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En franca minoría en Diputados, el gobernador revisa su estrategia en la Legislatura. Envía a su ministro político a romper el progresismo. Lifschitz, el malo de la película, según el rafaelino.

Por 06/01/2020 16:51

Luego de observar cómo se desvanecía su Ley de Emergencia, el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, volvió preguntarse cómo resolver el problema que supone gobernar en minoría en la Cámara de Diputados? Para evitar lo que puede resultar una derrota sistemática, el rafaelino busca tener al radicalismo de aliado y exponer, mandar al desierto al socialismo.

El encargado de la misión es el ministro político Esteban Borgonovo, titular de Gobierno, Justicia y Derechos Humanos y Diversidad, de quien el arco opositor y el fuego amigo hablan bondades. Cuando le toca, el ex edil rosarino va a la Legislatura a negociar contenido de leyes y, cuando lo cree conveniente, invita a senadores de la UCR a la Casa de Gobierno.

 

 

Perotti cree que empiezan a ser visibles las diferencias entre el radicalismo y el socialismo en la Cámara baja. Los primeros tienen un bloque de 11 integrantes liderados por el exministro de Seguridad Maximiliano Pullaro. Los segundos, en cambio, ostentan 14 bancas y su figura máxima es el  exmandatario Miguel Lifschitz.

Como el PJ solo tiene un bloque de siete, el gobernador necesita revisar su política de alianzas en la Legislatura. “El radicalismo tiene intendencias, territorio, tiene más costos que el socialismo”, lee el rafaelino. Con ese pensamiento, considera que los mandatarios locales le reclamrá a su correligionaria bancada UCR que reconozca el “estado de emergencia” en el cual se encuentra la provincia. Eso, en la mente del mandatario, abriría una grieta en el mundo del progresismo santafesino.

 

 

No integra la UCR ahora, pero prueba de ello es la actitud del diputado del Frente Progresista Ariel Bermúdez, ladero del intendente de Rosario, Pablo Javkin, quien evitó rechazar, como hicieron sus pares, la Ley de Emergencia impulsada por Perotti. 

El exsenador nacional sindica a Lifschitz como responsable absoluto del conflicto entre oficialismo y oposición. Lo cree principal responsable de recibir una administración con supuestas cuentas en rojo. No importa que los voceros progresistas en Diputados sean el socialista Joaquín Blanco y Pullaro. El conductor opositor es Lifschitz, para Perotti.

 

 

En la entrevista que le dio a Letra P, Pullaro negó que el radicalismo esté dispuesto a romper con el socialismo. “Todo lo que expone al socialismo nos expone a nosotros”, dijo el exministro y bregó por el armado de un nuevo frente con “vocación de poder”.

No obstante, Borgonovo hace su trabajo hormiga. A cada radical que le toca tener enfrente, sea Pullaro u otros, lo motiva a romper, a jugar más en soledad y menos a dúo con el socialismo.