ministro de Economía, Axel Kicillof, y al secretario de Comercio, Augusto Costa, los conocía desde los años de la militancia estudiantil en la agrupación que le ganó las elecciones a la Franja Morada, los Tontos pero No Tanto (TNT). De allí salieron, además, el hoy funcionario bonaerense Pablo López, el ex viceministro Emmanuel Álvarez Agis, el ahora titular de ARBA, Cristian Girard; y el jefe de Gabinete de Kicillof, Carlos Bianco, entre otros.

En los años del macrismo, con el kirchnerismo recluído en la política y la consultoría, Español creó la consultora Radar. Luego, el triunfo de Fernández en las presidenciales y de Kicillof en la provincia de Buenos Aires ordenó los tantos. Nunca pensó en recaer en su cargo actual. La primera idea, por afinidad, era ser parte del gabinete bonaerense, pero se desalentó cuando el gobernador exigió que todos los funcionarios se fueran a vivir a la provincia. También estuvo la posibilidad de que fuera a Relaciones Económica de la Cancillería, pero Felipe Solá optó por Cecilia Nahón, otra ex TNT. Así llegó al cargo de Comercio Interior, bajo el ala de Kulfas.

Cuando inició en el cargo, todo el Gobierno creía que el escenario de los precios sería menos desafiante para la Secretaría de Comercio. Español armó, de todos modos, un esquema diferente al de Cambiemos. Hay reuniones puntuales con cada empresa que quiera subir precios y, en general, se rechazan los aumentos si no están justificados en mayores costos. En la contienda, el Gobierno logró que los grandes supermercados actúen como agentes de información de lo que pasa con las listas de subas que mandan los proveedores. Un paraguas virtual que le permite a Español seguir el día a día de la remarcación.

 

 

 

La muestra del problema de los “pícaros” se vio con un caso fuerte, que escaló hasta el Presidente: el asunto de la azucarera Ledesma. La firma se negó a entrar a Precios Cuidados por no recibir autorización para aumentar. Así, la canasta quedó sin azúcar, una marca líder menos. Español, en la lógica del gobierno actual, aceptó no sin quejarse asegurando que el acuerdo era voluntario. Pero la pulseada con ese sector por las subas siguió en alza hasta que la mano política de la secretaria terminó encaminando un principio de acuerdo. La situación, de todos modos, es una bomba de tiempo, si se observa que se vienen conteniendo precios con los congelamientos desde enero, lo que requerirá un desafío mayor cuando aplaque la pandemia. Todo con la inflación en tramposo sendero descendente, gracias al congelamiento de las naftas y las tarifas.

 

Junto a Kulfas, en una de las primeras reuniones con los supermercados de ASU.

 

En este escenario, con el coronavirus como tema central, Fernández aclaró que será inflexible con los que aumentan. El sable aplicador del nuevo protocolo de precios será, precisamente, la secretaria de Comercio. Según confiaron a Letra P fuentes oficiales, pondrán a disposición de Español más gente del Estado para hacer monitoreos en supermercados y fábricas. Además, tendrá interacción a tales fines con otros organismos del Estado, como la Anses, la AFIP y la Anmat. En el Gobierno creen, de todos modos, que no será necesario llegar al límite de aplicar la Ley de Abastecimiento. De hecho, la propia Español se llevó de un almuerzo con Copal el compromiso de producir más, mantener precios y proteger a nivel sanitario a los trabajadores que ponen en marcha las plantas de alimentos.