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"Estábamos atrasados en el diálogo: primero hacia adentro, después hacia afuera"

El ministro de Gobierno de Santa Fe explica la economía local con una frase del Presidente: "Ajustar es ordenar”. Reconoce las dificultades con los propios y la oposición, pero las considera saldadas.

En Santa Fe capital son las cuatro de la tarde. El calor intenso, la humedad y las vacaciones en enero decretadas para toda la administración pública provincial hacen que la Casa Gris esté casi vacía. Pero en el segundo piso hay un aire acondicionado prendido que refresca un despacho ubicado en el ala derecha. Allí, la única ventana sin cortinas que aplaque el sol es una redonda que mira hacia el este y permite ver el río. Es la misma oficina que Esteban Borgonovo ocupó en 2002, durante el gobierno de Carlos Reutemann. Casi 18 años después, la tiene de vuelta.

Al ministro de Gobierno se lo ve tranquilo, pero atento y muy medido en sus respuestas. El tono más enérgico y el gesto corporal más combativo lo adopta al momento de hablar del exgobernador Miguel Lifschitz. Juega con una banda elástica durante la media hora que recibe a Letra P. Sentado frente al escritorio de su despacho, la amasa, la estira, la aprieta y la retuerce. Le encuentra las mil formas. Acaso esa haya sido una de sus virtudes a la hora de destrabar, en parte, el vínculo del Ejecutivo que gobierna hace un mes con la oposición hostil que le tocó enfrentar.

Híper paciente, defensor a ultranza del diálogo y la negociación todas las veces que sea necesario, al ministro político del gobernador Omar Perotti le toca comandar los duelos políticos del peronismo que volvió a gobernar Santa Fe después de doce años. No tiene una tarea sencilla, el Frente Progresista ostenta una mayoría considerable en la Cámara de Diputados local. Al menos logró calmar el fuego amigo en el Senado. Con perspectiva positiva, Borgonovo también lee las últimas declaraciones que hicieron ex integrantes del gabinete socialista. Interpreta que, más allá de las chicanas, los frentistas reconocieron la deuda que cuestionó Perotti y que ese entendimiento entre ambas fuerzas traza las cuerdas del ring al cual pueden subirse a negociar.

 

BIO. Tiene 60 años, es rosarino y ocupa el superministerio de Gobierno, Justicia, Derechos Humanos y Diversidad que diseñó Perotti, un rol similar al que le encargó Carlos Reutemann en su última gestión. También fue funcionario de Jorge Obied, concejal en Rosario y asesor de Alejandra Rodenas en el Congreso. Empezó a militar en el peronismo cuando era adolescente. En 1977 fue secuestrado y 20 años después publicó un informe sobre el rol de la policía provincial dentro del terrorismo de Estado durante la última dictadura cívico militar. 

 

-Al jurar como gobernador, Perotti evitó hablar de la herencia, pero al menos los ministros sí exponen en ese tono. ¿Es tan pesado lo recibido?

-Son los números que se han transparentado. Nadie paga los sueldos con un calendario tan extendido, sabiendo que eso genera una molestia al que tiene que cobrar. No es simpático hacer lo que está haciendo la provincia, está precedido por la necesidad de pagar con recursos genuinos.

-¿Pero esas dificultades también estaban antes del 10 de diciembre?

-Ahí hubo una decisión política del gobierno anterior de continuar con una inercia financiera. Fueron imprudentes: una deuda que se posterga es una deuda que persiste y que en algún momento hay que pagarla para poder hacer todo lo que hay que hacer en la provincia, no por el déficit cero.

-En una conferencia que dio la oposición, el ex ministro de Gobierno Pablo Farías sostuvo que la administración que usted integra busca el déficit cero con una lógica conservadora. ¿Qué le generó esa frase?

-Es una chicana. Me quedo con lo que dice el presidente (Alberto Fernández): si ordenar las cuentas es ajuste, bueno, sí, estamos ordenando las cuentas. Ahora, de ahí a que eso sea sinónimo de una política conservadora...nosotros queremos gestionar con responsabilidad. Las herramientas que pedimos están principalmente dirigidas al gasto social. No me corren con esa vaina.

"A nadie le gusta pagar impuestos, pero creo que la reacción ha sido muy moderada. Hubo pocas manifestaciones, muy aisladas y poco numerosas", dijo sobre las retenciones y el campo.

-Usted lo cita a Alberto Fernández, pero ¿cómo es el vínculo hoy con Casa Rosada?

-Esta semana viajó el gobernador y varios ministros a Buenos Aires y también tuvimos una delegación de mucho nivel en Rosario por Seguridad y Protección Civil. Nación planteó que Santa Fe es una provincia prioritaria y que tiene un vínculo político con el Presidente particularmente fuerte. Yo creo que tenemos una posibilidad muy interesante de tener apoyo.

-Santa Fe tiene vigentes reclamos a la Nación, cómo la deuda por coparticipacipación. ¿En qué etapa están esas negociaciones?

-El de coparticipación es uno, el de la caja de jubilaciones es otro. Por supuesto que se están actualizando. En algunos casos se trata de una deuda reconocida. En el caso de la caja de jubilaciones, el gobierno saliente presentó una liquidación con el importe que la provincia consideraba que correspondía y Nación lo impugnó. Entonces, todavía no tenemos un importe definitivo. Lo tiene que determinar la Corte (Suprema) o bien llegar a un acuerdo. 

-¿Cómo mide el impacto en el sector productivo del aumento de retenciones? Perotti lo avaló.

