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Larreta y Monzó en una charla sobre cómo no perder en octubre. Intendentes PRO elogiaron la fórmula bonaerense del post kirchnerismo. La internación de Fernández, broma entre CEOs.
Por 04/06/2019 10:01

¿PLAN “Y” PARA TODOS O UNA OPERACIÓN PRO? El alcalde porteño, anfitrión y lleno de elogios, charla poco distendido con el reo de Cambiemos. Emilio Monzó gesticula mientras Horacio Rodríguez Larreta parece explicarle algo. Pasan casi desapercibidos entre las casi mil personas que se congregaron a celebrar la cena de Conciencia en la pirámide de Keops de la Ciudad: el flamante centro de exposiciones ubicado justo al lado de la Facultad de Derecho, una obra de envergadura que parece hecha a la medida de grandes eventos. “Si se puede saber, ¿de qué hablaron?”, pregunta Letra P a uno de los dos de la conversación.

 

 

“Se puede saber”, dice uno de ellos. Y relata que el primer tema fue una de las hijas de Larreta, internada en el día por un problema de salud menor. El segundo ítem, el más rico: la necesidad de que haya un Plan “Y”. la operación para instalar un mismo candidato en dos boletas. “Acá hubo un tema, que fue que no pudimos desdoblar”, contó uno de ellos.

El caso principal es la obsesión de la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, de no quedar arrastrada por Mauricio Macri y perder la provincia. Y que eso redunde, a su vez, en una derrota a nivel nacional. Hablaban de Sergio Massa, que prometió cenar con CEOs, políticos y curiosos en Conciencia, pero pegó el faltazo. Para los conversantes, es uno de los hombres de la colectora, pero no el único. Pasó por el tamiz el salteño Juan Manuel Urtubey, que participó de la comida junto a Isabel Macedo, su esposa. Comentaron, sí, que Massa necesitaría la colectora tanto como Vidal si no acordara con el post kirchnerismo y quisiera subsistir como fuerza política en el mediano plazo.

Ya dentro del salón central, uno de los massistas de núcleo duro no deja muchas certezas respecto a la jugada que se viene. Un puro-puro tigrense sigue sin dar pistas sobre si Massa es opositor a Cambiemos o, en esta instancia, un posible aliado directo o indirecto del Gobierno nacional. La mayor suspicacia: ni Massa ni Vidal asistieron al evento, a pesar de que la gobernadora casi lo había dado por hecho en horas de la tarde. "Ojo, que estos están operando desde el Gobierno algo que nadie en la oposición quiere", dice a la pasada un antiguo dirigente K. 

 

 

LO QUE PASA EN MADRID NO QUEDA EN MADRID. Un hombre de los mercados le cuenta a Letra P que estuvo viendo la final de la Champions League en Madrid. Fue uno de los que volvió en el avión con Marcelo Tinelli, que reunió junto a Daniel Vila y Claudio Belocopitt, de América, a todos los CEOs del Grupo Roldán en un restaurante madrileño. El pelotón también fue a ver la final entre Tottenham y Liverpool.

En esa comida estuvieron Sebastián Eskenazi y Marcelo Mindlin, que en la cancha charló con este hombre de la Bolsa. “Me preocupa el riesgo sobre los activos”, le dijo. Mindlin está intranquilo por cómo la grieta sacude el futuro de los negocios. Los Roldán, lo mismo. Pero este hombre de los mercados que charló con Letra P parece ver otro escenario: “Si gana Alberto Fernández no pasa nada, pero si Macri pone la inflación en 2% y sigue la calma cambiaria, gana Macri”, sentenció.

 

 

¿ALBERTO SOMATIZA? Mientras se sirve un lomo que se cortaba con tenedor, el rumor de la internación de Alberto Fernández corre entre las mesas de los CEOs. “Tiene la culebrilla”, dicen en una de las mesas de los banqueros. Especulan con que el candidato “está estresado, somatizando la campaña”. El chiste dura unas risas y sonrisas hasta que uno pone un freno. “Si gana, le vamos a tener que ir a poner la tinta china nosotros”. Un rato más tarde, alguien comenta que, quizás, era algo más que culebrilla. Ahí mismo, varios de ellos empiezan a mensajearse con el precandidato, que lleva tranquilidad.

