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¿Son lo mismo?

La cena que estiró la cadena de favores del gobernador al Presidente, la ausencia de la primera dama mediterránea, el marketing anti narco y las boletas de Macri para que arme el PJ cordobés.

Por 25/07/2019 16:21

La cena de Juan Schiaretti y Mauricio Macri en un restaurante del centro de la ciudad de Córdoba es un capítulo más de una relación única. Para el Presidente, no hay forma de pagar el nexo con el peronista que gobierna el distrito más grande del país. Schiaretti decidió no involucrarse en la pelea nacional y llevar una boleta corta que en la Casa Rosada agradecen casi tanto como un apoyo explícito.

La distinción de Schiaretti a Macri en plena campaña electoral rompió con la política de no favorecer a ninguno de los candidatos a presidente que competirán en octubre.

A menos de tres semanas de las PASO, el nuevo encuentro fue una muestra renovada de una finísima sintonía. Más allá del vínculo institucional que siempre se esgrime, la distinción de Schiaretti a Macri en plena campaña electoral rompió con la política de no favorecer a ninguno de los candidatos a presidente que competirán en octubre. Alberto Fernández y Roberto Lavagna tuvieron que conformarse con un rato en el despacho del Centro Cívico, donde atiende el histórico socio de José Manuel De la Sota.

Fuentes de la gobernación de Córdoba afirman que la invitación no fue de Schiaretti, sino de Macri, pero es un eslabón más de una larga cadena de favores en la que “El Gringo” hizo más que nadie por el Presidente. El trato privilegiado, la mano arriba de sus legisladores para las leyes en el Congreso y, tal vez, lo más importante: la decisión de haber dejado pasar el 57% de los votos que obtuvo en su provincia para abonar la alternativa nacional del PJ Federal en apoyo al grupo en el que figuraban Lavagna, Juan Manuel Urtubey, Sergio Massa o Miguel Ángel Pichetto. Quizás haya sido pura lógica: con ninguno de ellos, Schiaretti se llevaba tan bien como con Macri.

Sin embargo, el gobernador estuvo sólo en la cena con el Presidente y la primera dama. Su esposa, Alejandra Vigo, decidió ausentarse de una foto que, tal vez, le resultaba incómoda. La diputada nacional argumentó que tenía un encuentro con el gremio de Amas de Casa en Buenos Aires. La mujer de Schiaretti tiene una historia de militancia que no se parece en nada a la Argentina de la que habla el Presidente y es la encargada de tender lazos peronistas como Fernando “Chino” Navarro, hoy embajador de Alberto Fernández en Buenos Aires y Córdoba. Eso no le impidió votar leyes claves como la reforma previsional de diciembre de 2017. Schiaretti y Vigo suelen actuar de común acuerdo, incluso cuando hacen cosas distintas.

 

 

LA SIMBIOSIS. En mayo pasado, después de obtener más de un un millón de votos y generar una expectativa inigualable en el PJ no kirchnerista, Schiaretti negó ser el “macho alfa del peronismo”, afirmó que “los de afuera son de palo” y cerró con llave la puerta de su territorio. Así, terminó como el mandatario provincial que más benefició a Macri, por encima de Urtubey, que, después de hablar durante años como si fuera miembro de Cambiemos, decidió rechazar el ofrecimiento para ser su compañero de fórmula y prefirió secundar a Lavagna.

La simbiosis entre el Presidente y el gobernador le sirvió al segundo para arrasar en las elecciones provinciales en las que obtuvo su reelección y le puede servir ahora al primero, con el apoyo de un distrito decisivo para sus aspiraciones. La pregunta que nadie puede todavía responder es si la mayoría de los votantes de Schiaretti le darán una vez más su respaldo a Macri en octubre después de cuatro años de crisis económica, caída de consumo y derrumbe del sector automotriz impactaron en la provincia.

Así como Macri necesita los votos que fueron de Schiaretti, el gobernador precisa del Presidente para recibir fondos que adeuda la Nación (2.300 millones de pesos, según afirma su ministro de Economía, Osvaldo Giordano) y también aval para una provincia que se endeudó en dólares a tono con la lógica que imprimió el macrismo a nivel nacional.

