La familia Braun logra hacer pie en Rosario y abre su primera sucursal de La Anónima
Tras varios intentos fallidos y del infructuoso intento de quedarse con la cadena La Gallega, trabó un acuerdo global con Hipermercados Libertad. Qué cambió.
La Anónima entra a competir a Rosario como parte de su expansión nacional.
Después de años de intentos frustrados, la familia Braun finalmente encontró una puerta de entrada a Rosario. La Anónima abrirá este mes en el exhipermercado Libertad, una operación que le permitió sortear la ley local que impide la instalación de nuevas grandes superficies y concretar una expansión largamente buscada.
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Detrás del desembarco hubo negociaciones, resistencias y un intento fallido por quedarse con La Gallega, tradicional cadena de supermercados de capitales rosarinos.
El cambio de manos y la llegada de la cadena controlada por los Braun se da en el marco de un acuerdo macro con Libertad que incluye la compra del centro logístico y de doce hipermercados, entre ellos el de Rosario.
Mientras tanto, la firma prevé inaugurar una nueva boca de venta en Reconquista, en el norte de Santa Fe, tras sortear trabas de distinto tipo y pese al derrumbe del consumo masivo.
La puerta que finalmente se abrió
La llegada a Rosario de La Anónima, comandada por Federico Braun, no es una noticia más dentro del negocio supermercadista.
Se trata de un paso más en una historia que lleva años y que tuvo varios capítulos fallidos antes de encontrar una fórmula que destrabara el ingreso de una de las cadenas más importantes del país.
federico braun
Federico Braun, de La Anónima.
La firma controlada por la familia Braun comenzará a operar este mes. Lo hará en el predio que hasta hace pocos meses explotaba el hipermercado Libertad, sobre la avenida Circunvalación.
El dato relevante para los negocios de la plaza rosarina no es únicamente el cambio de bandera. Lo que aparece detrás es la manera en que La Anónima logró esquivar un obstáculo histórico vinculado con la imposibilidad de abrir una gran superficie comercial nueva en una ciudad donde la normativa vigente, sumada a las resistencias del sector, vienen funcionando desde hace años como un fuerte filtro para el ingreso de nuevos jugadores.
El acuerdo con Libertad les permitió quedarse con un establecimiento operativo, con todos los permisos vigentes y sin tener que atravesar el complejo camino regulatorio que implica abrir desde cero.
“Trataron muchas veces y acá siempre pusimos resistencia”, reconocen en la Cámara de Supermercadistas local, que tiene entre sus integrantes a grandes del rubro como La Gallega o La Reina.
Allí, sin embargo, reconocen que no había margen para que haya un cambio de manos sin que ingrese un jugador nacional. “Si no eran ellos, era Coto, Carrefour o Francisco de Narváez (Chango Más), que también trató de venir a la ciudad”, aseguraron fuentes del sector a Letra P.
El intento frustrado por quedarse con La Gallega
Antes de encontrar la llave de entrada mediante Libertad, La Anónima había explorado otros caminos.
Según admiten entre los supermercadistas, la cadena mantuvo conversaciones con distintos actores locales para intentar ganar presencia en la plaza. El objetivo no era sumar una sucursal aislada sino adquirir una estructura ya consolidada.
Entre esas gestiones buscó quedarse con La Gallega, una de las marcas más tradicionales de Rosario, un negocio que nunca prosperó.
Según reconstruyen fuentes empresarias, la familia Braun pretendía avanzar sobre el paquete completo de la compañía, mientras que los propietarios rosarinos tenían otra idea y estaban dispuestos, en todo caso, a discutir únicamente la cesión del fondo de comercio. Las diferencias hicieron imposible un acuerdo.
La mayoría de los grandes jugadores tiene una fuerte identificación con la ciudad y estructuras patrimoniales difíciles de transferir.
Una obsesión de larga data por Rosario y el desembarco chino
La intención de La Anónima de llegar a Rosario nunca fue un secreto. La empresa, nacida en la Patagonia a fines del siglo XIX y convertida con el tiempo en uno de los mayores grupos supermercadistas del país, viene desarrollando una estrategia de expansión sostenida fuera de sus mercados tradicionales.
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En el sector recuerdan que hace años uno de los integrantes de la familia Braun visitó Rosario y, durante una actividad empresarial en el City Center, manifestó públicamente el interés de la compañía por desembarcar en la ciudad.
La plaza rosarina aparece como una pieza codiciada por varios motivos. En ese marco, entre los supermercadistas locales ven que además de este tipo de jugadores hay otros con posibilidad de crecimiento, como las firmas de capitales chinos.
De hecho, semanas atrás ya hubo cambio de manos de otro histórico hipermercado -el Micropack de la familia Di Santo- a Todo Chen. “Hicimos lo que se pudo para evitarlo porque siempre queremos que se queden los locales”, admiten en la Cámara.
“Los chinos tienen un flujo de dinero y con la apertura de importaciones aprovechan el momento. Pero cuando deja de convenir, levantan todo y se van”, advierten.
La ley, el debate que sigue abierto
El desembarco de los Braun reavivó además una discusión histórica sobre el futuro de la ley de grandes superficies comerciales.
En el supermercadismo local observan con atención cualquier movimiento que pueda flexibilizar el marco regulatorio vigente. "No queremos prohibición, queremos protección", resumen desde el sector empresario.
Si bien no hay cambios previstos de manera inmediata, en el rubro ven “un cambio de mirada” a partir del discurso nacional, pero también en la provincia. “Hay un aire de apertura, de libertad comercial. No se está alineado con lo que se dijo habitualmente”, observan los supermercadistas.
La discusión no es exclusiva de Rosario. En el norte santafesino, por ejemplo, La Anónima protagonizó durante años un conflicto regulatorio en Reconquista antes de conseguir avanzar con un proyecto de hipermercado sobre bulevar Lovato.
“Si la ley es tocada en algún momento, puede venir una invasión importante de cadenas”, advierten actores del sector.