 

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LAVAGNA, EL HOMBRE EGO. “Desbarrancó. ¿Qué es lo que quiere?”, pregunta un jefe de las entidades de la Mesa de Enlace agropecuario. Habla de Roberto Lavagna, el ex ministro que quiere ser candidato en la ancha avenida pero es reacio a someterse a los mecanismos de la política. “Todos dicen que tiene ego, que es un pedante”, cuenta en una ronda el jefe de la Bolsa, Adelmo Gabbi. Lo defiende y parece tener información que el resto carece o bien fue seducido por la búsqueda de sponsors del precandidato. Mientras sigue Adelmo interpretando a Lavagna, pasa Daniel Scioli y se abrazan. Lo mismo con el salteño José Urtubey, de la UIA, y buena parte de los intendentes peronistas, como Ariel Sujarchuk y el ex massista Julio Zamora.

 

 

UN FOCUS EN UNA MESA DA A ESPERT PRESIDENTE. La organización Conciencia trabaja con grupos de jóvenes que charlan de política. El grupo Debate tuvo, en la última edición, un puñado de ganadores. Se sentaron en la mesa de Letra P en la que había dos intendentes del oficialismo. “¿A quién votarían?”, inquirió uno de los jefes comunales. “A (José Luis) Espert de presidente y, en la provincia, a Cambiemos”, detalló el joven. “Somos liberales”, se explayó. “Pero Macri también es liberal”, respondió el intendente. “En algunas cosas”, sentenció el joven, que consideró al economista ultra como una posibilidad concreta de expresar las ideas de un sector joven que, aunque no es mayoritario, existe.

 

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PARA EL PRO, ¿CLARÍN TAMBIÉN MIENTE? Enfervorizada, la dirigente de Cambiemos, que accedió recientemente a un lugar elogiado incluso por el presidente Macri, dispara munición gruesa. “El problema acá es Clarín”, le dice a su interlocutor, un empresario muy cercano al Gobierno que juega en la liga de los energéticos. “Un día te ponen acá y otro día acá abajo”, sigue, gesticulando como que ahora le están “pegando” al Gobierno en caída. “Bueno, son excepciones que tenemos”, bromea un dirigente PRO capitalino ante la pregunta de Letra P sobre si la mujer le había calcado el discurso al kirchnerismo más duro.

 

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EL PONGUI-PONGUI. Mientras Beby Lacroze, presidenta de Conciencia, ofrece su discurso de apertura, los presentes miran en la mesa un papel que especifica montos de aportes voluntarios a la organización. De $5.000 a $50.000 el abanico. En letra chica, se aclara que aquellos que desearan la factura debían escribir a una dirección de correo electrónico.

 

 

Sorprendió el pinamarense Martín Yezza. “Puse diez lucas de mi cuenta”, le dice a Letra P. Y cuenta una anécdota. En la última cena de Cippec, quiso también donar fondos. “No aceptamos dinero de políticos”, le respondieron. Pero un rato más tarde, cuando se sentó a la mesa, le avisaron que había allí unos sobres para poner el dinero que desearan donar. En Conciencia, todo pareció más ordenado y legal.

 

 

UN ELOGIO AL “SOVIÉTICO”. Pasan cosas raras en la política local. Mientras el peronismo y los intendentes presentes dudan si la fórmula bonaerense de Axel Kicillof y Verónica Magario es la mejor que puede ofrecer el espacio, en Cambiemos elogian el tándem. “Kicillof nos saca votos a nosotros; es joven, arrastra mucho y no solo el voto de Cristina”, comentan tres referentes de Cambiemos de la Ciudad y la provincia. Agregan que “a Magario no la conoce nadie” y que no es, como apuntan en Cambiemos nacional, algo que le pese a Kicillof. Parece que los sondeos que lo mostraban al ex ministro con buenos números no eran solo una fantasía de sus laderos.

 

 

LOS CEOS DE LOS 500 MIL. Alejandro Macfarlane, hombre del riñón PRO, ex Edelap y dueño de generadoras, compartió mesa con el ministro Rogelio Frigerio. Cerca, el cafetero Martín Cabrales, el jefe del HSBC, Gabriel Martino; Alejandro Bulgheroni, de Bridas; Luis Galli, de Newsan; el líder de la cadena La Anónima, Federico Braun; Claudio Cesario, de la Asociación de Bancos ABA; Jorge Brito, del Macro; Javier Ortíz Batalla, del Banco Ciudad, y José Urtubey, de la UIA, entre otros. Muchos de ellos estuvieron invitados por la organización, pero el resto debió pagar hasta $500 mil por la mesa.