 

 

¿SON LO MISMO? La proximidad entre el macrismo y el cordobesismo de Schiaretti es tanta, que se presta a confusiones. En los últimos días, en la provincia llamaron la atención dos mensajes cruzados. Por un lado, la supuesta orden del gobernador para que los intendentes que le responden apoyen a Macri en la pelea nacional. Es una versión que corre paralela a las primeras encuestas que indican que Schiaretti puede perder uno de los dos diputados nacionales del PJ de Córdoba con el experimento de la boleta corta y beneficiar así a Mario Negri. Según publicó La Voz del Interior, los sondeos del macrismo y el schiarettismo coinciden: el candidato a gobernador radical -derrotado en mayo- obtendría ahora un 40% de los votos como cabeza de lista de candidatos a diputados, seguido por un pelotón que está en torno al 10% de los votos: Liliana Olivero (FIT-Unidad), Carlos Gutiérrez (Hacemos por Córdoba) y Eduardo Fernández (Frente de Todos).

Macri necesita sumar votos como sea en Córdoba, su histórico bastión. Según pudo saber Letra P, la Casa Rosada también mandó a imprimir boletas cortas con la fórmula presidencial para que la dirigencia del PJ de Schiaretti arme su boleta completa con la lista de diputados que encabeza Gutiérrez, el histórico secretario del gobernador que es un desconocido incluso para los cordobeses. Justo la consigna opuesta a la de “boleta completa” que el oficialismo promociona en las redes sociales. Es un dato más, aunque nada menor, del acuerdo implícito entre el Presidente y el gobernador. Por ese tipo de ingeniería, que delata un entendimiento profundo, es probable también que Macri obtenga más votos que Negri.

 

 

No fue la única postal de la simbiosis. En la provincia, circula una publicidad de Juntos por el Cambio en la que aparecen mezclados el logo de la alianza nacional con las imágenes de un operativo de narcomenudeo en Córdoba encabezado por la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA), creada en 2014 como resultado de una ley provincial. Bajo el eslogan “Sigamos juntos sacando a los narcos de tu barrio”, la propaganda del oficialismo nacional muestra una foto con el logo de la fuerza provincial. 

La imagen exhibe destacada en amarillo la sigla de la FPA, una fuerza que depende del Ministerio Público Fiscal de Córdoba y fue creada durante el final del mandato de De la Sota en medio del avance del narcotráfico en la provincia, con la División Drogas Peligrosas de la policía cordobesa saturada de corrupción y vínculos con el negocio. Si se mira la publicidad del macrismo, cualquier desprevenido puede creer que el gobierno nacional y la alianza Juntos por el Cambio utilizan a la policía cordobesa para su campaña electoral. En las redes, el oficialismo publicó, además, una frase que contribuye a la confusión: “Estamos dando la batalla más grande, la que lucha contra los narcos para sacar la droga de los barrios de Córdoba. Ya se incautaron más de 9000 kilos de droga”.

 

 

Recurso permanente de la estrategia publicitaria de Macri, el tema se coló en la batalla provincial en mayo pasado, cuando Elisa Carrió desembarcó en Río Cuarto para apoyar al candidato Negri y se refirió a la ola de asesinatos vinculados al narco en la segunda ciudad de Córdoba.

La jefa de la Coalición Cívica provocó el repudio generalizado cuando dijo: “Gracias a Dios murió De la Sota porque ahí sí sabían lo que era una denunciadora”. Fue en ese momento, el lunes previo a la elección, que Schiaretti se refirió obligado al tema: “El principal responsable del combate al narcotráfico es la ministra (Patricia) Bullrich. Nosotros colaboramos y somos una de las dos provincias (Córdoba y Salta) que tenemos un acuerdo con el gobierno nacional”, dijo. Lo mismo responden ahora desde la gobernación ante la consulta de Letra P por el afiche en cuestión.

Muchas veces disconforme con la proximidad de Macri con Schiaretti, el radical Negri también cuestionó en campaña al gobernador por una problematica de la que los medios provinciales hablan menos que los nacionales y llevó a María Eugenia Vidal a la provincia para presentarla como ejemplo. “El narcotráfico se pasea libremente en Córdoba. Esto es consecuencia de 20 años de gobierno. Ayer tuvieron que descabezar la policía antinarcotráfico de San Francisco, pero nadie le pregunta nada al Gobierno. No, de eso nadie habla. Hay un silencio que aturde. Las elecciones pasarán. Pero les digo que ya hay un cambio, porque hay voces que van a hablar por los que no pueden hablar”, había dicho el diputado nacional, a fines de abril, en Cadena 3. Sería extraño que volviera a manifestar una opinión similar ahora que persigue los votos de Schiaretti, aparece como el principal beneficiado de la boleta corta del gobernador y el mensaje del macrismo se confunde con el del jefe del cordobesismo.