-A nadie le gusta pagar impuestos, pero creo que la reacción ha sido muy moderada. Hubo pocas manifestaciones, muy aisladas y poco numerosas. Las entidades entendieron que no tenía nada que ver con el momento pasado que se vivió con el campo.

 

 

-Lo traemos de vuelta a Santa Fe. El Frente Progresista bochó la ley de Emergencia en Diputados. ¿Van a volver a mandar el proyecto a la Legislatura?

-La provincia hoy tiene una situación financiera delicada y una necesidad pública que atender. Nosotros vamos a enviar normas solicitando esas herramientas, seguramente con modificaciones, es probable que dividamos el área de Seguridad del resto. 

-¿Por qué?

-Porque fue un pedido que nos hicieron los legisladores. No nos parece mal. Además, Seguridad tiene tanta importancia que justifica un tratamiento especial, fue una de las demandas más grandes de la sociedad y un eje de campaña del gobernador. Hay una necesidad de dar una respuesta muy firme en esa área. Mi expectativa es que podamos destrabar este conflicto con más diálogo, hay que bajar el voltaje político.

 

 

-¿El pedido sería para sesionar en enero?

-Estamos trabajando en esas modificaciones y posiblemente las estemos enviando en la segunda quincena del mes, con lo cual la discusión podría darse en las sesiones de febrero.

-¿Cómo piensan hacer para no tropezar de nuevo?

-Teníamos un dialogo atrasado producto de una transición mala, creo que hay que seguir dialogando. A lo mejor no llegamos a tiempo para ese primer round, pero logramos que se aprobara el pacto fiscal y la reforma tributaria. Si comparamos con lo que pasó en otras provincias, no creo que haya sido un resultado negativo en términos absolutos. Me parece que vamos a estar en mejores condiciones en el próximo turno.

 

 

-En el diálogo con el Frente, ¿puede el intendente de Rosario Pablo Javkin convertirse en un receptor de las demandas del Ejecutivo?

-Yo creo que cualquier intendente del signo político que sea y que tenga la responsabilidad suficiente para priorizar las responsabilidades de su municipio, objetivamente va a estar acompañando este planteo.

-¿Que Javkin tenga su emergencia y el gobierno provincial no es una contradicción en la postura del Frente Progresista?

-Javkin ha dictado un decreto donde menciona la emergencia, lo ha declarado, está en una situación delicada. Publicó un déficit importante. Este sinceramiento que están haciendo los intendentes, el gobierno provincial y ahora ex funcionarios de Lifschitz que dicen “está bien, esa deuda existe” debería colocarnos a todos en un terreno más constructivo.

-¿Tiene más diálogo con el radicalismo que con el socialismo?

- He tenido dialogo con todos. No me corresponde jugar a la interna del Frente Progresista. Si nosotros estamos pidiendo responsabilidad y madurez, nos tenemos que conducir de esa forma también. Prefiero mantenerme en ese plano y hablar con la oposición.

"En la medida en que la oposición comprenda que tiene que reconocerle el rol al Ejecutivo que ganó las elecciones y que tiene derecho a que su mirada sea la que prevalezca, no tenemos inconveniente en reconocer a Lifschitz como jefe de la oposición."

-¿Considera a Lifschitz el conductor de bloque opositor?

-No tengo dudas de que Lifschitz tiene un rol político importante. Los legisladores que están en la Cámara de Diputados son los que ingresaron por la lista que encabezaba él, es lógica su influencia. En la medida en que la oposición comprenda que tiene que reconocerle el rol al Ejecutivo que ganó las elecciones y que tiene derecho a que su mirada sea la que prevalezca al momento de gestionar, no tenemos inconveniente en reconocer a Lifschitz como jefe de la oposición.

-¿Evitarán la Legislatura si no pueden quebrar la resistencia?

-No quiero pensar esa posibilidad. Si no logramos entendernos a 45 días de empezar a gobernar estaríamos dando un espectáculo penoso ante la gente.

-¿Sintieron que la conducta de los senadores díscolos fue fuego amigo? ¿Se lo esperaban?

-Son dificultades que están resueltas, cien por ciento. De hecho, tuvimos el acompañamiento del Senado y sacamos la media sanción de las tres leyes. Creo también que estábamos atrasados en el diálogo. Primero hacia adentro, después hacia afuera. Esa es una prueba de que las dificultades que aparecen como insalvables, si hay calidad en la dirigencia política se pueden solucionar.

-Hay una máxima en el peronismo que dice: "El que gana conduce y el que pierde acompaña". ¿Hoy se le reconoce ese liderazgo al gobernador?

-Después de décadas de militar en el peronismo, en pocas oportunidades he visto una fuerza tan unida. No hay ningún sector significativo tirando hacia atrás, no hay voces discordantes. Es un peronismo más consciente de que estuvimos muchos años afuera y tenemos la posibilidad de mostrarle a la gente de Santa Fe que tenemos mucho para dar.

 

 

-Los senadores Lisandro Enrico y Alcides Calvo pidieron investigar la actuación del juez de Rafaela que dejó libre a dos imputados por la muerte de un joven. Como titular de la cartera de Justicia, ¿coincide con este pedido?

-No he visto los fundamentos del pedido que presentaron los senadores. Pero sí creo que a veces, como en este caso, es evidente que las decisiones de algunos magistrados van para un lado y la demanda de la sociedad va por otro. Creo que hay jueces que tienen que revisar los criterios con los que establecen libertades o prisiones preventivas. Evidentemente lo que ocurrió en Rafaela generó una tensión social muy fuerte en las instituciones de los tres poderes del Estado, que tienen que estar a la altura de las circunstancias.